

LEY DE NIETOS: La herencia española no se cuestiona, se reconoce.
El problema
Nuestros abuelos y bisabuelos salieron de España empujados por la pobreza, las guerras, las crisis económicas o la necesidad de construir un futuro mejor para sus familias.
Cruzaron océanos llevando consigo algo que nunca abandonaron: su identidad española.
Durante generaciones, millones de familias conservaron la lengua, las tradiciones, los apellidos, la cultura y el vínculo emocional con la tierra de sus antepasados. Mantuvieron viva una historia familiar que sobrevivió al tiempo, a la distancia y a las fronteras.
La conocida como Ley de Nietos no crea privilegios ni concede favores.
Reconoce una realidad histórica.
Reconoce un vínculo que nunca desapareció.
Reconoce una herencia que permaneció viva durante décadas en millones de hogares repartidos por todo el mundo.
Sin embargo, en los últimos tiempos han surgido discursos que cuestionan la legitimidad de los descendientes de españoles, su vínculo con España e incluso su condición como miembros plenos de la comunidad nacional.
Ante ello queremos decir claramente:
- La herencia española no se cuestiona.
- La herencia española se reconoce.
- Porque la nacionalidad española no puede dividir a los ciudadanos entre españoles de primera, españoles de segunda y españoles de tercera categoría.
El artículo 14 de la Constitución Española establece que todos los españoles son iguales ante la ley y que no puede prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento.
El lugar donde una persona nace no puede determinar el valor de su españolidad ni la dignidad de su ciudadanía.
España no termina en sus fronteras.
España también vive en millones de descendientes repartidos por América, Europa y el resto del mundo que han mantenido vivo el legado de sus familias durante generaciones.
Pero además, la comunidad de descendientes representa una enorme oportunidad para el futuro del país.
España afronta uno de los mayores desafíos demográficos de su historia:
Envejecimiento de la población.
Descenso continuado de la natalidad.
Falta de relevo generacional.
Escasez de profesionales en numerosos sectores.
Despoblación acelerada del medio rural.
Mientras cientos de municipios luchan por mantener abiertas sus escuelas, sus comercios y sus servicios básicos, millones de descendientes conservan el deseo de contribuir al desarrollo del país de sus abuelos.
Los descendientes pueden aportar a España:
✅ Nuevas familias y arraigo.
✅ Emprendimiento e inversión.
✅ Talento y profesionales cualificados.
✅ Relevo generacional para sectores estratégicos.
✅ Recuperación de municipios afectados por la despoblación.
✅ Dinamización económica y social de la España rural.
✅ Fortalecimiento de la presencia internacional de España.
No somos únicamente memoria.
También somos presente y futuro.
Sin embargo, existe otra realidad que no puede seguir siendo ignorada.
La burocracia está impidiendo que miles de descendientes puedan ejercer los derechos que las propias leyes españolas les reconocen.
En numerosos consulados y registros civiles del exterior se acumulan retrasos, falta de citas, dificultades para presentar expedientes y tiempos de resolución incompatibles con una administración moderna y eficiente.
Miles de familias llevan años esperando simplemente para poder iniciar un procedimiento.
La consecuencia es evidente: muchos descendientes que hoy tienen derecho a solicitar la nacionalidad española no verán reconocido ese derecho hasta dentro de varios años.
En numerosos casos, entre la obtención de una cita, la presentación del expediente, la resolución y la inscripción definitiva, la nacionalidad podría no llegar hasta dentro de una década.
Resulta por tanto profundamente injusto presentar a los descendientes como un fenómeno coyuntural o como una amenaza para España cuando la realidad demuestra exactamente lo contrario.
La inmensa mayoría de quienes solicitan hoy la nacionalidad española lo hacen por razones familiares, históricas e identitarias.
- Buscan recuperar el vínculo con la tierra de sus abuelos.
- Buscan transmitir esa herencia a sus hijos.
- Buscan formar parte de una comunidad nacional a la que siempre sintieron pertenecer.
La nacionalidad española no es para ellos una herramienta política.
Es memoria.
Es identidad.
Es justicia histórica.
Es el reconocimiento de una historia familiar que nunca dejó de ser española.
Por todo ello solicitamos:
1.- El reconocimiento institucional y social del valor histórico, cultural y humano de la comunidad de descendientes de españoles.
2.- El rechazo a cualquier discurso que cuestione la legitimidad de nuestra herencia o nuestra pertenencia a la nación española.
3.- El respeto al principio constitucional de igualdad entre todos los españoles, sin discriminación por razón de nacimiento o lugar de residencia.
4.- El refuerzo de los recursos humanos y materiales en consulados y registros civiles para garantizar el acceso efectivo y en plazo razonable a los procedimientos de nacionalidad.
5.- La eliminación de barreras burocráticas que convierten derechos reconocidos por ley en derechos imposibles de ejercer.
6.- El impulso de políticas que favorezcan el retorno, el arraigo y la participación de los descendientes en proyectos de desarrollo económico y repoblación rural.
7.- La construcción de una España global, integradora y orgullosa de su diáspora y de sus raíces.
Nuestros abuelos emigraron.
Nuestra herencia permaneció.
Nuestra españolidad no necesita justificación.
Merece reconocimiento.
Porque la herencia española no se cuestiona. Se reconoce.
¡NO ESTAMOS PENSANDO EN VOTAR, ESTAMOS PENSANDO EN NUESTRA HERENCIA QUE NO LLEGA!
Firma esta petición y ayúdanos a defender la igualdad, la memoria y la dignidad de millones de descendientes españoles en todo el mundo.
