

Comunicado en apoyo al profesor Andrés Saldarriaga


Comunicado en apoyo al profesor Andrés Saldarriaga
El problema
Como estudiantes del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia nos sentimos
abatidos por la decisión que el profesor Andrés Saldarriaga se había visto forzado a tomar: la
de no asistir al debate sobre La acción colectiva violenta en las universidades,
concretamente por motivos de seguridad.
La situación nos pone nuevamente frente al panorama desalentador de una universidad que
dejó de ser la cuna del pensamiento crítico, para reproducir, por el contrario, una realidad
acrítica. Estas universidades que insistimos en desenterrar de la censura, el dogmatismo y
las múltiples formas de represión son parte de la realidad de un país que ha demostrado
históricamente ser incapaz de garantizar los derechos fundamentales, entre ellos el derecho
a diferir. Nosotros, por el contrario, estamos convencidas y convencidos de que la
universidad tiene que ser un espacio abierto, plural y crítico; que posibilite, a través de la
palabra, tramitar el conflicto que es inherente a las ideas, así como examinar las
condiciones materiales e intelectuales que perpetúan formas de injusticia en nuestra
sociedad.
Por lo anterior, consideramos arbitraria, injustificada y completamente inaceptable la
situación en la que se encuentra en este momento el profesor Andrés. Esto, en particular,
por lo que para nosotras y nosotros como estudiantes ha significado su voz en nuestra
formación. Cualquiera que haya estado en sus cursos puede dar cuenta de la constante
invitación a un estudio juicioso, comprometido y radical de los problemas y autores de la
filosofía. Juicioso, porque siempre ha resaltado y encarnado la importancia de una
rigurosidad y excelencia académicas que permitan llenar de contenido y cualificar la
existencia en el mundo. Comprometido, porque ha saltado las comodidades de la
neutralidad y se ha asumido más bien en la certeza de que cada forma de ser y hacer
implica una posición, una postura. Radical, porque busca entender las raíces de los
problemas que nos aquejan, develando siempre las implicaciones a las que nos lleva la
conceptualización de la realidad.
Andrés nos ha enseñado que ninguna transformación social puede estar vacía, que ahí
radica la potencia del pensamiento, que es imperativa la formación de quienes agencian la
transformación. Se ha acercado a nosotros, no sólo como profesor sino como persona.
Hemos conversado, caminado, tomado tinto, llorado, reflexionado. Hemos visto surgir el
interés por nuestras particularidades, que van más allá de un semestre y una nota. A
nosotras, las estudiantes, a nosotros, los estudiantes, no nos queda más que manifestar en
estas circunstancias difíciles aquello que ha sido blindado de las fuerzas alienantes del
capitalismo: nuestra completa y comprometida solidaridad. Asimismo, respaldamos la
importancia vital de la actividad pedagógica del profesor Saldarriaga y reivindicamos su
permanencia en la Universidad y en el Instituto de Filosofía; porque lo queremos allí, porque
nos urgen agitadores del pensamiento en medio de una academia estéril y displicente.
Del profesor Saldarriaga y de Marx aprendimos que “en la ciencia no hay caminos reales, y
sólo tendrán esperanzas de acceder a sus cumbres luminosas aquellos que no teman
fatigarse al escalar por senderos escarpados”.
Algunos estudiantes del Instituto de Filosofía.
Victoria
El problema
Como estudiantes del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia nos sentimos
abatidos por la decisión que el profesor Andrés Saldarriaga se había visto forzado a tomar: la
de no asistir al debate sobre La acción colectiva violenta en las universidades,
concretamente por motivos de seguridad.
La situación nos pone nuevamente frente al panorama desalentador de una universidad que
dejó de ser la cuna del pensamiento crítico, para reproducir, por el contrario, una realidad
acrítica. Estas universidades que insistimos en desenterrar de la censura, el dogmatismo y
las múltiples formas de represión son parte de la realidad de un país que ha demostrado
históricamente ser incapaz de garantizar los derechos fundamentales, entre ellos el derecho
a diferir. Nosotros, por el contrario, estamos convencidas y convencidos de que la
universidad tiene que ser un espacio abierto, plural y crítico; que posibilite, a través de la
palabra, tramitar el conflicto que es inherente a las ideas, así como examinar las
condiciones materiales e intelectuales que perpetúan formas de injusticia en nuestra
sociedad.
Por lo anterior, consideramos arbitraria, injustificada y completamente inaceptable la
situación en la que se encuentra en este momento el profesor Andrés. Esto, en particular,
por lo que para nosotras y nosotros como estudiantes ha significado su voz en nuestra
formación. Cualquiera que haya estado en sus cursos puede dar cuenta de la constante
invitación a un estudio juicioso, comprometido y radical de los problemas y autores de la
filosofía. Juicioso, porque siempre ha resaltado y encarnado la importancia de una
rigurosidad y excelencia académicas que permitan llenar de contenido y cualificar la
existencia en el mundo. Comprometido, porque ha saltado las comodidades de la
neutralidad y se ha asumido más bien en la certeza de que cada forma de ser y hacer
implica una posición, una postura. Radical, porque busca entender las raíces de los
problemas que nos aquejan, develando siempre las implicaciones a las que nos lleva la
conceptualización de la realidad.
Andrés nos ha enseñado que ninguna transformación social puede estar vacía, que ahí
radica la potencia del pensamiento, que es imperativa la formación de quienes agencian la
transformación. Se ha acercado a nosotros, no sólo como profesor sino como persona.
Hemos conversado, caminado, tomado tinto, llorado, reflexionado. Hemos visto surgir el
interés por nuestras particularidades, que van más allá de un semestre y una nota. A
nosotras, las estudiantes, a nosotros, los estudiantes, no nos queda más que manifestar en
estas circunstancias difíciles aquello que ha sido blindado de las fuerzas alienantes del
capitalismo: nuestra completa y comprometida solidaridad. Asimismo, respaldamos la
importancia vital de la actividad pedagógica del profesor Saldarriaga y reivindicamos su
permanencia en la Universidad y en el Instituto de Filosofía; porque lo queremos allí, porque
nos urgen agitadores del pensamiento en medio de una academia estéril y displicente.
Del profesor Saldarriaga y de Marx aprendimos que “en la ciencia no hay caminos reales, y
sólo tendrán esperanzas de acceder a sus cumbres luminosas aquellos que no teman
fatigarse al escalar por senderos escarpados”.
Algunos estudiantes del Instituto de Filosofía.
Victoria
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Petición creada en 27 de febrero de 2020