Petition updatePor la racionalización de los deberes en el sistema educativo españolDeberes iguales para todos, no es una educación para todos
Eva BailenTres Cantos (Madrid), Spain
20 de set. de 2018

Hola, ¿Cómo estáis? ¿Cómo habéis empezado el curso? Espero que hayáis arrancado con buen pie.

Yo tengo ya a mis tres hijos en secundaria, y afortunadamente mi hija menor pasó los dos últimos cursos de primaria muy bien, sin agobios, y casi sin deberes. Teníamos mucho miedo a la secundaria, sobre todo cuando tuvo que empezar mi hija mayor, pero lo cierto es que el peor curso fue primero de la ESO. Algo que he notado en este tiempo es que cada vez, cuanto mayor se hace mi hija, menos deberes tiene. Ayer le comentaba que me parecía que esto era el mundo al revés: ahora que ya son autónomos, responsables, e independientes, hasta cierto punto, claro, les mandan poquísimos deberes. La razón, estuvimos adivinando, debe ser que, a estas alturas, con quince años, ya muchos chavales pasan de hacer la tarea y los profesores de secundaria en cierto modo abandonan esa práctica.

El curso pasado estuve haciendo el máster de formación del profesorado de secundaria y como parte del máster hice las prácticas en un colegio inclusivo. Así pude conocer desde dentro cómo funciona un centro educativo y qué supone una educación para todos, que no excluye a nadie, independientemente de las capacidades de cada uno. Definitivamente, creo que es el tipo de educación que merece la pena para crear aprendizajes para la vida, ya que todos los niños, tengan o no dificultades o necesidades específicas, se benefician de este tipo de educación y entorno.

Lejos de la competitividad, más próximos a la cooperación, estos centros recompensan y valoran el esfuerzo de cada uno, medido y comparado solo en términos de cada estudiante como individuo que progresa a su ritmo, no al ritmo uniforme de una clase de 25 o 30 alumnos. No se penaliza no llevar hechos los ejercicios de matemáticas de la página 49 del libro que se han mandado para toda la clase por igual, sin importar si tienes dislexia, discalculia, TDAH o un Cociente Intelectual de 145, o simplemente tus condiciones familiares son diferentes y menos favorables al estudio que las de los demás. Se trata de que cada alumno progrese, no porque hay que alcanzar unos resultados, sino porque cada uno merece aprender con ilusión, motivación y guiado por su propio interés.

Siempre lo he dicho, uno de los principales problemas de los deberes es que se manden los mismos ejercicios y actividades a toda la clase. Es más, incluso cuando los niños presentan dificultades, se les manda más tarea para casa, la misma que no son capaces de hacer en clase. He aprendido mucho en todo este tiempo, tres años desde que lanzamos la campaña y el vídeo con el hashtag #lohacesypunto. Sobre todo he aprendido de toda la gente que se me ha acercado y que ha depositado en mí esperanzas, que siento que aún no he podido satisfacer, porque, hoy, todavía hay demasiados niños incomprendidos, sin tiempo para jugar, embarcados en ese mundo de adultos en el que se les ha enrolado sin darles tiempo a vivir sus infancias.

Creo que cada uno de nosotros debemos buscar la manera de permitir a nuestros hijos disfrutar de su niñez. Pasa volando y no merece la pena que vivan a un ritmo acelerado de locos, con una agenda de ejecutivo, y sin tiempo para ir al parque o a jugar en casa de un amigo después del colegio. Sé que a veces es imposible, porque lo he vivido y lo tuve que aceptar, pero no me resigné y poco a poco traté de ir cambiando su ritmo de vida.

Ahora, estoy dándole forma a un nuevo proyecto, que será posible gracias a todo lo que he aprendido en estos tres años, para impulsar de nuevo el debate y la reflexión sobre los deberes, la educación y la infancia de nuestros niños. Os contaré más en una próxima actualización.

Un abrazo

Eva

Copy link
WhatsApp
Facebook
Nextdoor
Email
X