

BACHILLERATO ARTÍSTICO EN VITORIA


BACHILLERATO ARTÍSTICO EN VITORIA
El problema
Soy un estudiante de 16 años. El curso que viene empiezo Bachillerato. Me
apunté al Bachillerato Artístico en el Instituto Ekialdea porque es la opción que
más se ajustaba a mi proyecto de futuro y porque es la única opción para
cursar Bachillerato Artístico en euskera en Vitoria-Gasteiz, en el ámbito de la
educación pública.
Yo, como otros 40 alumnos de Vitoria nos hemos encontrado con que NO hay
plazas. Curiosamente, si alguien quiere hacer Bachillerato Científico, Sanitario
o de cualquier otra modalidad, puede hacerlo sin ningún problema. Siempre
hay plaza. En un centro u otro, pero todo el mundo tiene plaza. Y es justo, pues
los alumnos, como ciudadanos, tenemos derecho a una educación y al libre
desarrollo de la personalidad (derechos recogidos en la Constitución y en el
Estatuto de Autonomía). Pero los que elegimos artes parece que tenemos
menos derechos.
Al parecer, aquí (no en los países de la vanguardia europea donde se
promueven las actividades artísticas y creativas – eso nos diferencia) el
Bachillerato Artístico se considera un Bachillerato “de segunda fila” o un
Bachillerato “facilón” para los que no tiene nada mejor que hacer. Y esto es así
porque en este país se desprecian las artes, algo a lo que sólo se dedican los
“vagos y maleantes” (como se decía en tiempos de Franco, pero se sigue
pensando todavía hoy). Las artes se desprecian, ya que en primaria y
secundaria solo hay dos asignaturas (y de muy poca importancia) relacionadas
con el ámbito artístico y las cuales se imparten y se dan a conocer como las
asignaturas de menos peso, además de que estas asignaturas se cursan
durante muy poco tiempo en comparación con las de letras o ciencias.
Desde Primaria, he estado estudiando interpretación, danza, música, canto…
(por supuesto, fuera del centro escolar, pues no son asignaturas “importantes”),
con gran esfuerzo económico por parte de mis padres, y también con mi
esfuerzo personal, muchas veces dedicado a hacerme entender y a luchar
contra los prejuicios que todavía hay contra estas extrañas “aficiones”.
Para los que siguen teniendo estos prejuicios (entre los que están
desgraciadamente las autoridades educativas), les diré que la cultura aporta
más de un 3% al PIB del Estado. La cultura no sólo da de comer a los que se
dedican directamente a ella, sino que lleva consigo la creación de muchos
empleos indirectos y supone una importante aportación a las arcas públicas a
través de los impuestos que se recaudan por las actividades culturales.
Pero iré más allá. La cultura nos hace más libres, más críticos, espolea las
conciencias. Igual esto tampoco interesa. Sólo avanzará un país en el que se
impulsen la creatividad, las artes y la cultura. De tecnócratas ya vamos bien
servidos. De creatividad… ¿es menos importante un diseñador gráfico que un
ingeniero? ¿es menos importante un escritor que un abogado? Un país sin
creatividad es un país muerto.
Pero ya hemos visto que, desde la educación más básica, la creatividad y la
cultura son sólo palabras.
Y yo, que quiero formarme para ser un ARTISTA, me siento discriminado.
Están vulnerando mis derechos. Me impiden luchar por conseguir ser lo que
quiero ser, y contribuir a la sociedad con el trabajo para el que mejor me siento
preparado. Y, en cualquier caso, ni siquiera habiendo conseguido entrar
hubiera podido, en mi caso, estudiar Artes en la especialidad de Artes
Escénicas, porque esta rama ni siquiera se oferta en Vitoria y tenemos que
hacer Plásticas, sí o sí.
Dice el art. 9 del Estatuto de Autonomía que “los poderes públicos
vascos adoptarán aquellas medidas dirigidas a promover las
condiciones y a remover los obstáculos para que la libertad y la
igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean
efectivas y reales”. Pues póngase a ello. Empiecen por algo como
garantizar la posibilidad del acceso al Bachillerato Artístico.

