HUASTECA. Protejamos el ecosistema único

Firmantes recientes:
Priscila Yamile Martínez Rivera y 19 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

LA HUASTECA no es solo un destino en un mapa, ni una colección de postales turísticas que se consumen pasivamente a través de una pantalla. Es el latido antiguo de la Tierra.

Una inmensa red viva que se extiende abrazando estados como San Luis Potosí, Veracruz e Hidalgo. Aquí, la Sierra Madre Oriental se yergue como una muralla sagrada que atrapa la humedad del Golfo de México, creando un útero geográfico donde la vida ha evolucionado en su forma más pura y compleja.

 

 

 

 

 

 

 

Durante milenios, millones de seres naturales, desde las raíces más profundas de la flora tropical hasta los organismos más imperceptibles del subsuelo  han tejido un sistema autosustentable perfecto.
Han creado un equilibrio basado en una ley fundamental: la magia de este lugar existe, en gran medida, por el respeto a su inexplorabilidad y la revolución silenciosa de su gran millonaria cultura indígena.

 

 

 

 

 

 

 

 

Los Huastecos y Los Tenek pertenecen a este santuario que respira bajo sus propias reglas, un tesoro verde que nos regala estabilidad a cambio de no ser perturbado.

Pero hoy, esa vida está bajo amenaza. Y con ella, la de todos nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

Si estás a cientos de kilómetros de distancia, rodeado de asfalto y rascacielos, podrías pensar que el destino de estas selvas no te pertenece.

 Ese es el espejismo más peligroso de nuestra era. En la naturaleza no existen las fronteras  existe la causa y el efecto.

 

 

 

 

 

 

 

 

PEMEX busca introducir el fracking (fracturación hidráulica) en la región, región donde la mayoría de habitantes desconoce el significado FRACKING y las consecuencias en su entorno. 
No estamos hablando de talar unas cuantas hectáreas verdes; estamos hablando de inyectar cócteles químicos tóxicos a presiones brutales para romper las venas del subsuelo y extraer combustibles fósiles. Estamos hablando de envenenar los mantos acuíferos que nutren a las comunidades rurales, a la biodiversidad endémica y que, eventualmente, se evaporan para regular el clima que tú respiras.

La magnitud de este experimento es aterradora. La mira está puesta sobre 450,000 hectáreas. Para ponerlo en perspectiva:

• Es una vez y media el tamaño de toda la Ciudad de México.

• Es seis veces el territorio de Nueva York.

Imagina seis veces Nueva York, pero de biodiversidad pura, silenciada y fracturada desde sus cimientos.

sin importar quién seas. Detente un milisegundo. Siente el aire a tu alrededor. Siente la temperatura del clima actual.

Hoy estás viviendo los días menos calientes de lo que resta de tu vida.

Si los días "menos calientes" de ahora ya te resultan asfixiantes e insoportables, imagina el mundo que nos espera si extirpamos los ecosistemas que nos sostienen. 

Destruir LA HUASTECA no es un "daño colateral" en nombre del progreso; es dar un paso agigantado, firme y consciente hacia nuestra propia extinción.

El viejo mundo, aquel que se cimentó sobre la idea de que la tierra era un recurso infinito para saquear, nos ha traído al borde del abismo. Permitir que esta invasión avance es perpetuar un dogma obsoleto que condena tanto a los que habitan la zona como a los que observan desde lejos.

 

La Huasteca es un pilar, un pulmón verde inexplorado que equilibra la vida de todo México y el mundo. Si permitimos que el subsuelo sea fracturado, fracturaremos el delicado equilibrio que nos permite existir.

Es un tema en el que no hay divisiones de clase, ubicación o ideología. Todos estamos parados sobre el mismo suelo y bajo la misma atmósfera. Si este ecosistema milenario se acaba, se acaba para todos. Seas quien seas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FIRMA LA PETICIÓN, POR UN MUNDO QUE SEA LA VOZ DE LOS QUE NO HABLAN Y LOS OÍDOS DE LOS QUE NO PUEDEN ESCUCHAR.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Coatí

 

 

 

 

 

 

 

 

Loro huasteco. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escorpión ciego.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tamandúa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 Perico cabeza amarilla.

 

 

 

 

 

 

 

 

Kinkajú

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Venado temazate

 

 

 

 

 

 

 

 

Tucaneta verde. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jaguar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Puerco espin tropical

 

 

 

 

 

 

 

 

Nauyaca. 

 

 

 

 

Mazacuata.

 

 

 

 

Ocelote. 

 

 

 

 

Pico de tucán.

