Petition updateApoyo crítico a Gustavo Petro en la segunda vuelta de ciudadanos que votamos por Fajardo
FAJARDO, EL VOTO EN BLANCO, EL CICLISMO Y LOS CIUDADANOS

Wilman AlvarezBogotá, Colombia

Jun 11, 2018
Sergio Fajardo, tenía razón al emplear la metáfora del ciclismo para mostrar que era posible la gesta de ser elegido para segunda vuelta como candidato de una coalición ciudadana. Ser ciudadano en un país como el nuestro, es pedalear contra el viento.
Debo reconocer mi admiración por Sergio Fajardo, vote por él como ciudadano harto de la corrupción, harto de que la educación sea una cenicienta condenada a la limpieza, harto de la polarización, ¡harto! Pero consciente de que como en cualquier carrera, perder es posible, y la política en Colombia es más difícil que cualquiera carrera.
Pero no llegamos al puerto, ni de primero, ni de segundo y al saberlo, mi primera decisión fue votar en blanco. Pensé que si 5 millones de votos eran blancos, ningún ganador sería un ganador en ese duro puerto final de las elecciones. Pero esto requeriría un liderazgo fuerte y calmado, capaz de enfrentar la polarización a la que se vería sumido durante las últimas tres semanas de campaña, pero también para conducir una expresión ciudadana suigeneris, constructiva y propositiva más allá del 17 de junio, porque la ciudadanía en blanco tendría que obrar para curar las heridas de la polarización.
Sin embargo, las razones de Sergio Fajardo para votar en blanco (yo soy el único y mi programa era el mejor, estoy convencido), junto a la respetable decisión de irse a descansar, no me parecieron consistente con un ciclista de 3 semanas. Él está en su derecho como cualquier ciclista de retirarse. Las urnas lo dejaron fuera de las elecciones pero no del ejercicio de la transformación del país, porque era eso lo que quería cuando inició en política. Después de perder 20 minutos un día, hay que seguir, pero solo se perdieron por 300.000 votos.
Tampoco me parecieron convincentes las razones de muchos de los seguidores de Sergio Fajardo, para los cuales era más fácil votar por Duque que por Petro.
Dichas razones van desde la idealización democrática (el voto es secreto e individual, es mi derecho y no me diga nada, como si nuestro cerebro hubiera evolucionado en una habitación blanca y solitaria y sin familia al menos), la identificación de grupo (comenzamos junto a Sergio Fajardo algo y seremos fiel a sus instrucciones y ¡no aceptaremos nada diferente! Aquí somos católicos…), animadversión (Petro, su ego, su proyecto y su populismo, exigiendo de un lado pero no del otro), rigor academicista (si no es así, nunca y menos con ud, Petro; como si las aves volaran gracias a las ecuaciones), comodidad (desde Chapinero se ve hermosísima la ciudad, allá, se ven los nevados), cálculo y retovisor político (Ud dijo, ¿lo recuerda? ahora le toca) y miedo o supervivencia pura (esto será peor que Venezuela o cuando menos ya conozco como va a funcionar todo, con Duque robaran pero seguiremos con algo de trabajo). Pero poco de solidaridad, algo natural en un país roto e individualista.
Y ¿por qué el voto es una expresión de solidaridad, razón suficiente para votar por alguien que puede no gustarme (Petro) pero que es capaz de hacer valer esa decisión? Porque en un país fracturado, con millones de víctimas de un conflicto armado cerrado a medias por un acuerdo aún no cumplido, pero que muchos quisieran empantanar con las mil trabas de la creatividad marrullera de la clase política que en bloque aupa a Duque, para que el péndulo recurrente de la violencia vuelva; su voto es como el ejercicio de un buen coequipero que ayuda a los rezagados, las víctimas, en los abanicos, a volver al lote.
Por ejemplo esas pequeñas comunidades que han visto como 385 líderes mueren de manera selectiva, bajo la indiferencia de autoridades y medio país. Ese líder muerto era quien cortaba el viento para esa comunidad perdida en cualquier lugar de su país. Ud. puede evitarlo con su voto. Porque una de las cosas que se firmó en los Acuerdos de la Habana, y en la que todos los que queremos un país en paz deberíamos estar de acuerdo de manera unánime, es en contribuir a la NO REPETICIÓN, la cual hacemos más probable cuando votamos en blanco o decidiendo en otro sentido, no porque si sube Duque, vaya a promoverlo, sino porque su elección legitimará expresiones de violencia y si gana por amplia mayoría podría legitimar ciertas decisiones desde el legislativo donde Uribe tiene control casi total.
Así que nos toca seguir pedaleando como ciudadanos independientes, porque la metáfora del ciclismo y la política no es sobre un candidato en elecciones, sino sobre transformar el país del Sagrado Corazón de Jesús con esfuerzo, constancia, humildad, honestidad y muchísimas veces, con sufrimiento, como no lo han mostrado Nairo, Rigo, Pantano, Gaviria, Henao y los chicos Superman López y Egan; no en un puerto en el que se descolgaron, sino en todas las etapas, porque el ejercicio de la ciudadanía en política se parece más a las grandes gestas del ciclismo de 3 semanas que a una subida de un único puerto.
Yo cambie mi hersey blanco y votaré por Petro, no porque sea de mis afectos, lo haré porque creo en un deber ciudadano, evitar la no repetición y de paso proteger nuestra biodiversidad. Nuestra familia son todos los colombianos y ellos también son parte del lote, si aprendemos a andar juntos, podremos hacer mejores carreras en el mundo.
La próxima carrera se llama consulta anticorrupción, si el lote esta fraccionado, la consulta puede no tener toda la votación necesaria, y aunque numerosa no sería un éxito para el centro político, esto lo capitalizaría Duque y Uribe por un lado y por el otro Petro, lo cual no sería bueno de cara a las elecciones del 2019, la siguiente carrera de fondo.
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