

Ley para poner fin a la experimentación animal en México
La causa
Cada año, millones de animales son utilizados en laboratorios para investigación científica, enseñanza y pruebas experimentales. Ratones, ratas, conejos, perros, gatos, cerdos, peces, aves, reptiles, primates y muchas otras especies son sometidos a procedimientos que pueden causarles dolor, estrés, lesiones y, en la mayoría de los casos, terminan con su muerte.
Tan solo entre 2015 y 2021 se reportó el uso de más de 5.4 millones de animales en instalaciones autorizadas en México, una cifra que ni siquiera refleja la totalidad de los animales utilizados en el país (Frías-Álvarez & Ortiz-Millán, 2023). Durante décadas se consideró que la experimentación animal era indispensable para el progreso científico. Sin embargo, la propia ciencia ha evolucionado. Hoy sabemos que muchas enfermedades humanas no pueden reproducirse fielmente en otras especies y que numerosos tratamientos que muestran resultados prometedores en animales fracasan posteriormente en ensayos clínicos con personas. Por ello, cada vez más investigadores impulsan métodos basados directamente en la biología humana, capaces de generar información más relevante para la medicina del futuro. Además del enorme costo ético que representa el sufrimiento de millones de animales, mantener modelos científicos del siglo pasado limita la innovación y retrasa la adopción de tecnologías más precisas.
El mundo ya está cambiando
Mientras millones de animales siguen siendo utilizados en laboratorios, las principales potencias científicas ya están acelerando la transición hacia métodos de nueva generación. Este 2026, la Comisión Europea aprobó una hoja de ruta para eliminar progresivamente las pruebas con animales en la evaluación de seguridad química, con más de treinta acciones concretas para incorporar métodos no animales en la regulación, impulsar nuevas tecnologías y acelerar su adopción.
En Estados Unidos, la reforma de la FDA Modernization Act permitió utilizar métodos alternativos a la experimentación animal para el desarrollo de medicamentos. Posteriormente, en 2025, la propia FDA anunció un plan para sustituir progresivamente las pruebas animales en diversos medicamentos mediante inteligencia artificial, organoides humanos y otras tecnologías avanzadas, calificándolo como un verdadero "cambio de paradigma".
Países como Reino Unido, Alemania, Suecia y otros continúan invirtiendo miles de millones en investigación basada en órganos en chip, organoides humanos, cultivos celulares tridimensionales, inteligencia artificial y modelos computacionales. La transición ya está ocurriendo. La pregunta es si México será protagonista o llegará tarde.
México ya dio un paso histórico. Ahora debe dar el siguiente.
La reciente reforma a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce que el Estado debe garantizar la protección, el cuidado y el trato adecuado de los animales, y prohíbe su maltrato. Asimismo, incorpora la protección de los animales como uno de los principios que deben orientar la educación.
Pero la experiencia demuestra que los principios constitucionales necesitan traducirse en leyes eficaces, instituciones sólidas y políticas públicas que los hagan realidad. Ha llegado el momento de que ese compromiso también transforme la forma en que México hace ciencia. Se trata de impulsar una ciencia más moderna, más precisa, innovadora y plenamente compatible con el deber constitucional de proteger a los animales.
Por ello solicitamos la creación de una Ley para la Transición hacia una Ciencia Libre de Experimentación Animal, que establezca:
1. Un calendario nacional obligatorio para eliminar progresivamente la experimentación animal en investigación, docencia y pruebas de laboratorio, sustituyéndola por métodos científicamente validados.
2. La prohibición de utilizar animales cuando exista un método alternativo validado capaz de responder la misma pregunta científica o cumplir la misma finalidad educativa.
3. La sustitución progresiva de las prácticas docentes con animales por simuladores, modelos digitales, órganos en chip, organoides, cultivos celulares y otras tecnologías modernas.
4. El reconocimiento del derecho de objeción de conciencia para estudiantes, garantizando alternativas académicas equivalentes sin afectar sus calificaciones, trayectoria o desarrollo profesional.
5. La creación de un Centro Nacional de Métodos Alternativos, encargado de evaluar, validar, coordinar y promover nuevas tecnologías que sustituyan el uso de animales.
6. El financiamiento público para el desarrollo e implementación de métodos alternativos, fortaleciendo la innovación científica nacional.
7. Mecanismos de seguimiento, evaluación y rendición de cuentas que aseguren el cumplimiento efectivo de la transición.
La tecnología ya existe: órganos en chip, organoides humanos, cultivos celulares tridimensionales, inteligencia artificial, modelos computacionales, simuladores de alta fidelidad etc. Estas herramientas ya están transformando la investigación científica en todo el mundo. Lo que hace falta es que México adopte una política pública que impulse su desarrollo y sustituya progresivamente el uso de animales
La educación y la ciencia deben ser motores de innovación, no de violencia. El progreso científico no consiste en aferrarse a los métodos del pasado, sino en desarrollar herramientas mejores, más precisas y más éticas.
Firma esta petición para impulsar una Ley que coloque a México entre los países que lideran la transición hacia una investigación moderna, ética y libre de experimentación animal.

