Necesitamos un verdadero plan de emergencia para México ante el COVID-19

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MÉXICO NECESITA UN PLAN DE EMERGENCIA QUE ABARQUE TODA LA NACIÓN.

Al PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.

AL CONGRESO DE LA UNIÓN.

A LA OPINIÓN PÚBLICA.

México ha entrado ya a la etapa decisiva de su doble crisis -sanitaria y económica-, y sin embargo aún no ha forjado una respuesta de la magnitud y la seriedad que una situación tan grave exige. El gobierno federal ha ignorado las propuestas que la pluralidad social y política de México le ha planteado. Pero por eso mismo, nuestra obligación es insistir y ofrecer todos los argumentos que sean necesarios para enfrentar una calamidad que ye está  afectando a todo nuestro país.

1.    No hay mayor prioridad que dotar -al personal de salud, auxiliares de limpieza y administrativos- de todos los recursos, espacios, instrumentos e insumos para ejecutar la principal tarea de todas: salvar vidas. No hay austeridad que valga ante esta emergencia que rebasa cualquier límite conocido y por eso, el apoyo a la primera línea de batalla contra el COVID-19 no debe posponerse más. Sin pretextos ni disculpas ésta es la primera y principal responsabilidad del gobierno federal. Estado y sociedad estamos obligados a proteger la integridad física y la dignidad de las personas que ahora mismo, arriesgando su propia vida, cumplen su deber profesional en la difícil tarea de cuidado de los pacientes.

2.    Un grave error del discurso presidencial ha separado a la política económica de las grandes directrices sanitarias. Pero el hecho es, que la rápida reorganización de la economía debe apoyar las decisiones de salubridad, nunca contradecirlas. La política económica de la emergencia consiste en crear las condiciones para que la mayor cantidad de mexicanos nos quedemos en casa.

3.    Preservar el empleo es la otra gran prioridad de este momento crítico. Lo mismo el empleo formal que el informal, sin distingos. Se trata de una enorme responsabilidad de las empresas, micro, medianas y grandes, pero también del Estado, que tiene el deber de apoyarlas sin obstáculos ni prejuicios. Atravesamos un momento absolutamente crítico, y sería un error apostar a la creación de empleos futuros, en lugar de defender los empleos realmente existentes. Salvar al empleo significa salvar la economía que tenemos y la que puede impulsar una rápida recuperación después de lo peor de la crisis.

4.    Decir que México está dividido entre el “plan del Presidente” y el “plan de los empresarios” es una falacia que estorba y que niega la diversidad real de la República. Por el contrario, existen múltiples diagnósticos, intereses y propuestas que deben ser atendidas, porque la sociedad mexicana no esta partida en dos, como lo quieren los partidarios de la polarización y la discordia. Nunca como ahora había sido necesario el diálogo, el encuentro y la búsqueda de soluciones comunes. La peor crisis en al menos un siglo, exige incluir al México diverso que busca una salida en el momento de mayor dificultad para todos: trabajadores, mujeres, jóvenes, adultos mayores, empresarios y gobierno.

Todos los recursos al personal de salud que salvará nuestras vidas. Coherencia entre la directriz sanitaria y la política económica. Política masiva, Estado-empresas, para lograr el propósito de cero despidos. Diálogo nacional genuino y un plan que nos incluya a todos, los pobres sí, en primer lugar, los trabajadores que son la columna vertebral de la sociedad y la economía y al resto del país.

No esperamos más división, sino la integración democrática y común de un proyecto en el cual, se reconozca toda la nación.