Justicia para Gosu: cese inmediato de las responsables e investigación por su muerte.

El problema

El pasado viernes, 24 de octubre del 2025, Gosu fue sacrificado en el Refugio Municipal de Bando, en Santiago de Compostela. 

Los hechos se sucedieron de la siguiente manera:

A inicios de este mes de Octubre, y tras el ataque de Gosu a un trabajador del centro, la directiva del centro decide sacrificar a este perro alegando que es agresivo y no rehabilitable, a pesar de no haber intentado nunca una rehabilitación con él. Esta propuesta es llevada al patronato del centro, junto a la de dos perros más a los que se les considera también agresivos, a pesar de que estos perros no participaron de ninguna manera en la agresión, ni tenemos constancia de otras agresiones recientes por su parte. El patronato aprueba por mayoría absoluta esta decisión. 

Tras esto se levanta una ola ciudadana en contra de esta decisión, alegando que no se ha dado oportunidad a la rehabilitación y solicitando un segundo informe veterinario de parte de una persona con experiencia en comportamiento animal. 

Además, desde la propia ciudadanía se crea un movimiento para reubicar a Gosu y los otros dos perros, consiguiendo que varios centros con las licencias pertinentes, recursos y apoyo de diferentes profesionales se comprometan a hacerse cargo y trabajar con ellos. 

A pesar de esto, y tras un segundo informe desfavorable de parte de una veterinaria externa (y que hasta el día de hoy no se ha mostrado todavía públicamente), la dirección decide sacrificar a Gosu unilateralmente, incluso cuando desde asociaciones pertenecientes al Patronato se había ofrecido la cesión de Gosu para su rehabilitación.  

Los otros dos perros siguen en el centro.  


Consideramos un atentado contra el bienestar animal que a pesar de tener un centro dispuesto a encargarse de Gosu, y sin ningún intento de rehabilitación por parte de Bando, se haya tomado esta decisión. Acabando con la vida de un animal al que las voluntarias describen como un animal miedoso, y con unos niveles de estrés extremadamente altos por la falta de estimulación y contacto. A esto se suma el deficiente manejo de los perros en el centro por la falta de personal y los deficientes conocimientos de los mismos. 

Además, este caso no es un hecho aislado. 

Numerosos testimonios de voluntarias y ex-voluntarias señalan problemas continuos en la gestión del refugio: falta de transparencia, decisiones arbitrarias, desapariciones repentinas de perros, actuaciones que ponen en riesgo el bienestar de los animales, represalias hacia quienes cuestionan la dirección y un clima de miedo que ha provocado la salida de muchas personas a lo largo de los años.

Incluso recientemente se llegó a cambiar la cerradura para impedir el acceso a voluntariado que había denunciado la situación, y actualmente han paralizado las actividades del voluntariado, dejando a los animales que allí quedan aún más desamparados por la falta de personal. 


Por todo esto exigimos:

  • Cesión inmediata de Kaiser y Krenchy a las asociaciones que se han comprometido a encargarse de ellos, para asegurar su bienestar.
  • Cese inmediato de la directora y la veterinaria del Refugio de Bando, como responsables principales de esta atrocidad.
  • Investigación independiente y completa sobre la muerte de Gosu y la gestión general del centro.
  • Medidas de transparencia, control externo y protocolos claros para asegurar que, cuando existan alternativas de rehabilitación y reubicación, se priorice siempre la vida del animal.

Pedimos justicia para Gosu y cambios reales en el Refugio de Bando para evitar que algo así vuelva a ocurrir.

✍️ Firma y comparte.

 

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El problema

El pasado viernes, 24 de octubre del 2025, Gosu fue sacrificado en el Refugio Municipal de Bando, en Santiago de Compostela. 

Los hechos se sucedieron de la siguiente manera:

A inicios de este mes de Octubre, y tras el ataque de Gosu a un trabajador del centro, la directiva del centro decide sacrificar a este perro alegando que es agresivo y no rehabilitable, a pesar de no haber intentado nunca una rehabilitación con él. Esta propuesta es llevada al patronato del centro, junto a la de dos perros más a los que se les considera también agresivos, a pesar de que estos perros no participaron de ninguna manera en la agresión, ni tenemos constancia de otras agresiones recientes por su parte. El patronato aprueba por mayoría absoluta esta decisión. 

Tras esto se levanta una ola ciudadana en contra de esta decisión, alegando que no se ha dado oportunidad a la rehabilitación y solicitando un segundo informe veterinario de parte de una persona con experiencia en comportamiento animal. 

Además, desde la propia ciudadanía se crea un movimiento para reubicar a Gosu y los otros dos perros, consiguiendo que varios centros con las licencias pertinentes, recursos y apoyo de diferentes profesionales se comprometan a hacerse cargo y trabajar con ellos. 

A pesar de esto, y tras un segundo informe desfavorable de parte de una veterinaria externa (y que hasta el día de hoy no se ha mostrado todavía públicamente), la dirección decide sacrificar a Gosu unilateralmente, incluso cuando desde asociaciones pertenecientes al Patronato se había ofrecido la cesión de Gosu para su rehabilitación.  

Los otros dos perros siguen en el centro.  


Consideramos un atentado contra el bienestar animal que a pesar de tener un centro dispuesto a encargarse de Gosu, y sin ningún intento de rehabilitación por parte de Bando, se haya tomado esta decisión. Acabando con la vida de un animal al que las voluntarias describen como un animal miedoso, y con unos niveles de estrés extremadamente altos por la falta de estimulación y contacto. A esto se suma el deficiente manejo de los perros en el centro por la falta de personal y los deficientes conocimientos de los mismos. 

Además, este caso no es un hecho aislado. 

Numerosos testimonios de voluntarias y ex-voluntarias señalan problemas continuos en la gestión del refugio: falta de transparencia, decisiones arbitrarias, desapariciones repentinas de perros, actuaciones que ponen en riesgo el bienestar de los animales, represalias hacia quienes cuestionan la dirección y un clima de miedo que ha provocado la salida de muchas personas a lo largo de los años.

Incluso recientemente se llegó a cambiar la cerradura para impedir el acceso a voluntariado que había denunciado la situación, y actualmente han paralizado las actividades del voluntariado, dejando a los animales que allí quedan aún más desamparados por la falta de personal. 


Por todo esto exigimos:

  • Cesión inmediata de Kaiser y Krenchy a las asociaciones que se han comprometido a encargarse de ellos, para asegurar su bienestar.
  • Cese inmediato de la directora y la veterinaria del Refugio de Bando, como responsables principales de esta atrocidad.
  • Investigación independiente y completa sobre la muerte de Gosu y la gestión general del centro.
  • Medidas de transparencia, control externo y protocolos claros para asegurar que, cuando existan alternativas de rehabilitación y reubicación, se priorice siempre la vida del animal.

Pedimos justicia para Gosu y cambios reales en el Refugio de Bando para evitar que algo así vuelva a ocurrir.

✍️ Firma y comparte.

 

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