Presidente: No les quite la plata a las bibliotecas.

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Durante los últimos años, las bibliotecas públicas de todo el país se han convertido en mucho más que un lugar para consultar libros y hacer tareas. Han desarrollado proyectos en los cuales se ha llevado cultura y actividades para la sana ocupación del tiempo libre en veredas y barrios que tienen grandes problemas de pobreza, delincuencia, consumo de drogas, etc. Estos proyectos se ven hoy amenazados por cuenta de la Ley de Financiamiento, impulsada por el gobierno del señor Iván Duque (a quien va dirigida esta carta y a quien se pide eliminar esta ley tan nociva para la cultura, el deporte y las bibliotecas), donde se pretende quitar los porcentajes de dinero destinados al funcionamiento de todas las bibliotecas públicas de Colombia.

Las bibliotecas públicas, además de servir como un sitio para la circulación del conocimiento, se erigen en centros donde las comunidades interactuan bajo un ambiente de sana convivencia y equidad. Allí se construye tanto la sociedad del presente, como la del mañana, cuando son jóvenes y niños los que integran las distintas actividades relacionadas con la lectura y la cultura.

Esto solo ha sido posible a través de los presupuestos asignados durante cada año a las bibliotecas públicas, que además de permitir la contratación de personal experto, como promotores de lectura, catalogadores, historiadores… también ha posibilitado incrementar la oferta de material bibliográfico, tan necesaria para conocer colecciones de libros de producción nacional, pero también internacional, preservar los valores históricos y documentales de los pueblos y ciudades donde se encuentran las bibliotecas y sobre todo, permitir la circulación de estos materiales entre las veredas más alejadas, de difícil acceso, que escasamente reciben como única visita a los bibliotecarios y promotores de lectura.

Hoy, gracias a los esfuerzos iniciados en el 2016 para asignar un presupuesto a las bibliotecas, se cuenta con una de ellas en cada municipio de Colombia, pero esto puede llegar a cambiar si se aprueba la Ley de Financiamiento. No es deseable que los únicos espacios donde los jóvenes tengan la alternativa de ir a ocupar su tiempo libre, sean los expendios de droga o de licor. Un joven que se acerca a la biblioteca, es un aliado más en contra de la pobreza y la delincuencia. Por eso, los firmantes de este documento dicen no al artículo 87 del proyecto Ley de Financiamiento, que busca eliminar el artículo 512-2 de la ley 1819 de 2016. Este último artículo es el que permite destinar dinero a Coldeportes y las diferentes redes de bibliotecas públicas del país.

¡Sí a las bibliotecas vivas, financiadas por el estado del que todos hacemos parte!