Llamé al 112, no me creyeron y mi hijo murió. ¡Esto no se puede repetir! Firma por favor

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Llamé al 112. Mi hijo se había desplomado y no podía respirar. “Señora, su hijo dirá lo que quiera pero respira perfectamente”, me respondió un médico al otro lado del teléfono. Insistí en que se estaba ahogando y necesitaba ayuda: “Venga, hasta luego, parece más bien que está tocado de algo”, y me colgó. Minutos después Aitor entró en parada cardiorrespiratoria. En mi casa, delante de mí y de mi marido, y después de cinco llamadas seguidas al 112. Intentamos reanimarlo pero no supimos. Aitor entró en coma y falleció.

No sabes la de veces que nos tortura este recuerdo. Nuestro único hijo murió tras aquella mañana, pero él no fue el único, nosotros nos morimos con él. Si Aitor hubiera fallecido pero la respuesta de emergencias hubiera sido la adecuada, yo estaría igualmente llorando en mi casa como estoy ahora, pero no con esta rabia que tengo dentro y que no me deja seguir.

Habían pasado más de 20 minutos cuando llegó la primera ambulancia, y ya era demasiado tarde. No hay derecho a que a una persona que tenía toda la vida por delante le arrebataran la vida de esa manera. A menospreciar mi angustia, a decirme que “deje de llorar”, que no sirve para nada, a insinuar más de una vez que mi hijo “habría tomado algo”. No hay derecho... Por eso yo no no me voy a callar. No puedo.

Y mucho menos hoy. Esta mañana la presidenta de la Comunidad de Madrid ha calificado de "anécdota" la muerte de mi hijo. No lo es. Conozco otros casos similares que también acabaron con la muerte. Y habrá más que desconocemos porque no todo el mundo tiene las fuerzas necesarias para denunciar.

Por respeto a mi hijo tengo que luchar para que esto no se vuelva a repetir. Por eso he iniciado esta petición. Solicito a la Comunidad de Madrid que revise los protocolos de actuación del SUMMA 112 en casos como el de mi hijo Aitor, para que la desgracia que ocurrió en mi familia no le pase a nadie más. Firma aquí, por favor. Cuantos más firmemos más nos escucharán.

Me dijeron que "si mi hijo podía hablar, es que podía respirar". No hablaba normal, y las palabras que decía eran precisamente para pedir ayuda. Al final falleció, queda claro que deberían haber enviado una UVI móvil, ese protocolo no puede justificar acciones como esta.

Todo lo que estoy contando lo puedo demostrar. Después de que Aitor muriera exigimos al Summa 112 que nos enviara los audios de aquellas llamadas. Porque sin esas grabaciones habría sido su palabra contra la nuestra. Han estado meses y meses poniéndonos impedimentos para no enviarnos ni uno, pero por fin tenemos dos que demuestran que lo que estamos contando es la verdad (si quieres puedes escuchar uno en esta noticia de El Mundo, aunque te aviso de que son muy duros de escuchar).

Nunca nos habíamos sentido tan solos como tras la muerte de Aitor. Enviábamos cartas, llamábamos por teléfono, poníamos reclamaciones, y nadie admitía ninguna responsabilidad. No queremos que nadie se tenga que sentir tan solo como nos sentimos nosotros, y sobre todo no queremos que nadie muera como lo hizo nuestro hijo Aitor.

Por él y por todos los que han sido víctimas de unos protocolos que deben cambiar, por favor, firma y comparte nuestra petición

Carmen y Bartolomé, los padres de Aitor.