Prohibición de los criaderos de perros

El problema

El número de abandonos de mascotas al año en España es superior a los 300.000. Esta alarmante cifra supondría una media de tres animales abandonados cada cinco minutos, según las Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal (FAPAM).


Asociaciones ecologistas informan de que en torno al 40% de los perros y gatos que llegan a nuestras casas lo hacen como regalo. Este dato refleja que cerca de la mitad de las personas o familias que se hacen cargo de los animales, no han participado en la elección.


Estas cifras revelan una grave carencia social de ética hacia los animales realmente preocupante e intolerable. Resulta inadmisible que animales tales como perros y gatos sigan siendo objeto de la mercantilización y, consecuentemente, sean tratados como productos con fines comerciales, cuando estamos hablando de seres vivos.


Esta terrible situación es gravemente estimulada por los criaderos de perros, ya que a menudo las condiciones en las que se encuentran los cachorros no son adecuadas y muchas veces son insalubres, puesto que la finalidad de los criaderos es lucrativa.


Los perros que viven en estos centros frecuentemente se encuentran hacinados, porque en base a la utilidad que persiguen sus dueños, se enfocan en la cantidad de animales que pueden tener y no en la calidad de vida que están ofreciendo a los cachorros.


Para lograr su objetivo, los criaderos privan a los animales de su libertad de movimientos, ya que pasan la mayoría del tiempo encerrados en jaulas. En muchísimas ocasiones, debido a la falta de espacio, conviven en la misma jaula un gran número de cachorros.


La falta de limpieza e higiene causan enfermedades y en ocasiones la muerte a los cachorros de los criaderos, debido a que en los primeros días de vida se encuentran débiles.


Estos tipos de negocios, al perseguir únicamente un fin económico, llevan a cabo la reproducción de las hembras para conseguir cachorros, sin tener en cuenta los controles que deben tenerse en materia de reproducción de los perros.
Las hembras de estos centros, lamentablemente, son cruzadas a muy temprana edad y con una frecuencia realmente inapropiada. Además, no se les da la oportunidad de recuperarse entre cada camada, lo cual con el tiempo las lleva a un agotamiento severo y una muerte prematura. En algunos casos, incluso, son sacrificadas por no poder conseguir el objetivo deseado por los criaderos.


Según los expertos, se debe esperar unas 8 semanas antes de separar a los cachorros de su camada, para permitir que se desarrollen correctamente. Sin embargo, en estos criaderos los cachorros son separados de su madre lo más pronto posible, debido a que se busca una rápida comercialización. Esto puede generar estrés desde pequeños y provocar una conducta inapropiada o agresiva.
No hay que olvidar que siempre han estado encerrados en jaulas, por lo que les cuesta adaptarse a un nuevo hogar. Un cachorro criado en estas condiciones querrá realizar sus necesidades dentro de la propia casa, pensando que es lo que se debe hacer.


Es probable que ante estas conductas, el nuevo dueño del perro decida deshacerse de él ante la incompatibilidad y la dificultad que supone educarlo. Suelen ser devueltos a los criaderos y lo más posible es que sean sacrificados.
El artículo 337 del código penal expone lo siguiente:
"Será castigado con la pena de tres meses y un día a un año de prisión e inhabilitación especial de un año y un día a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales, el que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente, causándole lesiones que menoscaben gravemente su salud o sometiéndole a explotación sexual, a
a) un animal doméstico o amansado,
b) un animal de los que habitualmente están domesticados,
c) un animal que temporal o permanentemente vive bajo control humano, o
d) cualquier animal que no viva en estado salvaje."
Pues bien, cabe pensar, leyendo este artículo, que los criaderos no son lícitos y que, por tanto, deberían estar prohibidos.

Recientemente Reino Unido aprobó la Ley Lucy, cuyo objetivo es avanzar en la protección animal. Esta ley impide que las tiendas vendan animales y aquellas personas que prefieran comprar a adoptar tendrán que hacerlo directamente en los criaderos. La ley también exige que en los criaderos se respeten unas condiciones dignas para los animales.

Sin embargo, California hace tiempo ya dió un paso definitivo hacia el bienestar de los animales domésticos prohibiendo su venta. Es decir, las personas que deseen tener animales domésticos sólo pueden adoptarlos, no es legal comprarlos y, por lo tanto, no se pueden vender. De esta forma, California se estableció como una región pionera a nivel mundial en el respeto hacia los animales y en la responsabilidad social hacia el bienestar animal.

España tiene la oportunidad de seguir su ejemplo y convertirse en el país pionero en Europa en inculcar socialmente el respeto hacia los animales con una legislación innovadora y responsable, que nos redefiniría como sociedad y es que cabe recordar la célebre cita de Mahatma Gandhi: "La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados."

Por ello, solicito al gobierno español y a las autoridades competentes que legislen para prohibir la venta de animales domésticos, que sigan el ejemplo de California y que actúen de forma justa para con el bienestar animal.

