Los diplomáticos pueden canjear su carné — ¿por qué los investigadores no?

El problema

¿Quién se ve afectado?
Investigadores internacionales que viven legalmente en España con permisos de residencia para investigación no pueden canjear sus carnés de conducir si su país de origen no tiene un acuerdo bilateral con España. Aunque muchos tienen años de experiencia al volante y contribuyen activamente al desarrollo científico, social y económico del país, se les exige repetir todo el proceso de obtención del carné, incluyendo exámenes teóricos y prácticos, lo cual supone un coste económico, emocional y burocrático. En contraste, los diplomáticos y sus familiares sí pueden canjear sus carnés, incluso si provienen de los mismos países (y gratis).

¿Qué está en juego?
La falta de reconocimiento limita la autonomía y movilidad de investigadores cualificados, afectando negativamente su integración laboral y familiar. Impide, por ejemplo, vivir en zonas más asequibles o llegar fácilmente a laboratorios, centros de investigación y hospitales. Si esta situación se corrige, se eliminará una barrera innecesaria y se enviará un mensaje claro de apoyo a quienes eligen España como destino para desarrollar conocimiento, innovación y educación.

¿Por qué el momento de actuar es ahora?
España quiere atraer y retener talento internacional, pero debe crear las condiciones para que ese talento pueda vivir y trabajar en igualdad de condiciones. Con miles de investigadores extranjeros en universidades y centros públicos de investigación, es urgente corregir esta desigualdad y otorgar a los investigadores el mismo trato que a los diplomáticos. Este es el momento para mostrar que España valora la ciencia, la justicia y la inclusión.

 

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El problema

¿Quién se ve afectado?
Investigadores internacionales que viven legalmente en España con permisos de residencia para investigación no pueden canjear sus carnés de conducir si su país de origen no tiene un acuerdo bilateral con España. Aunque muchos tienen años de experiencia al volante y contribuyen activamente al desarrollo científico, social y económico del país, se les exige repetir todo el proceso de obtención del carné, incluyendo exámenes teóricos y prácticos, lo cual supone un coste económico, emocional y burocrático. En contraste, los diplomáticos y sus familiares sí pueden canjear sus carnés, incluso si provienen de los mismos países (y gratis).

¿Qué está en juego?
La falta de reconocimiento limita la autonomía y movilidad de investigadores cualificados, afectando negativamente su integración laboral y familiar. Impide, por ejemplo, vivir en zonas más asequibles o llegar fácilmente a laboratorios, centros de investigación y hospitales. Si esta situación se corrige, se eliminará una barrera innecesaria y se enviará un mensaje claro de apoyo a quienes eligen España como destino para desarrollar conocimiento, innovación y educación.

¿Por qué el momento de actuar es ahora?
España quiere atraer y retener talento internacional, pero debe crear las condiciones para que ese talento pueda vivir y trabajar en igualdad de condiciones. Con miles de investigadores extranjeros en universidades y centros públicos de investigación, es urgente corregir esta desigualdad y otorgar a los investigadores el mismo trato que a los diplomáticos. Este es el momento para mostrar que España valora la ciencia, la justicia y la inclusión.

 

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