La Invisible Batalla de los Padres: Víctimas de Falsas Denuncias


La Invisible Batalla de los Padres: Víctimas de Falsas Denuncias
La causa
En un país donde el sistema judicial tiene como misión proteger a los más vulnerables, en especial a nuestros hijos, la realidad para algunos padres, madres e hijos se torna oscura y llena de injusticias. Entre las sombras de los tribunales se ocultan historias de acusaciones infundadas que destruyen familias y que, sin el suficiente escrutinio, dejan cicatrices profundas en la vida de quienes las sufren.
Este es el caso de Juan (49) y Matilda su hija (7). Su historia, aunque profundamente personal, es un reflejo de una realidad que afecta a cientos de familias en nuestro país. Después de 17 años de matrimonio y de tomar la decisión conjunta de tener a su hija, todo parecía en calma para Juan. Tras un par de años de separación en los que la relación con su hija se mantuvo cercana, directa y diaria, una nueva relación amorosa de Juan desató una tormenta y el mayor de los caos vividos.
Las amenazas iniciales y el menosprecio se comenzaron a hacer efectivos y dieron paso a falsas denuncias de violencia intrafamiliar (VIF), en una primera instancia con la única intención de obtener órdenes de alejamiento. La madre comenzó a entender las falencias del sistema jurídico y comenzó a utilizar las denuncias de VIF como una poderosa arma, situaciones que jamás comprobó ni nadie pidió demostrar (Ya que el tribunal de familia NO INVESTIGA), utilizando la Justicia y los Tribunales de Familia como un instrumento, para romper la hermosa relación que había se había construido desde el nacimiento de Emilia entre padre e hija. Estas denuncias nunca fueron respaldadas, y aunque los tribunales de familia no le dieron la respuesta que ella buscaba, las consecuencias fueron devastadoras. Ante la insistencia de Juan por mantener el contacto con su hija, las falsas acusaciones escalaron a cargos de abuso sexual. A pesar de que las pericias en fiscalía y los órganos de protección de la niñez nunca mostraron evidencia alguna de abuso, sino más bien siempre indicó, que era un problema relacional entre los padres, y aunque estas denuncias tampoco prosperaron y fueron archivadas. Sin embargo, el daño ya estaba hecho, y la manipulación se hacía cada vez más grave principalmente, porque la madre no cumplía los regímenes de visitas y generaba constantes denuncias, que provocaron el impedimento creando una tremenda ansiedad en mi hija.
La lucha de Juan no terminó ahí e insistió en la revinculación, pero la madre de Matilda, con recursos económicos de su familia, decidió querellarse de manera privada. Así, logró temporalmente lo que no había conseguido a través de las vías judiciales alejarlo de su hija. Esta querella nunca ha buscado justicia, sino que se ha convertido en un cruel, malvado y perverso mecanismo para desvincularlo completamente de Emilia.
Historias como la de Juan y Matilda son más comunes de lo creemos y de lo que se podría imaginar, y cada año, cientos de padres, madres y niños se ven envueltos en la pesadilla de las falsas denuncias. Estos procedimientos, llenos de sesgos y con frecuencia desprovistos de la equidad necesaria, con altos costos económicos asociados, la problemática de la desconexión entre el sistema de familia y penal, para investigar las denuncias falsas y que exponen una realidad, que pocos se atreven a denunciar o de alejarse de sus hijos definitivamente
Es por eso que hemos tomado una decisión crucial la creación del Observatorio de Falsas Denuncias, www.ofade.org un organismo que apoye y visibilice estos casos, y dé voz a quienes son víctimas de acusaciones infundadas. Este observatorio no solo busca transparencia, sino también justicia y equidad, para quienes han sido atrapados en las herramientas legales, que permiten el abuso del sistema judicial, lo que finalmente se traduce en una especie de "Secuestro Legal" de nuestros hijos.
La urgencia de un organismo como este no puede ser subestimada. Es vital que el país reconozca que la protección de los niños y niñas no debe ser usada como una herramienta, para perjudicar a padres o madres que luchan por mantener el vínculo con sus hijos. Las falsas denuncias no solo afectan a los acusados, sino que a hermanos, abuelos, tíos, primos y a todo un núcleo de relaciones familiares, también ponen en peligro el bienestar emocional de los niños, quienes son utilizados como peones en una guerra emocional.
Hoy alzamos la voz, no solo por él, sino por todos los padres, madres e hijos que enfrentan esta dura realidad. Nuestro llamado es claro:
"Actuemos ya para proteger a los niños, niñas, padres y madres de estas trampas legales". La creación del Observatorio de Falsas Denuncias es un primer paso hacia una justicia más justa y equitativa, una en la que las voces de quienes sufren en silencio sean finalmente escuchadas protegiendo y defendiendo a las víctimas de falsas denuncias mediante la promoción de la justicia, la transparencia y la equidad en los procesos judiciales relacionados con acusaciones infundadas, particularmente en casos de violencia intrafamiliar y abuso sexual.
Firma la petición para hacer realidad este necesario cambio. El futuro de muchas familias depende de ello.

