Los docentes de Córdoba decimos BASTA

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Ciudad de Córdoba, Argentina

A los 4 días del mes de diciembre del año 2020


Al Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba.


Los docentes abajo firmantes queremos expresar, mediante esta carta, nuestra disconformidad con las exigencias del Ministerio en relación al llenado de planillas y cargado de notas de los estudiantes el mes de diciembre de 2020.


A lo largo de este año particular, cada colegio se ha tenido que arreglar con los medios disponibles, ya que desde el Ministerio no siempre hubo instrucciones claras ni coherentes en cuanto a las directivas y lineamientos a seguir para unificar criterios y formas de evaluación y de registro de calificaciones de los alumnos. Los pedidos de los inspectores a los directores han sido poco precisos y poco viables, pero sobre todo poco considerados hacia las características de nuestra actividad. Nos han dado la sensación de estar, repetidamente, un paso atrás de la situación y ajenos a la realidad docente.


  Nuestra labor docente durante este 2020 ha sido más que titánica, pero no ha tenido un reconocimiento a la altura, lo que no solo se vio reflejado en nuestros sueldos, sino en la continua demanda de nuevas tareas. Fechas límites inalcanzables, seguimientos personalizados y detallados para cada alumno (siendo estos solo requeridos en este último tiempo, sin tenerse en cuenta la organización que implica llevar a cabo esta tarea de manera correcta y responsable), contemplaciones especiales para cada situación personal del alumnado, y todo esto dejando de lado horarios laborales adecuados y situaciones familiares, y  poniendo en riesgo la salud mental y física de los educadores. Este año no ha existido para los docentes el derecho a la desconexión. Hemos llegado a recibir mensajes y trabajos pasada la medianoche, incluso en feriados y fines de semana. Consideramos que las autoridades han permitido y fomentado esta situación, reflejando una mirada inhumana sobre nosotros.


Es mucha la información que ha circulado y que no se nos ha informado a tiempo por los canales correspondientes, llegando primero a alumnos y padres por medio de la prensa, y solo después confirmada a nosotros por vías oficiales. Esto nos ha dejado más de una vez sin capacidad de dar respuestas y ha atentado contra nuestra autoridad dentro del aula.


No se han tenido contemplaciones de ningún tipo respecto a los insumos que ministerialmente se consideraban necesarios para llevar a cabo la labor de la enseñanza virtual, dependiendo ésta de las posibilidades de acceso de los docentes, los cuales no necesariamente han podido contar con equipamiento o servicios necesarios que ayudaran en la tarea, perjudicando su labor y el derecho a la educación de sus alumnos. 

Se pidió en los primeros meses del año lectivo que no se pusieran calificaciones numéricas, cambiando de idea a fines de septiembre y exigiendo que se pusiera para sexto año una nota síntesis cuantitativa de todo lo ya valorado cualitativamente. Recién en la primera semana de diciembre se dió aviso de que la finalización del ciclo lectivo sería el 11 de diciembre, cuando estaba previsto en el calendario escolar original que fuese el 15, y de la exigencia un registro de seguimiento de los alumnos (individual y detallado) de todo el año lectivo, el cual todavía no está disponible en la plataforma de gestión de estudiantes y en el que, nos avisan, la información a registrar no va a respetar el orden dado por nosotros, sino que va a ser alfabético. De 45 días que íbamos a disponer entre febrero y marzo de 2021 para recibir trabajos y corregir lo adeudado por los alumnos del ciclo 2020, el ministerio nos dejó sólo del 19 al 26 de febrero para explicar, recibir y corregir, siendo que en esas mismas fechas tenemos capacitaciones obligatorias y mesas de exámenes.


No se ha tenido en consideración el trabajo que hay detrás de cada paso que se da en la tarea pedagógica: planear las clases cuidadosamente, elegir (y en muchas ocasiones redactar) el material pertinente, diseñar y desarrollar las tareas de clase para que a los alumnos les sirvan para aprender y a los docentes para poder darnos cuenta si entienden los temas que se trabajan, realizar adaptación especial a casos  y limitaciones particulares de nuestros alumnos, corregir cada trabajo cuidadosamente para hacerlo bien y de manera justa. No se tiene hasta hoy ningún tipo de consideración a la salud de los docentes, ya que son muchos quienes se han visto afectados por problemas de vista, de columna y de salud mental debido al estrés provocado por la sobre-exigencia y los plazos exigidos sin anticipación.  

No hay conciencia del efecto que produce trabajar en condiciones tan arbitrarias e irregulares en los propios alumnos, que terminan siendo perjudicados por la urgencia de las exigencias que recaen en los hombros de sus maestros. No se ha tenido en consideración que al desconectarse alumnos y familias luego de las declaraciones públicas de no repitencia, el exigir que se recupere todo el año en el plazo de un mes, no solo es una falta de respeto (a los alumnos, familias y docentes que han trabajado y se han esforzado todo el año), sino que también es prácticamente imposible de lograr.

Es mucho lo se ha criticado este año el trabajo de los docentes sin tener conocimientos ni contemplaciones por las situaciones a las que nos hemos tenido que adaptar y enfrentar. No se ha tenido en cuenta que han sido los docentes quienes han tenido que dar respuesta por los dichos, desdichos y cambios a último momento a nivel ministerial, y que por ello se nos ha responsabilizado de cosas que no nos corresponden. Se nos ha pedido defender una propuesta para en menos de un mes cambiarla, afectando así nuestra autoridad frente al alumnado y las familias.

Llegando al final del ciclo lectivo 2020, el Ministerio de Educación exige una vez más el llenado de nuevas planillas, con formatos poco claros, con un nivel de detalle utópico, y para un plazo imposible de cumplir. La información requerida para estas nuevas planillas contempla todo lo trabajado en el año y es la misma información que ya hemos comunicado a las familias y alumnos (de manera detallada y personalizada), utilizando el formato que cada colegio adoptó ante la falta de un criterio común a principio de año. Esta nueva exigencia no sólo es una falta de respeto a la enorme tarea docente llevada a cabo a lo largo del 2020, sino también deja al descubierto la desprolijidad y falta de seriedad con la que se trabaja en dicho Ministerio.

Sin filiación partidaria o gremial de ninguna clase, los docentes nos unimos para decir ¡BASTA!