

Mejorar la calidad de la Residencia Pública de Mayores de Eirís
El problema
Las familias denuncian graves deficiencias en la Residencia Pública de Mayores de Eirís**
A Coruña, — Las familias de los residentes de la Residencia Pública de Mayores de Eirís, de titularidad pública y gestionada por Ilunion para la Xunta de Galicia, denunciamos públicamente la existencia de graves deficiencias estructurales, organizativas y asistenciales que, desde la apertura del centro en marzo de 2026, están afectando de manera directa a la salud, la dignidad y el bienestar de las personas mayores que viven en él.
Tras más de un año de funcionamiento, las familias afirmamos que la situación es “insostenible” y que las incidencias comunicadas reiteradamente al centro “no han tenido una respuesta eficaz ni una mejora real”. Por ello, consideran necesario trasladar a la opinión pública la gravedad de los hechos.
Falta de personal y atención básica insuficiente
Una de las principales preocupaciones es la escasez crónica de personal, especialmente de gerocultoras. En algunos turnos, según denuncian las familias, solo cinco profesionales atienden a toda la residencia, lo que imposibilita una atención mínima adecuada.
Esta falta de personal provoca situaciones como:
Residentes encontrados por sus familiares con el pañal completamente empapado, llegando la orina al cojín de la silla.
Familias que se ven obligadas a cambiar el pañal porque, al solicitar ayuda, se les indica que “tienen que esperar” debido a la falta de tiempo del personal.
Retrasos graves en la higiene diaria, levantado de residentes y administración de comidas.
Los fines de semana, cuando la plantilla es aún menor, la situación se agrava: hay residentes que desayunan a las 11 de la mañana, y otros que no pueden dormir la siesta, pese a estar pautada, por falta de personal para acostarlos.
Rotación extrema del personal
Las familias denuncian además que la rotación del personal es extremadamente alta, lo que genera un impacto directo en la calidad asistencial. La entrada y salida constante de trabajadores:
Dificulta que el personal conozca el funcionamiento interno del centro.
Impide que los profesionales lleguen a conocer adecuadamente a los residentes, sus necesidades, rutinas, limitaciones y preferencias.
Obliga a una adaptación continua que repercute en la continuidad de los cuidados y en la seguridad de las personas mayores.
Según las familias, esta rotación constante “impide construir un equipo estable y competente” y agrava todos los problemas ya existentes.
Errores en la medicación y curas sin realizar
Las familias denuncian también fallos muy graves en la administración de la medicación, incluyendo:
Medicación que no se suministra.
Medicación equivocada entregada a residentes a los que no corresponde.
Asimismo, se han detectado cambios de gasas y curas que no se realizan en tiempo y forma, llegando a pasar días sin atender heridas, con el consiguiente riesgo de infección.
Problemas graves en la alimentación
Las incidencias relacionadas con la comida son numerosas y preocupantes:
Un primer plato servido con una cantidad excesiva de pimienta, detectado por familiares.
Papillas con trozos de plástico triturado procedentes de envases.
Fruta servida sin cortar, aumentando el riesgo de atragantamiento.
Trato desigual durante la merienda: algunos residentes reciben sándwich o melón y otros no, especialmente aquellos con deterioro cognitivo grave, que no pueden pedirlo.
Respuestas como “están contadas” o “no hay” cuando un residente solicita un yogur o una segunda magdalena.
Las familias consideran imprescindible que el personal de cocina pruebe la comida antes de servirla para evitar nuevos incidentes.
Desorganización interna y falta de supervisión
La organización del centro es calificada como “ineficaz y caótica”. El coordinador de enfermería lleva tiempo de baja y ha sido sustituido por el coordinador de limpieza, una decisión que las familias consideran “incomprensible e inadecuada para un centro sociosanitario”.
En momentos críticos, como el episodio en el que las gerocultoras se negaron a acostar a los residentes porque su turno terminaba, no había ningún responsable presente, teniendo que acudir la directora del centro.
Pérdida de ropa, rotura de mobiliario y falta de control
Las familias denuncian también:
Pérdida continua de ropa, debido a que no se marcó correctamente durante el ingreso.
Armarios de residentes vacíos o con muy pocas prendas, obligando al centro a facilitar ropa de emergencia.
Ropa que aparece en otras habitaciones y no se devuelve a su propietario.
Percheros instalados por la residencia con ropa marcada y sin marcar para que las familias “busquen” la de su familiar.
Además, se han producido roturas de sillas de ruedas y mobiliario por golpes contra el entorno, incluyendo reposapiés y frenos, lo que supone un riesgo directo para los residentes que las utilizan.
Las familias exigen medidas urgentes
Ante esta situación, solicitan:
Refuerzo inmediato de personal.
Recuperación de una coordinación sanitaria profesional.
Mejora de la organización interna, especialmente los fines de semana.
Controles estrictos en la alimentación.
Un sistema eficaz de marcaje y control de ropa.
Supervisión directa y continuada por parte de la Xunta de Galicia.
Transparencia y comunicación fluida con las familias.
Medidas para reducir la rotación del personal y garantizar equipos estables.
“Nuestros mayores merecen dignidad, respeto y cuidados adecuados”
Las familias subrayan que su único objetivo es garantizar que los residentes reciban la atención que merecen en un centro público que debería ser un referente de calidad y buen trato.
“No pedimos privilegios, pedimos cuidados básicos, seguridad y dignidad”. “La situación actual no puede continuar. Nuestros mayores no pueden esperar más”.

