Jesús Torres Bravo, un gran párroco al que cesan sin contar ni con él ni con sus parroquia

El problema

Jesús Torres Bravo es el cura de las parroquias de cuatro pueblos de Segovia: Aguilafuente, Aldea Real, Lastras de Cuéllar y Sauquillo de Cabezas. Ha ejercido el sacerdocio durante toda su vida  en multitud de lugares tanto en España como en Mozambique, siempre llevando las enseñanzas de Jesucristo con humildad, sencillez y compromiso.

Allá donde va la gente, creyente y no creyente, le quiere ¿cómo puede ser? Sencillo, es una persona que está donde se le necesita: al lado del enfermo, del anciano, del desvalido, de los jóvenes… siempre ahí ¡Un gusto de persona!

Jesús ha tenido muchos achaques de salud, el último, hace poco, muy serio. De todos los achaques ha salido airoso y con alegría y ganas volvió a sus parroquias, de las que la enfermedad le separó durante unos meses.

Poco tiempo después de volver, con la alegría de sus feligreses y de todas las personas que le quieren porque Jesús trasciende más allá de los muros de un templo, el obispo de Segovia le comunicaba su decisión de cesarle, parece ser que “por motivos de salud “. Los informes médicos son claros y señalan que Jesús está totalmente preparado para volver a trabajar, a llevar la palabra De Dios consigo, a seguir el ejemplo que nos dió Jesucristo, en definitiva: a continuar siendo y haciendo IGLESIA.

Con este cese no solo se aparta a una persona ejemplar para lo que promulga la iglesia católica con el Papa Francisco al frente sino que se apaga y hace daño al que es sin duda uno de los mejores párrocos que tiene la iglesia de Segovia. 

Desde las parroquias de Jesús no comprendemos cómo se puede hacer esto a un buen samaritano en el año en el que hablamos de sinodalidad. Jesús es fundamental para nuestros pueblos y nuestros pueblos son fundamentales para él. Jesús quiere seguir trabajando junto con sus parroquias para hacer un mundo más justo en comunión con lo que Jesucristo nos ha enseñado.

Nos oponemos a este cese y pedimos a la iglesia de Segovia con su obispo, César Augusto Franco, que rectifique y no obligue a Jesús a dejar el sacerdocio activo. Que le deje trabajar en nuestros pueblos, que nos permita disfrutar de sus enseñanzas que no son otras que las del Evangelio y las que promulga el Papa Francisco.  

Jesús es una gran persona que se preocupa por todos sin esperar nada a cambio  y un gran sacerdote que acerca a la gente a la iglesia y a la iglesia a la gente.

”Todos estos mandamientos se resumen en uno: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a tí mismo”. Obispo de Segovia, César Augusto Franco, cuando tanta gente lo dice será por algo, deje que Jesús continúe siendo párroco de nuestros pueblos, de ejemplo de lo que Dios mandó a Moises en el monte Sinaí y de lo que Jesucristo nos enseñó. Sea iglesia cercana al pueblo.

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El problema

Jesús Torres Bravo es el cura de las parroquias de cuatro pueblos de Segovia: Aguilafuente, Aldea Real, Lastras de Cuéllar y Sauquillo de Cabezas. Ha ejercido el sacerdocio durante toda su vida  en multitud de lugares tanto en España como en Mozambique, siempre llevando las enseñanzas de Jesucristo con humildad, sencillez y compromiso.

Allá donde va la gente, creyente y no creyente, le quiere ¿cómo puede ser? Sencillo, es una persona que está donde se le necesita: al lado del enfermo, del anciano, del desvalido, de los jóvenes… siempre ahí ¡Un gusto de persona!

Jesús ha tenido muchos achaques de salud, el último, hace poco, muy serio. De todos los achaques ha salido airoso y con alegría y ganas volvió a sus parroquias, de las que la enfermedad le separó durante unos meses.

Poco tiempo después de volver, con la alegría de sus feligreses y de todas las personas que le quieren porque Jesús trasciende más allá de los muros de un templo, el obispo de Segovia le comunicaba su decisión de cesarle, parece ser que “por motivos de salud “. Los informes médicos son claros y señalan que Jesús está totalmente preparado para volver a trabajar, a llevar la palabra De Dios consigo, a seguir el ejemplo que nos dió Jesucristo, en definitiva: a continuar siendo y haciendo IGLESIA.

Con este cese no solo se aparta a una persona ejemplar para lo que promulga la iglesia católica con el Papa Francisco al frente sino que se apaga y hace daño al que es sin duda uno de los mejores párrocos que tiene la iglesia de Segovia. 

Desde las parroquias de Jesús no comprendemos cómo se puede hacer esto a un buen samaritano en el año en el que hablamos de sinodalidad. Jesús es fundamental para nuestros pueblos y nuestros pueblos son fundamentales para él. Jesús quiere seguir trabajando junto con sus parroquias para hacer un mundo más justo en comunión con lo que Jesucristo nos ha enseñado.

Nos oponemos a este cese y pedimos a la iglesia de Segovia con su obispo, César Augusto Franco, que rectifique y no obligue a Jesús a dejar el sacerdocio activo. Que le deje trabajar en nuestros pueblos, que nos permita disfrutar de sus enseñanzas que no son otras que las del Evangelio y las que promulga el Papa Francisco.  

Jesús es una gran persona que se preocupa por todos sin esperar nada a cambio  y un gran sacerdote que acerca a la gente a la iglesia y a la iglesia a la gente.

”Todos estos mandamientos se resumen en uno: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a tí mismo”. Obispo de Segovia, César Augusto Franco, cuando tanta gente lo dice será por algo, deje que Jesús continúe siendo párroco de nuestros pueblos, de ejemplo de lo que Dios mandó a Moises en el monte Sinaí y de lo que Jesucristo nos enseñó. Sea iglesia cercana al pueblo.

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