Petition updateExigimos justicia y que se repare el daño causado por acoso social en Poblete Ciudad RealUna madre denuncia el acoso que sufre su hijo de once años. Escrito por SOS Racismo
Encarnacion EzequielCiudad Real, Spain
Sep 8, 2020

Encarnación es una madre soltera originaria de Guinea Ecuatorial que convive en un pequeño pueblo de Ciudad Real (Poblete) donde reside desde hace un año, con dos hijos menores. En el municipio, es evidente la minoría de la presencia de personas negras, dado que ella, junto a otra mujer brasileña, un joven cubano y dos senegaleses, son las únicas familias negras en el pueblo. 

Hace unos meses contactó con SOS Racismo Madrid para denunciar el acoso escolar que sufre su hijo Carlos de once años. El 15 de febrero, se había puesto en contacto con el director del centro escolar CEIP La Alameda donde estudia su hijo para ponerle sobre aviso de los acontecimientos que venían dándose desde hace días contra el niño; la respuesta fue que no era una situación de trascendencia, sino que eran "piques entre niños" y que su hijo también los causa con su comportamiento.

En los días previos, la madre había hecho llegar su malestar a los servicios sociales, los cuales actúan de inmediato enviando un correo a la orientadora del colegio el mismo viernes a las 9:30 de la mañana, informando de la preocupación de Encarnación frente al conflicto y solicitando averiguar qué sucedía con Carlos. El lunes siguiente acude a media tarde al colegio para saber si se había recibido el correo y hablado con su hijo, la respuesta fue que no, alegando "falta de tiempo".

En esos días, la madre, se vuelve a ver con el director quien le comenta que está “sacando las cosas de contexto”. El propio menor solicitaba un cambio de clase debido a que estaba siendo constantemente hostigado por un mismo grupo de alumnos. Esto le fue negado, y en consecuencia, se avisó a la madre que sí el menor no acudía a clase, se enviaría un informe a los servicios sociales por absentismo. 

Ante la impotencia, Encarnación, viendo la situación de frustración en la que estaba inmerso el menor, decidió acudir al Ayuntamiento que le facilitó una mediadora familiar psicóloga y psicopedagoga, que los atendió de forma extraoficial. Mientras tanto, acudía repetidas veces al colegio, las peleas contra su hijo por parte de un grupo de alumnos que se habían puesto de acuerdo para pegarle eran constantes, en una ocasión, “de no ser por otros alumnos de otra clase lo habrían desnucado, ya que mientras unos lo zarandeaban y lo golpeaban, otro se agachó para que se tropezarse y se diese contra el bordillo”, explica Encarnación. Quien critica de desde la directiva se seguía denominando a estos sucesos como "piques entre niños".

El martes un día después de recibir la respuesta de la orientadora, del director, así como del profesor tutor del pequeño, se dirige a la inspección educativa para denuncia el acoso y solicitar la intervención inmediata de una inspección. También acude a la fiscalía de menores para hablar con el Defensor del Menor, y esta le responde que no existe esta figura en Ciudad Real y que lo que podía hacer, y de hecho hizo, era interponer una denuncia ante la Policía Nacional y remitirla a la Guardia Civil, que es de quien depende el municipio. 

En medio de las gestiones descubre que el niño le ha confesado a su padre que le llaman “maricón y feo” y todo ello en las clases de educación física, impartidas por el director del centro. No cesan las peleas y el hostigamiento, y vuelve a ser golpeado. Al acudir la madre de nuevo al colegio, le dicen que el niño había sido castigado en un mismo grado que los demás implicados, debido a que “el menor es conflictivo”. 

Como consecuencia de lo vivido, el niño insiste en que se le cambien de clase o no irá más al colegio, cuatro días después, es cuando se reúne con él la orientadora y lo hace durante cinco minutos, "es todo el tiempo que le dedica a un niño que sufre acoso, amenazas y golpes", crítica Encarnación. A partir de esa reunión, deciden cambiar al menor de clase. 

Tras el contacto de Encarnación con el colegio para informar sobre las respectivas denuncias, el director del centro comenta "no haber visto nada" del acoso que denunciado, según la madre, quien en conversación con Es Racismo señala que a pesar de las amenazas que recibía su hijo, desde colegio culpaban a su hijo de ser quien infundía miedo en los demás compañeros, dado que, en su desesperación al haber presenciado las amenazas a su hijo, Encarnación llegó a espetar a los niños "si os metéis de nuevo con mi hijo no respondo de mí". Lo que dio pie a que los profesores le recriminaran su actitud. 

LOS PADRES DE LOS OTROS MENORES Y VECINOS DEL PUEBLO

"Violencia", es la palabra con la Encarnación describe la relación con los vecinos del pueblo, padres y madres de los compañeros de su hijo, sobre todo desde que denunció públicamente el caso de acoso de su hijo. Da la casualidad que ella recriminó el Blackface que se llevó a cabo en la cabalgata de reyes del municipio, criticando que no se contara con el colectivo negro residente en el pueblo y optará por pintar la cara a una persona blanca para representar a Baltasar. Una vecina del pueblo le espetó: "no te basto con estropear las cabalgatas de reyes, ahora vienes a decir que tu hijo está siendo acosado".