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El problema
Las familias denuncian graves deficiencias en la Residencia Pública de Mayores de Eirís**
A Coruña, — Las familias de los residentes de la Residencia Pública de Mayores de Eirís, de titularidad pública y gestionada por Ilunion para la Xunta de Galicia, denunciamos públicamente la existencia de graves deficiencias estructurales, organizativas y asistenciales que, desde la apertura del centro en marzo de 2026, están afectando de manera directa a la salud, la dignidad y el bienestar de las personas mayores que viven en él.
Tras más de un año de funcionamiento, las familias afirmamos que la situación es “insostenible” y que las incidencias comunicadas reiteradamente al centro “no han tenido una respuesta eficaz ni una mejora real”. Por ello, consideran necesario trasladar a la opinión pública la gravedad de los hechos.
Falta de personal y atención básica insuficiente
Una de las principales preocupaciones es la escasez crónica de personal, especialmente de gerocultoras. En algunos turnos, según denuncian las familias, solo cinco profesionales atienden a toda la residencia, lo que imposibilita una atención mínima adecuada.
Esta falta de personal provoca situaciones como:
Residentes encontrados por sus familiares con el pañal completamente empapado, llegando la orina al cojín de la silla.
Familias que se ven obligadas a cambiar el pañal porque, al solicitar ayuda, se les indica que “tienen que esperar” debido a la falta de tiempo del personal.
Retrasos graves en la higiene diaria, levantado de residentes y administración de comidas.
Los fines de semana, cuando la plantilla es aún menor, la situación se agrava: hay residentes que desayunan a las 11 de la mañana, y otros que no pueden dormir la siesta, pese a estar pautada, por falta de personal para acostarlos.
Rotación extrema del personal
Las familias denuncian además que la rotación del personal es extremadamente alta, lo que genera un impacto directo en la calidad asistencial. La entrada y salida constante de trabajadores:
Dificulta que el personal conozca el funcionamiento interno del centro.
Impide que los profesionales lleguen a conocer adecuadamente a los residentes, sus necesidades, rutinas, limitaciones y preferencias.
Obliga a una adaptación continua que repercute en la continuidad de los cuidados y en la seguridad de las personas mayores.
Según las familias, esta rotación constante “impide construir un equipo estable y competente” y agrava todos los problemas ya existentes.
Errores en la medicación y curas sin realizar
Las familias denuncian también fallos muy graves en la administración de la medicación, incluyendo:
Medicación que no se suministra.
Medicación equivocada entregada a residentes a los que no corresponde.
Asimismo, se han detectado cambios de gasas y curas que no se realizan en tiempo y forma, llegando a pasar días sin atender heridas, con el consiguiente riesgo de infección.
Problemas graves en la alimentación
Las incidencias relacionadas con la comida son numerosas y preocupantes:
Un primer plato servido con una cantidad excesiva de pimienta, detectado por familiares.
Papillas con trozos de plástico triturado procedentes de envases.
Fruta servida sin cortar, aumentando el riesgo de atragantamiento.
Trato desigual durante la merienda: algunos residentes reciben sándwich o melón y otros no, especialmente aquellos con deterioro cognitivo grave, que no pueden pedirlo.
Respuestas como “están contadas” o “no hay” cuando un residente solicita un yogur o una segunda magdalena.
Las familias consideran imprescindible que el personal de cocina pruebe la comida antes de servirla para evitar nuevos incidentes.
Desorganización interna y falta de supervisión
La organización del centro es calificada como “ineficaz y caótica”. El coordinador de enfermería lleva tiempo de baja y ha sido sustituido por el coordinador de limpieza, una decisión que las familias consideran “incomprensible e inadecuada para un centro sociosanitario”.
En momentos críticos, como el episodio en el que las gerocultoras se negaron a acostar a los residentes porque su turno terminaba, no había ningún responsable presente, teniendo que acudir la directora del centro.
Pérdida de ropa, rotura de mobiliario y falta de control
Las familias denuncian también:
Pérdida continua de ropa, debido a que no se marcó correctamente durante el ingreso.
Armarios de residentes vacíos o con muy pocas prendas, obligando al centro a facilitar ropa de emergencia.
Ropa que aparece en otras habitaciones y no se devuelve a su propietario.
Percheros instalados por la residencia con ropa marcada y sin marcar para que las familias “busquen” la de su familiar.
Además, se han producido roturas de sillas de ruedas y mobiliario por golpes contra el entorno, incluyendo reposapiés y frenos, lo que supone un riesgo directo para los residentes que las utilizan.
Las familias exigen medidas urgentes
Ante esta situación, solicitan:
Refuerzo inmediato de personal.
Recuperación de una coordinación sanitaria profesional.
Mejora de la organización interna, especialmente los fines de semana.
Controles estrictos en la alimentación.
Un sistema eficaz de marcaje y control de ropa.
Supervisión directa y continuada por parte de la Xunta de Galicia.
Transparencia y comunicación fluida con las familias.
Medidas para reducir la rotación del personal y garantizar equipos estables.
“Nuestros mayores merecen dignidad, respeto y cuidados adecuados”
Las familias subrayan que su único objetivo es garantizar que los residentes reciban la atención que merecen en un centro público que debería ser un referente de calidad y buen trato.
“No pedimos privilegios, pedimos cuidados básicos, seguridad y dignidad”. “La situación actual no puede continuar. Nuestros mayores no pueden esperar más”.

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Petición creada en 22 de junio de 2026