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El problema
Nuestros abuelos y bisabuelos salieron de España empujados por la pobreza, las guerras, las crisis económicas o la necesidad de construir un futuro mejor para sus familias.
Cruzaron océanos llevando consigo algo que nunca abandonaron: su identidad española.
Durante generaciones, millones de familias conservaron la lengua, las tradiciones, los apellidos, la cultura y el vínculo emocional con la tierra de sus antepasados. Mantuvieron viva una historia familiar que sobrevivió al tiempo, a la distancia y a las fronteras.
La conocida como Ley de Nietos no crea privilegios ni concede favores.
Reconoce una realidad histórica.
Reconoce un vínculo que nunca desapareció.
Reconoce una herencia que permaneció viva durante décadas en millones de hogares repartidos por todo el mundo.
Sin embargo, en los últimos tiempos han surgido discursos que cuestionan la legitimidad de los descendientes de españoles, su vínculo con España e incluso su condición como miembros plenos de la comunidad nacional.
Ante ello queremos decir claramente:
- La herencia española no se cuestiona.
- La herencia española se reconoce.
- Porque la nacionalidad española no puede dividir a los ciudadanos entre españoles de primera, españoles de segunda y españoles de tercera categoría.
El artículo 14 de la Constitución Española establece que todos los españoles son iguales ante la ley y que no puede prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento.
El lugar donde una persona nace no puede determinar el valor de su españolidad ni la dignidad de su ciudadanía.
España no termina en sus fronteras.
España también vive en millones de descendientes repartidos por América, Europa y el resto del mundo que han mantenido vivo el legado de sus familias durante generaciones.
Pero además, la comunidad de descendientes representa una enorme oportunidad para el futuro del país.
España afronta uno de los mayores desafíos demográficos de su historia:
Envejecimiento de la población.
Descenso continuado de la natalidad.
Falta de relevo generacional.
Escasez de profesionales en numerosos sectores.
Despoblación acelerada del medio rural.
Mientras cientos de municipios luchan por mantener abiertas sus escuelas, sus comercios y sus servicios básicos, millones de descendientes conservan el deseo de contribuir al desarrollo del país de sus abuelos.
Los descendientes pueden aportar a España:
✅ Nuevas familias y arraigo.
✅ Emprendimiento e inversión.
✅ Talento y profesionales cualificados.
✅ Relevo generacional para sectores estratégicos.
✅ Recuperación de municipios afectados por la despoblación.
✅ Dinamización económica y social de la España rural.
✅ Fortalecimiento de la presencia internacional de España.
No somos únicamente memoria.
También somos presente y futuro.
Sin embargo, existe otra realidad que no puede seguir siendo ignorada.
La burocracia está impidiendo que miles de descendientes puedan ejercer los derechos que las propias leyes españolas les reconocen.
En numerosos consulados y registros civiles del exterior se acumulan retrasos, falta de citas, dificultades para presentar expedientes y tiempos de resolución incompatibles con una administración moderna y eficiente.
Miles de familias llevan años esperando simplemente para poder iniciar un procedimiento.
La consecuencia es evidente: muchos descendientes que hoy tienen derecho a solicitar la nacionalidad española no verán reconocido ese derecho hasta dentro de varios años.
En numerosos casos, entre la obtención de una cita, la presentación del expediente, la resolución y la inscripción definitiva, la nacionalidad podría no llegar hasta dentro de una década.
Resulta por tanto profundamente injusto presentar a los descendientes como un fenómeno coyuntural o como una amenaza para España cuando la realidad demuestra exactamente lo contrario.
La inmensa mayoría de quienes solicitan hoy la nacionalidad española lo hacen por razones familiares, históricas e identitarias.
- Buscan recuperar el vínculo con la tierra de sus abuelos.
- Buscan transmitir esa herencia a sus hijos.
- Buscan formar parte de una comunidad nacional a la que siempre sintieron pertenecer.
La nacionalidad española no es para ellos una herramienta política.
Es memoria.
Es identidad.
Es justicia histórica.
Es el reconocimiento de una historia familiar que nunca dejó de ser española.
Por todo ello solicitamos:
1.- El reconocimiento institucional y social del valor histórico, cultural y humano de la comunidad de descendientes de españoles.
2.- El rechazo a cualquier discurso que cuestione la legitimidad de nuestra herencia o nuestra pertenencia a la nación española.
3.- El respeto al principio constitucional de igualdad entre todos los españoles, sin discriminación por razón de nacimiento o lugar de residencia.
4.- El refuerzo de los recursos humanos y materiales en consulados y registros civiles para garantizar el acceso efectivo y en plazo razonable a los procedimientos de nacionalidad.
5.- La eliminación de barreras burocráticas que convierten derechos reconocidos por ley en derechos imposibles de ejercer.
6.- El impulso de políticas que favorezcan el retorno, el arraigo y la participación de los descendientes en proyectos de desarrollo económico y repoblación rural.
7.- La construcción de una España global, integradora y orgullosa de su diáspora y de sus raíces.
Nuestros abuelos emigraron.
Nuestra herencia permaneció.
Nuestra españolidad no necesita justificación.
Merece reconocimiento.
Porque la herencia española no se cuestiona. Se reconoce.
¡NO ESTAMOS PENSANDO EN VOTAR, ESTAMOS PENSANDO EN NUESTRA HERENCIA QUE NO LLEGA!
Firma esta petición y ayúdanos a defender la igualdad, la memoria y la dignidad de millones de descendientes españoles en todo el mundo.
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Petición creada en 11 de julio de 2026