@Congreso_CdMex Justicia para Choquito ¨LEY CHOCO¨. Regulación para paseadores de perros.


@Congreso_CdMex Justicia para Choquito ¨LEY CHOCO¨. Regulación para paseadores de perros.
La causa
Mi nombre es José, papá de dos maravillosas perritas, Choquito, una chihuahuita mini color café y Cherry, una bulldog francés. Tengo el privilegio de tener a mis mascotas junto a mi 24/7. Hace un año, Cherry, debido a cambios significativos en su ambiente, como adaptarse a una nueva casa y la llegada de su hermanita humana, empezó a mostrar signos de ansiedad. A pesar de que Choquito y Cherry recibían dos paseos diarios, dados por mi esposa y por mí, Cherry necesitaba más. Para ayudarla, me pareció buena idea contratar a mi vecino, quien se dedica a pasear perritos de la zona; aunque el paseo era exclusivo para ellas, Choco era muy raro que saliera; cuando ella lo necesitaba, por sí sola se paraba en la puerta a esperarlo. Nunca imagine lo que estaba por venir.
La noche del 5 de agosto de 2024, mi mundo se derrumbó. El paseador me llamó para decirme que Choquito se le había "zafado del arnés" durante el paseo.
Familiares, amigos y vecinos de la zona, emprendimos la búsqueda de Choco. A pesar de que el paseador nunca nos dio la ruta exacta del paseo para saber dónde buscar, no quisimos dudar ni culparlo, siendo que un accidente puede llegar a pasarle a cualquiera, aun y cuando no nos apoyó en la búsqueda, con el pretexto de que tenía cosas más importantes que hacer, al pasar de los días, era claro que no había sido un accidente, pues él y su familia empezaron con las burlas hacia mí y hacia mi actuar en la búsqueda de mi choquito, además de señales que indicaron que la historia que me contó es simplemente no creíble.
La falta de responsabilidad y compasión del paseador fue impactante. Se denunció ante la autoridad competente, pero lastimosamente nos dimos cuenta de que no existe legislación que los regule o que los castigue por su irresponsabilidad e incapacidad para cuidar al perrito que está bajo su entera responsabilidad.
A esto se suma el fuerte gasto económico que implica una búsqueda, ahorros de años invertidos con tal de recuperar a mi perrita. Y ni hablar el daño emocional y psicológico que conlleva la pérdida de una mascota, que es inmenso. La angustia, la incertidumbre y el dolor afectaron profundamente a mí y a mi familia. La pérdida de una mascota no solo es una pérdida física, sino también una pérdida emocional significativa.
Según datos extrapolados, hay alrededor de 15 millones de perros en México y existe una importante industria de paseadores y cuidadores de mascotas que están operando sin regulaciones claras. Debido a la falta de consecuencias legales, algunos de estos paseadores se sienten con la libertad de maltratar y descuidar a las mascotas que pasean.
Debemos garantizar que todos los encargados de cuidar a nuestras queridas mascotas se comprometan a ofrecer un servicio de alta calidad y que valoren la importancia de proporcionar ambientes seguros y saludables para ellas. Que estén conscientes que en sus manos llevan la responsabilidad de un ser sintiente.
Es momento de exigir que se implemente una legislación efectiva que los regule, para evitar que más personas y familias sufran la pérdida innecesaria o el maltrato de sus amados animales a manos de personas inexpertas en el tema.
Por favor, únete a mí en esta petición para exigir que se regule a los paseadores de mascotas. Juntos, podemos hacer que se implementen pruebas de competencia y regulaciones claras para evitar incidentes trágicos como el que estoy viviendo.
Firma esta petición y ayúdame a hacer que se escuchen las voces de nuestras mascotas.
Gracias por tu apoyo.

11,334
La causa
Mi nombre es José, papá de dos maravillosas perritas, Choquito, una chihuahuita mini color café y Cherry, una bulldog francés. Tengo el privilegio de tener a mis mascotas junto a mi 24/7. Hace un año, Cherry, debido a cambios significativos en su ambiente, como adaptarse a una nueva casa y la llegada de su hermanita humana, empezó a mostrar signos de ansiedad. A pesar de que Choquito y Cherry recibían dos paseos diarios, dados por mi esposa y por mí, Cherry necesitaba más. Para ayudarla, me pareció buena idea contratar a mi vecino, quien se dedica a pasear perritos de la zona; aunque el paseo era exclusivo para ellas, Choco era muy raro que saliera; cuando ella lo necesitaba, por sí sola se paraba en la puerta a esperarlo. Nunca imagine lo que estaba por venir.
La noche del 5 de agosto de 2024, mi mundo se derrumbó. El paseador me llamó para decirme que Choquito se le había "zafado del arnés" durante el paseo.
Familiares, amigos y vecinos de la zona, emprendimos la búsqueda de Choco. A pesar de que el paseador nunca nos dio la ruta exacta del paseo para saber dónde buscar, no quisimos dudar ni culparlo, siendo que un accidente puede llegar a pasarle a cualquiera, aun y cuando no nos apoyó en la búsqueda, con el pretexto de que tenía cosas más importantes que hacer, al pasar de los días, era claro que no había sido un accidente, pues él y su familia empezaron con las burlas hacia mí y hacia mi actuar en la búsqueda de mi choquito, además de señales que indicaron que la historia que me contó es simplemente no creíble.
La falta de responsabilidad y compasión del paseador fue impactante. Se denunció ante la autoridad competente, pero lastimosamente nos dimos cuenta de que no existe legislación que los regule o que los castigue por su irresponsabilidad e incapacidad para cuidar al perrito que está bajo su entera responsabilidad.
A esto se suma el fuerte gasto económico que implica una búsqueda, ahorros de años invertidos con tal de recuperar a mi perrita. Y ni hablar el daño emocional y psicológico que conlleva la pérdida de una mascota, que es inmenso. La angustia, la incertidumbre y el dolor afectaron profundamente a mí y a mi familia. La pérdida de una mascota no solo es una pérdida física, sino también una pérdida emocional significativa.
Según datos extrapolados, hay alrededor de 15 millones de perros en México y existe una importante industria de paseadores y cuidadores de mascotas que están operando sin regulaciones claras. Debido a la falta de consecuencias legales, algunos de estos paseadores se sienten con la libertad de maltratar y descuidar a las mascotas que pasean.
Debemos garantizar que todos los encargados de cuidar a nuestras queridas mascotas se comprometan a ofrecer un servicio de alta calidad y que valoren la importancia de proporcionar ambientes seguros y saludables para ellas. Que estén conscientes que en sus manos llevan la responsabilidad de un ser sintiente.
Es momento de exigir que se implemente una legislación efectiva que los regule, para evitar que más personas y familias sufran la pérdida innecesaria o el maltrato de sus amados animales a manos de personas inexpertas en el tema.
Por favor, únete a mí en esta petición para exigir que se regule a los paseadores de mascotas. Juntos, podemos hacer que se implementen pruebas de competencia y regulaciones claras para evitar incidentes trágicos como el que estoy viviendo.
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Petición creada en 22 de enero de 2025