El problema
Soy un estudiante de 16 años. El curso que viene empiezo Bachillerato. Me
apunté al Bachillerato Artístico en el Instituto Ekialdea porque es la opción que
más se ajustaba a mi proyecto de futuro y porque es la única opción para
cursar Bachillerato Artístico en euskera en Vitoria-Gasteiz, en el ámbito de la
educación pública.
Yo, como otros 40 alumnos de Vitoria nos hemos encontrado con que NO hay
plazas. Curiosamente, si alguien quiere hacer Bachillerato Científico, Sanitario
o de cualquier otra modalidad, puede hacerlo sin ningún problema. Siempre
hay plaza. En un centro u otro, pero todo el mundo tiene plaza. Y es justo, pues
los alumnos, como ciudadanos, tenemos derecho a una educación y al libre
desarrollo de la personalidad (derechos recogidos en la Constitución y en el
Estatuto de Autonomía). Pero los que elegimos artes parece que tenemos
menos derechos.
Al parecer, aquí (no en los países de la vanguardia europea donde se
promueven las actividades artísticas y creativas – eso nos diferencia) el
Bachillerato Artístico se considera un Bachillerato “de segunda fila” o un
Bachillerato “facilón” para los que no tiene nada mejor que hacer. Y esto es así
porque en este país se desprecian las artes, algo a lo que sólo se dedican los
“vagos y maleantes” (como se decía en tiempos de Franco, pero se sigue
pensando todavía hoy). Las artes se desprecian, ya que en primaria y
secundaria solo hay dos asignaturas (y de muy poca importancia) relacionadas
con el ámbito artístico y las cuales se imparten y se dan a conocer como las
asignaturas de menos peso, además de que estas asignaturas se cursan
durante muy poco tiempo en comparación con las de letras o ciencias.
Desde Primaria, he estado estudiando interpretación, danza, música, canto…
(por supuesto, fuera del centro escolar, pues no son asignaturas “importantes”),
con gran esfuerzo económico por parte de mis padres, y también con mi
esfuerzo personal, muchas veces dedicado a hacerme entender y a luchar
contra los prejuicios que todavía hay contra estas extrañas “aficiones”.
Para los que siguen teniendo estos prejuicios (entre los que están
desgraciadamente las autoridades educativas), les diré que la cultura aporta
más de un 3% al PIB del Estado. La cultura no sólo da de comer a los que se
dedican directamente a ella, sino que lleva consigo la creación de muchos
empleos indirectos y supone una importante aportación a las arcas públicas a
través de los impuestos que se recaudan por las actividades culturales.
Pero iré más allá. La cultura nos hace más libres, más críticos, espolea las
conciencias. Igual esto tampoco interesa. Sólo avanzará un país en el que se
impulsen la creatividad, las artes y la cultura. De tecnócratas ya vamos bien
servidos. De creatividad… ¿es menos importante un diseñador gráfico que un
ingeniero? ¿es menos importante un escritor que un abogado? Un país sin
creatividad es un país muerto.
Pero ya hemos visto que, desde la educación más básica, la creatividad y la
cultura son sólo palabras.
Y yo, que quiero formarme para ser un ARTISTA, me siento discriminado.
Están vulnerando mis derechos. Me impiden luchar por conseguir ser lo que
quiero ser, y contribuir a la sociedad con el trabajo para el que mejor me siento
preparado. Y, en cualquier caso, ni siquiera habiendo conseguido entrar
hubiera podido, en mi caso, estudiar Artes en la especialidad de Artes
Escénicas, porque esta rama ni siquiera se oferta en Vitoria y tenemos que
hacer Plásticas, sí o sí.
Dice el art. 9 del Estatuto de Autonomía que “los poderes públicos
vascos adoptarán aquellas medidas dirigidas a promover las
condiciones y a remover los obstáculos para que la libertad y la
igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean
efectivas y reales”. Pues póngase a ello. Empiecen por algo como
garantizar la posibilidad del acceso al Bachillerato Artístico.

Petición cerrada
Comparte esta petición
Los destinatarios de la petición
Actualizaciones de la petición
Compartir esta petición
Petición creada en 5 de junio de 2020