Salvemos los murales de la ciudad

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Las cuadrillas antigrafitis del Gobierno de la CABA están tapando valiosos murales comunitarios sin consultar ni pedir los permisos pertinentes. Entre otras cosas, exigimos libre acceso al listado de murales identificados para ser tapados y mecanismos de consulta adecuados para proteger los murales. Abajo se amplía la información.

El sábado 12 de enero una cuadrilla antigrafiti del Gobierno de la Ciudad llegó a tapar un mural ubicado en la esquina de Chile y Bolívar, en el barrio de San Telmo, en la ochava de  un edificio donde funciona, desde hace más de 20 años, una cooperativa de trabajo que trabaja con personas en situación de calle y hoy está siendo desalojada (para más información sobre la cooperativa remitirse a: https://cooperativaestacionsantelmo.blogspot.com En particular, este mural rinde tributo a Leonardo Favio y está pintado con la técnica tradicional del filete porteño, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, tras una iniciativa impulsada por el mismo gobierno porteño que hoy lo quiere tapar. El momento en que fue pintado el mural quedó, de hecho, registrado en el vídeo que se presentó a la UNESCO en 2015, que puede verse aquí: https://youtu.be/0zbEa_g_wgU Gracias a la acción conjunta de vecinos y la Asociación de Fileteadores, que tiene su sede en el barrio, el mural aún perdura. Este es solo uno de los casos que muestra el desprecio del gobierno porteño por el arte urbano, público y popular.

Las cuadrillas antigrafiti son parte de una política que el gobierno porteño promociona como mejoramiento del espacio público, apelando a una limpieza visual, que combate las pintadas vandálicas. Según un relevamiento realizado, entre febrero y mayo de 2016, los frentes que serán “limpiados” superan los 150.000, ubicados en las comunas 1, 3, 5, 6, 7, 10 y 14. Esta información está publicada en: www.buenosaires.gob.ar/noticias/la-ciudad-realiza-limpieza-de-frentes-vandalizados En la misma página web, el gobierno porteño explica que mientras limpian la ciudad de grafitis vandálicos, los referentes del grafiti son convocados para intervenir selectivamente el espacio público (por ej. los bajo puentes) y así “tener la ciudad que todos queremos”. No obstante, esta política pública tiene varios puntos que revelan su solidaridad con intereses ajenos, o incluso opuestos, al bien público.

En primer lugar, con la excusa de combatir el vandalismo, el gobierno porteño está tapando murales comunitarios con claros mensajes sociales y políticos, ubicados tanto en muros de espacios públicos como de propiedades privadas, cedidas voluntariamente para ser pintadas. En el caso de las propiedades privadas, algunas pertenecen a personas individuales, pero muchas otras a organizaciones sociales, espacios culturales, cooperativas de trabajo u otros. Resulta por lo menos autoritario que estos murales sean tapados sin pedir el permiso de lxs dueñxs, las comisiones directivas o las asambleas, que habitan y gestionan dichos espacios. Esto ocurrió con la famosa puerta de la casa de Luca Prodan, que pudo ser recuperada porque sus históricas pintadas estaban protegidas con varias capas de barniz (http://revistasoyrock.com.ar/noticia/el-gobierno-porteno-pinto-la-historica-fachada-de-la-casa-de-luca-prodan/ Pero también ocurrió en el frente de la fábrica recuperada IMPA (Querandíes 4920), donde la pintura gris con la que se tapó los murales no pudo ser retirada. De esta forma, se hace evidente la intención de tapar la realidad social que dichos murales retratan, de censurar cualquier voz disidente y de erradicar toda estética que se no ajuste a los intereses que el gobierno porteño busca promover, atacando así las identidades y memorias barriales, populares y diversas que se expresan artísticamente en los muros.

En segundo lugar, la incorporación de “los referentes del grafiti urbano a la gestión del arte en la ciudad” (como promociona el gobierno porteño en la página web antes referida) significa contratar grafiterxs para pintar murales selectivamente en los lugares “permitidos” y también organizar festivales de costos millonarios, como el Color BA. Los lugares intervenidos con este grafiti estatal, asociado a la estética global del “street art” y vacío de contenido social, revelan los verdaderos intereses detrás de esta política pública, ya que se seleccionan barrios históricamente marginados por los gobiernos de turno, pero que hoy revisten interés para la promoción de emprendimientos inmobiliarios asociados la industria cultural y turística, asumiendo una modalidad que ya se ha implementado con éxito en otras partes del mundo capitalista avanzado, conocida con el nombre de “gentrificación”. La gentrificación  significa la trasformación del entorno urbano mediante la activación del mercado inmobiliario con el fin de aumentar el valor del suelo, expulsar a los habitantes tradicionales de los barrios intervenidos y que sean reocupados por sectores de mayor poder económico.

Un caso emblemático y preocupante es el barrio La Boca, donde cientos de familias han sido violentamente desalojadas de sus hogares como consecuencia de la sanción de la Ley que crea el Distrito de las Artes (4.353/2012), que promueve emprendimientos inmobiliarios asociados a la actividad artística. A esto se suman problemáticas sociales históricas, como los frecuentes incendios que dejan a otras tantas cientos de familias en la calle. Organizaciones del barrio vienen denunciado el incumpliendo del Art. 29 de la Ley del Distrito de las Artes, que dispone que el GCBA deberá atender la situación de vulnerabilidad social en la zona y disponer acciones para facilitar la permanencia de las familias radicadas actualmente allí. Asimismo reclaman la sanción de una nueva Ley que declare la Emergencia Habitacional en el barrio; barrio elegido para realizar tres ediciones del Color BA (www.nueva-ciudad.com.ar/notas/201709/34406-comenzo-la-tercera-edicion-de-color-ba-en-la-boca.html Queda claro entonces que los grafitis estatales cumplen la función  de cambiar la estética del barrio para atraer inversiones y finalmente reconvertir su perfil social y económico, desatendiendo las problemáticas sociales imperantes, como denuncia en varias notas periodísticas el diario local Sur Capitalino (por ej. www.surcapitalino.com.ar/detalle_noticias.php?Id=4392

En suma, el gobierno porteño ejecuta una política antigrafiti, atacando los que considera arbitrariamente vandálicos, mientras promociona un grafiti ordenado que se ajusta a los intereses de grupos económicos concentrados. Por todo esto, exigimos:

1-      Acceso público al listado de los más de 150.000 grafitis y murales identificados para ser tapados y censurados.

2-      En cuanto a los murales y grafitis que se encuentran en espacios públicos gestionados por el gobierno de la ciudad (por ej. plazas), el establecimiento de mecanismos de consulta para que lxs vecinxs de cada comuna decidan qué murales desean preservar.

3-      En cuanto a los murales y grafitis pintados sobre propiedades privadas, la obtención de un permiso firmado por escrito de lxs dueñxs (personas físicas o jurídicas, asambleas o entidades que correspondan) que autoricen a la cuadrilla antigrafiti para ser tapados.

4-      En cuanto a los murales y grafitis que cuenten con firma de autor o la identificación de las organizaciones intervinientes en su planificación y ejecución, una notificación previa a ser tapados, en caso de haber obtenido el permiso pertinente (ver punto 3).