Justicia para María, una joven con TEA

Justicia para María, una joven con TEA

Firmantes recientes
Lois García Rodríguez y 19 personas más han firmado la petición recientemente.

El problema

Mi nombre es Rubén Cano Saavedra y soy el hermano de María Cano Saavedra.

María tiene 25 años y actualmente cumple una condena de prisión por unos hechos ocurridos en abril de 2021, cuando tenía tan solo 21 años. Años después de aquellos acontecimientos fue diagnosticada con Trastorno del Espectro Autista (TEA), una condición que había pasado desapercibida durante gran parte de su vida y que ayudó a comprender muchas de las dificultades que había experimentado desde la infancia.

Según la versión que María ha mantenido desde el primer momento, durante el forcejeo su pareja llegó a agarrarla por el cuello. María siempre ha explicado que vivió aquella situación con miedo y sensación de peligro, especialmente debido a la diferencia física existente entre ambos.

En medio de ese episodio, y tratando de librarse de él, reaccionó utilizando el primer objeto que tenía a su alcance: un cargador de teléfono móvil.

María nunca ha sostenido que quisiera causar una lesión grave. Al contrario, desde su primera declaración manifestó que su única intención era liberarse de la situación que estaba viviendo y que jamás imaginó que aquel gesto pudiera provocar unas consecuencias tan devastadoras.

Además, en la atención médica realizada tras los hechos, a María se le diagnosticó una cervicalgia compatible con el episodio de tensión física que ella había relatado desde el primer momento.

En esa misma asistencia sanitaria también obtuvo un resultado positivo en una prueba de embarazo, una circunstancia que desconocía hasta entonces y que supuso un fuerte impacto emocional en un momento ya marcado por una situación de gran estrés.

Nada de esto pretende restar importancia al daño causado ni al sufrimiento derivado de los hechos. Sin embargo, creemos que resulta fundamental comprender el contexto completo en el que se produjo aquella reacción para valorar el caso de forma justa y humana.

Tampoco busca cuestionar las decisiones de los tribunales, cuya labor respetamos plenamente. Lo que pedimos es que se tengan en cuenta las circunstancias personales y médicas de María a la hora de valorar la concesión de un indulto.

El diagnóstico de autismo permitió entender aspectos que habían condicionado profundamente su forma de relacionarse con el mundo, entre ellos:

Especial vulnerabilidad ante situaciones de presión o conflicto.
Dificultades para identificar determinadas situaciones de peligro. (No daba importancia a los maltratos psicológicos en anteriores ocasiones)
Dificultades para interpretar las intenciones de otras personas.
Problemas para gestionar conflictos o pedir ayuda en momentos críticos.
Dificultades en la regulación emocional cuando se encuentra sometida a elevados niveles de estrés.
Las personas con TEA podemos experimentar episodios de intensa desregulación emocional cuando nos enfrentamos a situaciones que percibimos como amenazantes o abrumadoras. Sin que esto suponga una excusa para sus actos, creemos que es un factor relevante que merece ser considerado.

Quienes conocemos a María sabemos que no es una persona violenta ni representa un peligro para la sociedad. Durante estos años ha mostrado arrepentimiento por lo ocurrido y ha asumido la responsabilidad de sus actos. Su deseo es reconstruir su vida, continuar su desarrollo personal y seguir recibiendo el apoyo terapéutico que necesita.

Por ello solicitamos que se estudie la concesión de un indulto, entendiendo esta medida no como un privilegio, sino como una oportunidad de justicia humanizada y de reinserción para una joven cuya realidad personal y médica merece una consideración especial.

Creemos que existen alternativas que permitirían favorecer su rehabilitación y su integración social sin menoscabar el respeto debido a la víctima ni a la justicia.

Al firmar esta petición, estarás apoyando una visión más humana y comprensiva de nuestro sistema penal, que tenga en cuenta las circunstancias individuales de cada persona y la importancia de la rehabilitación.

Te pedimos que apoyes esta causa con tu firma para que María pueda tener una segunda oportunidad y para que su situación sea revisada con la sensibilidad y la humanidad que merece.

