Victoria confirmada

Que Kiki vuelva a su hogar hasta que la Jueza resuelva su adopción definitiva

¡Esta petición alcanzó el cambio con 137,218 firmas!


Sergio y Cristina, hace casi 2 años, decidieron darle una oportunidad de nidito y amor a Kiki.

Kiki fue separado de su mamá al año de vida y enviado a una institución. Durante el tiempo que estuvo allí, absolutamente todas las noches lloraba.

El estado decidió entregarlo a una “familia solidaria”. Familia solidaria es un programa que establece que una familia debe cuidar un nene que será adoptado por otra gente durante seis meses, que es el tiempo en el que deben hacerse los trámites de adopción. La ley obliga al estado que en 180 días a resolver la vida de este niño encontrándole su familia definitiva.

Sergio y Cristina no pensaban en adoptar, de hecho ellos ya tienen hijos. Querían dar amor y contención a Kiki mientras el Estado buscaba una familia para él. Pero el Estado se ausentó durante casi 2 años, y como esas plantitas que crecen a pesar de todo entre las baldosas, el amor pudo más que la burocracia y no pudo esperar.

En cada visita, Cristina, a quien llamaremos como lo decidió Kiki, su mamá, preguntaba por el expediente que le daría una familia a Kiki. Y nunca había una respuesta certera.

El tiempo fue pasando y el amor entre Sergio, Cristina y Kiki se hizo cada vez más fuerte.

Los papás de Kiki, a los que él eligió, luego de todo el tiempo transcurrido y del vínculo de amor permitido por el incumplimento en los plazos del estado, pensaron en lo mejor para el niño. Y lo mejor era que continuase con la familia que lo acogió y donde pudo conocer el amor.

Entonces, decidieron pedir la guarda preadoptiva de Kiki, con el objeto de adoptarlo y no romper el lazo de amor que los une.

Cuando el Estado se enteró de dicha medida, que ponía y pone a la vista su desidia, decidió hacerse presente. Muy presente.

Decidieron sacar a Kiki de su hogar y mandarlo a OTRA “familia solidaria”. Sí, como leen. Como si fuera un paquete.
En ninguna de las dos reuniones con la Licenciada Barroso, Directora de Niñez, Centro Norte de Santa Fé, lograron poner en el centro al interés superior de Kiki. Una de esas dos reuniones fue para informarles que debían desprenderse de Kiki.

Barroso depende de la Subsecretaria de los Derechos de Niñez y Adolescencia (sí, Derechos...) a cargo de la Piscóloga Andrea Travaini.
El Ministro Jorge Álvarez, nunca quiso recibir a Cristina y Sergio para que ellos pudieran explicarle el por qué de la decisión de querer adoptar a Kiki.

La Dra. Barroso había tomado la decisión de vincular a Kiki con su hermanito de 8 meses. Pero de una manera muy extraña. Kiki iría a vivir a la casa de una familia solidaria que no es la familia solidaria que contiene a su hermanito de 8 meses. Los papás de Kiki, ofrecieron recibir al bebé, o llevarlo todas las veces que las autoridades lo indicasen, a ver a este hermanito, pero no los escucharon.

La familia se enteró de que comenzarían las vinculaciones de Kiki y su hermanito, el 26 de diciembre pasado, cuando fueron dos asistentes sociales y le dijeron a Kiki, que tiene TRES AÑOS, como si fuese un adulto “Kiki, tenemos que hablar con vos”. El nene la miró, miró a la mamá como diciendo “no entiendo” y siguió jugando.
Estás mujeres empezaron a decirle insistentemente “Sabías que tu mamá (no Cristina que es la única mamá que Kiki reconoce) tuvo un bebé que es tu hermanito? Y lo hicieron en forma insistente. No paraban.
Kiki que es muy tranquilo empezó a azotar a los juguetes, cuando las “profesionales” se fueron, le pidió a la mamá que lo alce para dormir la siesta. Kiki nunca quería dormir así. Se dormía sólo dando la mano a su mamá.

