
Después de más de cuatro años de litigio con la multinacional Atlas Copco me siento como imagino debió sentirse David enfrentando a Goliat. Ya saben la historia Bíblica en la que el pequeño y joven David se enfrenta al gigante y bien entrenado en artes de la guerra, Goliat. En mi caso, sin embargo, siento como si enfrentara a varios y muy grandes Goliats: corrupción en formas grotescas y que son un insulto a la inteligencia; demora en aplicación de la Ley; arrogancia de abogados poderosos que se sienten imbatibles y que así lo expresan con total desfachatez. Yo como David, seguiré en batalla con la honda del Derecho y rocas de Justicia con las que no pierdo la esperanza de que al final se hará Justicia. No sólo para mi sino para todos aquellos que por diversas razones no se defienden pues lo que pretendo es que se de castigo ejemplarizante y se modifiquen las leyes para que la Justicia sea expedita en casos como este de abusos de multinacionales poderosas contra empleados indefensos