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Lois García Rodríguez y 19 personas más han firmado la petición recientemente.

El problema

Mi nombre es Rubén Cano Saavedra y soy el hermano de María Cano Saavedra.

María tiene 25 años y actualmente cumple una condena de prisión por unos hechos ocurridos en abril de 2021, cuando tenía tan solo 21 años. Años después de aquellos acontecimientos fue diagnosticada con Trastorno del Espectro Autista (TEA), una condición que había pasado desapercibida durante gran parte de su vida y que ayudó a comprender muchas de las dificultades que había experimentado desde la infancia.

Según la versión que María ha mantenido desde el primer momento, durante el forcejeo su pareja llegó a agarrarla por el cuello. María siempre ha explicado que vivió aquella situación con miedo y sensación de peligro, especialmente debido a la diferencia física existente entre ambos.

En medio de ese episodio, y tratando de librarse de él, reaccionó utilizando el primer objeto que tenía a su alcance: un cargador de teléfono móvil.

María nunca ha sostenido que quisiera causar una lesión grave. Al contrario, desde su primera declaración manifestó que su única intención era liberarse de la situación que estaba viviendo y que jamás imaginó que aquel gesto pudiera provocar unas consecuencias tan devastadoras.

Además, en la atención médica realizada tras los hechos, a María se le diagnosticó una cervicalgia compatible con el episodio de tensión física que ella había relatado desde el primer momento.

En esa misma asistencia sanitaria también obtuvo un resultado positivo en una prueba de embarazo, una circunstancia que desconocía hasta entonces y que supuso un fuerte impacto emocional en un momento ya marcado por una situación de gran estrés.

Nada de esto pretende restar importancia al daño causado ni al sufrimiento derivado de los hechos. Sin embargo, creemos que resulta fundamental comprender el contexto completo en el que se produjo aquella reacción para valorar el caso de forma justa y humana.

Tampoco busca cuestionar las decisiones de los tribunales, cuya labor respetamos plenamente. Lo que pedimos es que se tengan en cuenta las circunstancias personales y médicas de María a la hora de valorar la concesión de un indulto.

El diagnóstico de autismo permitió entender aspectos que habían condicionado profundamente su forma de relacionarse con el mundo, entre ellos:

Especial vulnerabilidad ante situaciones de presión o conflicto.
Dificultades para identificar determinadas situaciones de peligro. (No daba importancia a los maltratos psicológicos en anteriores ocasiones)
Dificultades para interpretar las intenciones de otras personas.
Problemas para gestionar conflictos o pedir ayuda en momentos críticos.
Dificultades en la regulación emocional cuando se encuentra sometida a elevados niveles de estrés.
Las personas con TEA podemos experimentar episodios de intensa desregulación emocional cuando nos enfrentamos a situaciones que percibimos como amenazantes o abrumadoras. Sin que esto suponga una excusa para sus actos, creemos que es un factor relevante que merece ser considerado.

Quienes conocemos a María sabemos que no es una persona violenta ni representa un peligro para la sociedad. Durante estos años ha mostrado arrepentimiento por lo ocurrido y ha asumido la responsabilidad de sus actos. Su deseo es reconstruir su vida, continuar su desarrollo personal y seguir recibiendo el apoyo terapéutico que necesita.

Por ello solicitamos que se estudie la concesión de un indulto, entendiendo esta medida no como un privilegio, sino como una oportunidad de justicia humanizada y de reinserción para una joven cuya realidad personal y médica merece una consideración especial.

Creemos que existen alternativas que permitirían favorecer su rehabilitación y su integración social sin menoscabar el respeto debido a la víctima ni a la justicia.

Al firmar esta petición, estarás apoyando una visión más humana y comprensiva de nuestro sistema penal, que tenga en cuenta las circunstancias individuales de cada persona y la importancia de la rehabilitación.

Te pedimos que apoyes esta causa con tu firma para que María pueda tener una segunda oportunidad y para que su situación sea revisada con la sensibilidad y la humanidad que merece.

Los destinatarios de la petición

Ministerio de Justicia
Gobierno de España

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Petición creada en 7 de junio de 2026