Defendamos la libertad de expresión: NO a la censura al Salón Nacional de Artistas

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El lunes 23 de septiembre una directiva del Centro Colombo Americano de Bogotá atacó el arte: ordenó tapar con pintura blanca un mural hecho a mano por dos artistas del 45 Salón Nacional de Artistas, el programa estatal con mayor tradición para el arte en Colombia y que en la actualidad es organizado cada tres años por el Ministerio de Cultura.

Este acto de censura ejecutado por la directiva del Centro Colombo Americano se hizo sin mediar palabra con los artistas y destruyó una obra que todavía estaba sin terminar y abierta al diálogo. Dos días luego de este acto de censura, el Centro Colombo Americano, bajo la dirección de Janet Van Deren, emitió un comunicado falaz que no ha tenido una réplica firme por parte del Ministerio de Cultura. 

El equipo curatorial del  Salón Nacional de Artistas interpuso un derecho de petición ante el Ministerio de Cultura para obtener una respuesta en firme contra este acto de censura: Amalia de Pombo, Directora de Artes, se desentendió de esa responsabilidad. El Ministerio de Cultura justificó su evasiva bajo el sistema de contratación usado y transfirió la responsabilidad a un tercero: la Fundación Arteria, una entidad que recibe recursos públicos por su labor de intermediación en la ejecución presupuestal. Hasta ahora la Fundación Arteria tampoco ha querido admitir que hubo un acto de censura y ha sido evasiva con respecto a una de sus obligaciones legales con los artistas: “velar por el cuidado en la exhibición de la(s) pieza(s)”.

Mediante esta petición le pedimos al Ministerio de Cultura y a la Fundación Arteria se pronuncien de forma inequívoca en contra de este acto de censura a la obra de los artistas Power Paola y Lucas Ospina. De igual manera le pedimos a la directiva del Centro Colombo Americana que rectifique su posición, admita que se equivocó, y emita una declaración inequívoca en contra de la censura con la que haga honor a la misión educativa y cultural que la directiva de esa institución traicionó.

Este caso hace parte ya de una historia de censuras al arte en Colombia. A la luz de los hechos tres casos cobran relevancia: en 2009, el mural del Harold Trujillo, “Chocolo”, en el Salón Regional de Artistas del eje cafetero, fue censurado por una directiva ante una visita del Ministerio de Comunicaciones. En 2010 una directiva del Centro Colombo Americano de Medellín ordenó tapar de blanco un mural hecho en su fachada por el artista Carlos Uribe y lo censuró. En 2018, el alcalde de Villa de Leyva, Victor Hugo Forero, rompió el acuerdo de exhibición que tenía con la curaduría del Salón Regional Zona Centro y censuró las obras de Edgar Guzmanruiz, Carlos Castro, José Alejandro Restrepo y el Colectivo Interferencia.

La libertad de expresión es un derecho garante de otros derechos: el silencio, la omisión y tergiversación de los hechos, hacen cómplices al Ministerio de Cultura, la Fundación Arteria y el Centro Colombo Americano de un estado de cosas que alimenta el miedo y la violencia. Normalizar la censura tiene consecuencias directas en el arte y en la vida de los artistas activos en la esfera pública en todo el país. 

Este caso puede ser un aprendizaje colectivo que fortalezca las instituciones, los lazos de comunicación y solidaridad entre artistas, y permita que las próximas versiones de estos eventos y demás expresiones artísticas se beneficien de la memoria que deja este revés en la trama del Salón Nacional de Artistas. Pedimos que el Ministerio de Cultura y la Fundación Arteria se pronuncien, como es su deber misional hacerlo, y que el Centro Colombo Americano emita una disculpa. El artículo 20 de la Constitución Política de Colombia dice: “No habrá censura”.

―Equipo Curatorial del 45 Salón Nacional de Artistas