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La causa
En un país donde el sistema judicial tiene como misión proteger a los más vulnerables, en especial a nuestros hijos, la realidad para algunos padres, madres e hijos se torna oscura y llena de injusticias. Entre las sombras de los tribunales se ocultan historias de acusaciones infundadas que destruyen familias y que, sin el suficiente escrutinio, dejan cicatrices profundas en la vida de quienes las sufren.
Este es el caso de Juan (49) y Matilda su hija (7). Su historia, aunque profundamente personal, es un reflejo de una realidad que afecta a cientos de familias en nuestro país. Después de 17 años de matrimonio y de tomar la decisión conjunta de tener a su hija, todo parecía en calma para Juan. Tras un par de años de separación en los que la relación con su hija se mantuvo cercana, directa y diaria, una nueva relación amorosa de Juan desató una tormenta y el mayor de los caos vividos.
Las amenazas iniciales y el menosprecio se comenzaron a hacer efectivos y dieron paso a falsas denuncias de violencia intrafamiliar (VIF), en una primera instancia con la única intención de obtener órdenes de alejamiento. La madre comenzó a entender las falencias del sistema jurídico y comenzó a utilizar las denuncias de VIF como una poderosa arma, situaciones que jamás comprobó ni nadie pidió demostrar (Ya que el tribunal de familia NO INVESTIGA), utilizando la Justicia y los Tribunales de Familia como un instrumento, para romper la hermosa relación que había se había construido desde el nacimiento de Emilia entre padre e hija. Estas denuncias nunca fueron respaldadas, y aunque los tribunales de familia no le dieron la respuesta que ella buscaba, las consecuencias fueron devastadoras. Ante la insistencia de Juan por mantener el contacto con su hija, las falsas acusaciones escalaron a cargos de abuso sexual. A pesar de que las pericias en fiscalía y los órganos de protección de la niñez nunca mostraron evidencia alguna de abuso, sino más bien siempre indicó, que era un problema relacional entre los padres, y aunque estas denuncias tampoco prosperaron y fueron archivadas. Sin embargo, el daño ya estaba hecho, y la manipulación se hacía cada vez más grave principalmente, porque la madre no cumplía los regímenes de visitas y generaba constantes denuncias, que provocaron el impedimento creando una tremenda ansiedad en mi hija.
La lucha de Juan no terminó ahí e insistió en la revinculación, pero la madre de Matilda, con recursos económicos de su familia, decidió querellarse de manera privada. Así, logró temporalmente lo que no había conseguido a través de las vías judiciales alejarlo de su hija. Esta querella nunca ha buscado justicia, sino que se ha convertido en un cruel, malvado y perverso mecanismo para desvincularlo completamente de Emilia.
Historias como la de Juan y Matilda son más comunes de lo creemos y de lo que se podría imaginar, y cada año, cientos de padres, madres y niños se ven envueltos en la pesadilla de las falsas denuncias. Estos procedimientos, llenos de sesgos y con frecuencia desprovistos de la equidad necesaria, con altos costos económicos asociados, la problemática de la desconexión entre el sistema de familia y penal, para investigar las denuncias falsas y que exponen una realidad, que pocos se atreven a denunciar o de alejarse de sus hijos definitivamente
Es por eso que hemos tomado una decisión crucial la creación del Observatorio de Falsas Denuncias, www.ofade.org un organismo que apoye y visibilice estos casos, y dé voz a quienes son víctimas de acusaciones infundadas. Este observatorio no solo busca transparencia, sino también justicia y equidad, para quienes han sido atrapados en las herramientas legales, que permiten el abuso del sistema judicial, lo que finalmente se traduce en una especie de "Secuestro Legal" de nuestros hijos.
La urgencia de un organismo como este no puede ser subestimada. Es vital que el país reconozca que la protección de los niños y niñas no debe ser usada como una herramienta, para perjudicar a padres o madres que luchan por mantener el vínculo con sus hijos. Las falsas denuncias no solo afectan a los acusados, sino que a hermanos, abuelos, tíos, primos y a todo un núcleo de relaciones familiares, también ponen en peligro el bienestar emocional de los niños, quienes son utilizados como peones en una guerra emocional.
Hoy alzamos la voz, no solo por él, sino por todos los padres, madres e hijos que enfrentan esta dura realidad. Nuestro llamado es claro:
"Actuemos ya para proteger a los niños, niñas, padres y madres de estas trampas legales". La creación del Observatorio de Falsas Denuncias es un primer paso hacia una justicia más justa y equitativa, una en la que las voces de quienes sufren en silencio sean finalmente escuchadas protegiendo y defendiendo a las víctimas de falsas denuncias mediante la promoción de la justicia, la transparencia y la equidad en los procesos judiciales relacionados con acusaciones infundadas, particularmente en casos de violencia intrafamiliar y abuso sexual.
Firma la petición para hacer realidad este necesario cambio. El futuro de muchas familias depende de ello.

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Petición creada en 21 de agosto de 2024