 

 

 

 

Orquídea Vainilla.

 

 

 

 

Helecho arborescente. 

 

 

Puma.

 

Jabalí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Priscila Yamile Martínez Rivera y 19 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

LA HUASTECA no es solo un destino en un mapa, ni una colección de postales turísticas que se consumen pasivamente a través de una pantalla. Es el latido antiguo de la Tierra.

Una inmensa red viva que se extiende abrazando estados como San Luis Potosí, Veracruz e Hidalgo. Aquí, la Sierra Madre Oriental se yergue como una muralla sagrada que atrapa la humedad del Golfo de México, creando un útero geográfico donde la vida ha evolucionado en su forma más pura y compleja.

 

 

 

 

 

 

 

Durante milenios, millones de seres naturales, desde las raíces más profundas de la flora tropical hasta los organismos más imperceptibles del subsuelo  han tejido un sistema autosustentable perfecto.
Han creado un equilibrio basado en una ley fundamental: la magia de este lugar existe, en gran medida, por el respeto a su inexplorabilidad y la revolución silenciosa de su gran millonaria cultura indígena.

 

 

 

 

 

 

 

 

Los Huastecos y Los Tenek pertenecen a este santuario que respira bajo sus propias reglas, un tesoro verde que nos regala estabilidad a cambio de no ser perturbado.

Pero hoy, esa vida está bajo amenaza. Y con ella, la de todos nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

Si estás a cientos de kilómetros de distancia, rodeado de asfalto y rascacielos, podrías pensar que el destino de estas selvas no te pertenece.

 Ese es el espejismo más peligroso de nuestra era. En la naturaleza no existen las fronteras  existe la causa y el efecto.

 

 

 

 

 

 

 

 

PEMEX busca introducir el fracking (fracturación hidráulica) en la región, región donde la mayoría de habitantes desconoce el significado FRACKING y las consecuencias en su entorno. 
No estamos hablando de talar unas cuantas hectáreas verdes; estamos hablando de inyectar cócteles químicos tóxicos a presiones brutales para romper las venas del subsuelo y extraer combustibles fósiles. Estamos hablando de envenenar los mantos acuíferos que nutren a las comunidades rurales, a la biodiversidad endémica y que, eventualmente, se evaporan para regular el clima que tú respiras.

La magnitud de este experimento es aterradora. La mira está puesta sobre 450,000 hectáreas. Para ponerlo en perspectiva:

• Es una vez y media el tamaño de toda la Ciudad de México.

• Es seis veces el territorio de Nueva York.

Imagina seis veces Nueva York, pero de biodiversidad pura, silenciada y fracturada desde sus cimientos.

sin importar quién seas. Detente un milisegundo. Siente el aire a tu alrededor. Siente la temperatura del clima actual.

Hoy estás viviendo los días menos calientes de lo que resta de tu vida.

Si los días "menos calientes" de ahora ya te resultan asfixiantes e insoportables, imagina el mundo que nos espera si extirpamos los ecosistemas que nos sostienen. 

Destruir LA HUASTECA no es un "daño colateral" en nombre del progreso; es dar un paso agigantado, firme y consciente hacia nuestra propia extinción.

El viejo mundo, aquel que se cimentó sobre la idea de que la tierra era un recurso infinito para saquear, nos ha traído al borde del abismo. Permitir que esta invasión avance es perpetuar un dogma obsoleto que condena tanto a los que habitan la zona como a los que observan desde lejos.

 

La Huasteca es un pilar, un pulmón verde inexplorado que equilibra la vida de todo México y el mundo. Si permitimos que el subsuelo sea fracturado, fracturaremos el delicado equilibrio que nos permite existir.

Es un tema en el que no hay divisiones de clase, ubicación o ideología. Todos estamos parados sobre el mismo suelo y bajo la misma atmósfera. Si este ecosistema milenario se acaba, se acaba para todos. Seas quien seas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Coatí

 

 

 

 

 

 

 

 

Loro huasteco. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escorpión ciego.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tamandúa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 Perico cabeza amarilla.

 

 

 

 

 

 

 

 

Kinkajú

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Venado temazate

 

 

 

 

 

 

 

 

Tucaneta verde. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jaguar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Puerco espin tropical

 

 

 

 

 

 

 

 

Nauyaca. 

 

 

 

 

Mazacuata.

 

 

 

 

Ocelote. 

 

 

 

 

Pico de tucán.

 

 

 

 

Orquídea Vainilla.

 

 

 

 

Helecho arborescente. 

 

 

Puma.

 

Jabalí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Petición creada en 20 de mayo de 2026