 

 

 

Esta petición ha conseguido 1360 firmas

El problema

El número de abandonos de mascotas al año en España es superior a los 300.000. Esta alarmante cifra supondría una media de tres animales abandonados cada cinco minutos, según las Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal (FAPAM).


Asociaciones ecologistas informan de que en torno al 40% de los perros y gatos que llegan a nuestras casas lo hacen como regalo. Este dato refleja que cerca de la mitad de las personas o familias que se hacen cargo de los animales, no han participado en la elección.


Estas cifras revelan una grave carencia social de ética hacia los animales realmente preocupante e intolerable. Resulta inadmisible que animales tales como perros y gatos sigan siendo objeto de la mercantilización y, consecuentemente, sean tratados como productos con fines comerciales, cuando estamos hablando de seres vivos.


Esta terrible situación es gravemente estimulada por los criaderos de perros, ya que a menudo las condiciones en las que se encuentran los cachorros no son adecuadas y muchas veces son insalubres, puesto que la finalidad de los criaderos es lucrativa.


Los perros que viven en estos centros frecuentemente se encuentran hacinados, porque en base a la utilidad que persiguen sus dueños, se enfocan en la cantidad de animales que pueden tener y no en la calidad de vida que están ofreciendo a los cachorros.


Para lograr su objetivo, los criaderos privan a los animales de su libertad de movimientos, ya que pasan la mayoría del tiempo encerrados en jaulas. En muchísimas ocasiones, debido a la falta de espacio, conviven en la misma jaula un gran número de cachorros.


La falta de limpieza e higiene causan enfermedades y en ocasiones la muerte a los cachorros de los criaderos, debido a que en los primeros días de vida se encuentran débiles.


Estos tipos de negocios, al perseguir únicamente un fin económico, llevan a cabo la reproducción de las hembras para conseguir cachorros, sin tener en cuenta los controles que deben tenerse en materia de reproducción de los perros.
Las hembras de estos centros, lamentablemente, son cruzadas a muy temprana edad y con una frecuencia realmente inapropiada. Además, no se les da la oportunidad de recuperarse entre cada camada, lo cual con el tiempo las lleva a un agotamiento severo y una muerte prematura. En algunos casos, incluso, son sacrificadas por no poder conseguir el objetivo deseado por los criaderos.


Según los expertos, se debe esperar unas 8 semanas antes de separar a los cachorros de su camada, para permitir que se desarrollen correctamente. Sin embargo, en estos criaderos los cachorros son separados de su madre lo más pronto posible, debido a que se busca una rápida comercialización. Esto puede generar estrés desde pequeños y provocar una conducta inapropiada o agresiva.
No hay que olvidar que siempre han estado encerrados en jaulas, por lo que les cuesta adaptarse a un nuevo hogar. Un cachorro criado en estas condiciones querrá realizar sus necesidades dentro de la propia casa, pensando que es lo que se debe hacer.


Es probable que ante estas conductas, el nuevo dueño del perro decida deshacerse de él ante la incompatibilidad y la dificultad que supone educarlo. Suelen ser devueltos a los criaderos y lo más posible es que sean sacrificados.
El artículo 337 del código penal expone lo siguiente:
"Será castigado con la pena de tres meses y un día a un año de prisión e inhabilitación especial de un año y un día a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales, el que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente, causándole lesiones que menoscaben gravemente su salud o sometiéndole a explotación sexual, a
a) un animal doméstico o amansado,
b) un animal de los que habitualmente están domesticados,
c) un animal que temporal o permanentemente vive bajo control humano, o
d) cualquier animal que no viva en estado salvaje."
Pues bien, cabe pensar, leyendo este artículo, que los criaderos no son lícitos y que, por tanto, deberían estar prohibidos.

Recientemente Reino Unido aprobó la Ley Lucy, cuyo objetivo es avanzar en la protección animal. Esta ley impide que las tiendas vendan animales y aquellas personas que prefieran comprar a adoptar tendrán que hacerlo directamente en los criaderos. La ley también exige que en los criaderos se respeten unas condiciones dignas para los animales.

Sin embargo, California hace tiempo ya dió un paso definitivo hacia el bienestar de los animales domésticos prohibiendo su venta. Es decir, las personas que deseen tener animales domésticos sólo pueden adoptarlos, no es legal comprarlos y, por lo tanto, no se pueden vender. De esta forma, California se estableció como una región pionera a nivel mundial en el respeto hacia los animales y en la responsabilidad social hacia el bienestar animal.

España tiene la oportunidad de seguir su ejemplo y convertirse en el país pionero en Europa en inculcar socialmente el respeto hacia los animales con una legislación innovadora y responsable, que nos redefiniría como sociedad y es que cabe recordar la célebre cita de Mahatma Gandhi: "La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados."

Por ello, solicito al gobierno español y a las autoridades competentes que legislen para prohibir la venta de animales domésticos, que sigan el ejemplo de California y que actúen de forma justa para con el bienestar animal.

 

 

 

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Petición creada en 5 de mayo de 2020