Cuando se despertó se sentó a merendar y en un momento se paró arriba de su silla y se hizo pis encima.

Al otro día era la vinculación para presentarle a su hermanito. Llegaron al lugar y le dijeron que el bebé era su hermano y Kiki de nuevo, se hizo pis. Las “profesionales” lo ignoraron, se limpió el charquito, y siguieron insistiendo. Kiki no se quería arrimar. Sólo lo hizo cuando su mamá, Cristina, le dijo “vení Kiki, dale una masita al bebé”. Y Kiki se acercó. Le dió la masita. Y luego, con el incentivo amoroso de su madre lo quiso alzar.

La siguiente vinculación la decretaron en la hora que trabajaban los padres y les dijeron que se lo iban a llevar a solo si ellos no iban.
Los padres pidieron permiso a sus trabajos para acompañar a quien los había adoptado como papás.
Cuando llegaron no los dejaron entrar con Kiki a una reunión con la Directora de Niñez (Dra Mónica Barros) NO DEJARON ENTRAR CON SUS PADRES A UN NENE DE TRES AÑOS. Querían hablar solo con los padres. Kiki no quería soltar a la mamá. La mamá tuvo que convencerlo que se quedase afuera “jugando”.

Cuando salieron de la reunión, Kiki no estaba más. Se lo habían llevado a San Carlos, donde vive el hermanito.

Transcurrieron los días, algunas vinculaciones más siempre en San Carlos y Kiki yendo solo sin las personas que el quiere como papás. La Dra. Barroso el día 17 de enero les comunicó a Cristina y Sergio que al día siguiente debían entregar al niño entre las 10 y las 11. Como si fuera una encomienda. Le pidieron fuera a la tarde para prepararse. La respuesta del Estado híper presente fue NO.
Los padres fueron a la hora indicada. Una manifestación espontánea de apoyo se hizo presente en la Subsecretaría. Las funcionarias “retaron” a los padres que no sólo no tenían nada que ver, sino que habían pedido que la gente que fuese esperara en la calle para no hacer el trámite aún más doloroso.

Una hora de una larga espera, donde le negaron a la mamá ir a buscar al hombre araña de Kiki al auto, en donde “encerraron” a esta familia en una oficina durante casi 50 minutos con la amenaza que si salían no se produciría el egreso y prolongar así aún más el dolor.
Ni siquiera les dejaron sacarse la última foto y esa vez en esa oficina fue la última vez que este PIOJO DE 3 AÑITOS vio a sus papás.


Se lo llevaron y no se lo dejan ver más. Con la excusa de su hermano.

Cada día lejos de sus papás, es una nueva herida en el alma de un niñito que ya sufrió demasiado.
Que seguramente ya no duerme sin llorar. Porque extraña a su mamá. Qué sólo pide que lo dejen con su familia.

Necesitamos del apoyo de Ustedes para que Kiki vuelva a su hogar. Con una simple firma, la Subsecretaría de la Niñez puede restituirlo con sus papás hasta que la Justicia decida si Cristina y Sergio merecen ser los padres Kiki, aunque el amor ya dice que sí.
Ya hay jurisprudencia en el país en este sentido. Y en la misma Provincia de Santa Fe. La ley provincial que impide que Kiki esté sonriendo hoy es inconstitucional por oponerse al interés superior del niño consagrado en todos los tratados internacionales con jerarquía constitucional que protegen a los niños.
La Subsecretaria Andrea Travaini lo sabe. O debería saberlo.

Ayúdennos por favor a que Kiki vuelva con sus papás, el caso debe conocerse y hacer reflexionar a las autoridades, que aún están a tiempo - esperemos- de detener un daño irreparable en el almita de alguien que ya sufrió demasiado.



Hoy: Cristina cuenta con tu ayuda

Cristina Morla necesita tu ayuda con esta petición «Ing @MiguelLifschitz: Que Kiki vuelva a su hogar hasta que la Jueza resuelva adopción definitiva». Unite a Cristina y 137,217 personas que firmaron hoy.