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La causa
Cada año, millones de animales son utilizados en laboratorios para investigación científica, enseñanza y pruebas experimentales. Ratones, ratas, conejos, perros, gatos, cerdos, peces, aves, reptiles, primates y muchas otras especies son sometidos a procedimientos que pueden causarles dolor, estrés, lesiones y, en la mayoría de los casos, terminan con su muerte.
Tan solo entre 2015 y 2021 se reportó el uso de más de 5.4 millones de animales en instalaciones autorizadas en México, una cifra que ni siquiera refleja la totalidad de los animales utilizados en el país (Frías-Álvarez & Ortiz-Millán, 2023). Durante décadas se consideró que la experimentación animal era indispensable para el progreso científico. Sin embargo, la propia ciencia ha evolucionado. Hoy sabemos que muchas enfermedades humanas no pueden reproducirse fielmente en otras especies y que numerosos tratamientos que muestran resultados prometedores en animales fracasan posteriormente en ensayos clínicos con personas. Por ello, cada vez más investigadores impulsan métodos basados directamente en la biología humana, capaces de generar información más relevante para la medicina del futuro. Además del enorme costo ético que representa el sufrimiento de millones de animales, mantener modelos científicos del siglo pasado limita la innovación y retrasa la adopción de tecnologías más precisas.
El mundo ya está cambiando
Mientras millones de animales siguen siendo utilizados en laboratorios, las principales potencias científicas ya están acelerando la transición hacia métodos de nueva generación. Este 2026, la Comisión Europea aprobó una hoja de ruta para eliminar progresivamente las pruebas con animales en la evaluación de seguridad química, con más de treinta acciones concretas para incorporar métodos no animales en la regulación, impulsar nuevas tecnologías y acelerar su adopción.
En Estados Unidos, la reforma de la FDA Modernization Act permitió utilizar métodos alternativos a la experimentación animal para el desarrollo de medicamentos. Posteriormente, en 2025, la propia FDA anunció un plan para sustituir progresivamente las pruebas animales en diversos medicamentos mediante inteligencia artificial, organoides humanos y otras tecnologías avanzadas, calificándolo como un verdadero "cambio de paradigma".
Países como Reino Unido, Alemania, Suecia y otros continúan invirtiendo miles de millones en investigación basada en órganos en chip, organoides humanos, cultivos celulares tridimensionales, inteligencia artificial y modelos computacionales. La transición ya está ocurriendo. La pregunta es si México será protagonista o llegará tarde.
México ya dio un paso histórico. Ahora debe dar el siguiente.
La reciente reforma a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce que el Estado debe garantizar la protección, el cuidado y el trato adecuado de los animales, y prohíbe su maltrato. Asimismo, incorpora la protección de los animales como uno de los principios que deben orientar la educación.
Pero la experiencia demuestra que los principios constitucionales necesitan traducirse en leyes eficaces, instituciones sólidas y políticas públicas que los hagan realidad. Ha llegado el momento de que ese compromiso también transforme la forma en que México hace ciencia. Se trata de impulsar una ciencia más moderna, más precisa, innovadora y plenamente compatible con el deber constitucional de proteger a los animales.
Por ello solicitamos la creación de una Ley para la Transición hacia una Ciencia Libre de Experimentación Animal, que establezca:
1. Un calendario nacional obligatorio para eliminar progresivamente la experimentación animal en investigación, docencia y pruebas de laboratorio, sustituyéndola por métodos científicamente validados.
2. La prohibición de utilizar animales cuando exista un método alternativo validado capaz de responder la misma pregunta científica o cumplir la misma finalidad educativa.
3. La sustitución progresiva de las prácticas docentes con animales por simuladores, modelos digitales, órganos en chip, organoides, cultivos celulares y otras tecnologías modernas.
4. El reconocimiento del derecho de objeción de conciencia para estudiantes, garantizando alternativas académicas equivalentes sin afectar sus calificaciones, trayectoria o desarrollo profesional.
5. La creación de un Centro Nacional de Métodos Alternativos, encargado de evaluar, validar, coordinar y promover nuevas tecnologías que sustituyan el uso de animales.
6. El financiamiento público para el desarrollo e implementación de métodos alternativos, fortaleciendo la innovación científica nacional.
7. Mecanismos de seguimiento, evaluación y rendición de cuentas que aseguren el cumplimiento efectivo de la transición.
La tecnología ya existe: órganos en chip, organoides humanos, cultivos celulares tridimensionales, inteligencia artificial, modelos computacionales, simuladores de alta fidelidad etc. Estas herramientas ya están transformando la investigación científica en todo el mundo. Lo que hace falta es que México adopte una política pública que impulse su desarrollo y sustituya progresivamente el uso de animales
La educación y la ciencia deben ser motores de innovación, no de violencia. El progreso científico no consiste en aferrarse a los métodos del pasado, sino en desarrollar herramientas mejores, más precisas y más éticas.
Firma esta petición para impulsar una Ley que coloque a México entre los países que lideran la transición hacia una investigación moderna, ética y libre de experimentación animal.

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Petición creada en 15 de junio de 2026