Además, durante la comisión de investigación abierta para el estudio del acoso a su hijo, madres y padres de los menores habían creado un grupo de WhatsApp denominado "protocolo madre de Carlos" en el cual, según Encarnación, se encargaban de criticarla y en el que participaban miembros de la comisión de investigación del acoso.

Pero ahí no acaba la cosa, una de las compañeras implicadas realizaba reiteradas llamadas con número oculto a Carlos, hasta que en una de las llamadas salió sin número oculto, permitiendo que Encarnación devolviera la llamada identificando al otro lado de la línea a una de las madres de los menores. En otra ocasión, los menores invitaron a Carlos a un cumpleaños dándole una dirección errónea, haciéndole dar vueltas por todo el pueblo, cuando resulta que este se celebraba en el campo. Tras horas de búsqueda el menor recibió una llamada donde se reían de él: "no vas a llegar nunca, no tienes coche".

LA PRESENCIA DEL RACISMO

Esa misma menor junto con otros dos niños más, son los mismos que según Encarnación le habían dicho a su hijo "me das asco puto negro, a ver si te vas de una vez a tu país". Insultos que descubre un tiempo después de denunciar el acoso, pero que llevaban tiempo recibiendo su hijo, exactamente “desde que llegaron al pueblo”. Ella no quería señalar el racismo como la motivación principal del acoso, sino a un plano más general, pero, a partir de aquí, señala el racismo como motivación que fundamenta el acoso hacia su hijo.

Un mes después de iniciarse la investigación realizada por el colegio sale la conclusión: "no hay acoso". Aunque según Encarnación, el colegio reconoce haberse enterado de lo que sucedía a Carlos “gracias al protocolo”. Lo que le lleva a pedir ayuda en las organizaciones sociales.

Tras la disconformidad con el resultado, acude el día 2 de abril al colegio a presentar documentación en la que alega su descontento y malestar, solicitando el informe en el cual se basa el resultado de la investigación, documentación que a día de hoy sigue sin recibir. En el escrito presentado solicita que sea remitido a la inspección y que esta se encargue de crear una nueva comisión “lejos del compadreo del colegio”, señala. Ese día en el colegio se niega a atenderla.

De nuevo se pone en contacto con la inspección educativa de Ciudad Real, quienes le aconsejan enviar la documentación por el orbe y adjuntar un escrito explicando lo sucedido. En él, Encarnación hace saber a la inspección que el colegio actuó de forma "no parcial" en la elaboración del informe por “haber pasado por alto detalles importantes y no tener en consideración la importancia del racismo en el acoso”.

Además, hace partícipe del acoso al colegio, por la "inacción" de los funcionarios implicados, así como por señalar una supuesta conflictividad del menor como causa de las situaciones vividas por el mismo. Además de reducir la importancia de la situación alegando "riñas, patadas y cosas de niños" como explica que le argumentaron en repetidas ocasiones. Señala que durante la investigación del acoso la forma de actuar del colegio era señalando a Carlos como "el niño de la madre que había denunciado el acoso”, en lugar de hacer una atmosfera adecuada a un menor que estaba sufriendo una situación complicada.

En el escrito arriba mencionado, recrimina al colegio el atribuirse un mérito que no le correspondía como lo es la figura de la mediadora, cuando fue la intervención del consistorio quien la facilitó. Una de las reacciones de Encarnación tras conocer que su hijo había sido acosado, había sido denunciarlo en redes sociales. Esto también le fue recriminado, porque según el colegio, con ello “avivó la hostilidad del conflicto y la ira de padres” contra su hijo.

El cambio de clase duró lo mismo que la comisión, y los responsables de la misma alegaron que debía regresar a su clase ya que era provisional. El colegio por su parte, envía a Encarnación un burofax alegando falta de respeto por su parte al acudir tras las conclusiones de la comisión y manifestar un “comportamiento inadecuado y lesionar gravemente varios de los derechos del profesorado”. Por lo que a modo de “reparación”, se le solicita un escrito pidiendo disculpas y reconociendo los hechos, negándole el acceso al centro desde la recepción del mensaje hasta que no actúe según lo que se le dicta.

“¿Es justo que tenga que pedir perdón una madre que confía la responsabilidad civil de su hijo en unos funcionarios que no han sido capaces de proteger al menor?”, se pregunta Encarnación. “Si su indignación es porque no quise agachar la cabeza y ceder a las calumnias contra mi hijo”, continúa, “parece lamentable dado que ningún niño es más que otro y ante casos tan complejos, hay que actuar en consecuencia y en beneficio del menor acosado”.

A día de hoy, Carlos,  sigue sufriendo agresiones por parte de los menores, incluso en la vía pública. “Esta mañana he tenido que poner una denuncia ante la Guardia Civil, porque ayer mi hijo fue agredido por un menor de su clase involucrado en el acoso, además, tras los golpes, el agresor agrupó a varios niños más para ir a por él”, explica Encarnación en un mensaje enviado hace horas a una compañera de SOS Racismo Madrid. “Insisto en que el colegio no está tomando cartas en el asunto y los menores siguen influenciados por sus padres”, por lo que señala que si no se hace algo pronto, su hijo no podrá ni salir de casa por miedo. Además, señala que desde el colegio se ha excluido a su hijo del baile de fin de curso “a petición de los padres de los compañeros de Carlos”, señala.

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