Padres de hijos nacidos sin vida, pedimos la PATERNIDAD y poder INSCRIBIR a nuestros hijos

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Somos padres que han perdido a sus hijos tras una gestación de más de 180 días, nuestras mujeres tuvieron que dar a luz a nuestro hijo/hija sin vida, algunas lo sabían, otras no, en ambos casos fue un trauma muy fuerte en nuestras familias. La madre solicita la MATERNIDAD que si le concede la Seguridad Social, a los padres nos DENIEGAN LA PATERNIDAD con la excusa de que nuestro hijo/a no ha nacido con vida, sin respeto a la IGUALDAD entre hombres y mujeres, y a la necesaria conciliación familiar en momentos tan trágicos. Los padres sufrimos igual que las madres.

El drama familiar se agudiza cuando vamos a inscribir a nuestro hijo en el Registro Civil y en el Libro de Familia, nos lo DENIEGAN, solo se inscribe en un legajo y acta de Criaturas Abortivas o restos humanos abortivos SIN NOMBRE NI APELLIDOS, NUESTROS HIJOS/AS con más de 25 semanas son personas que no han podido nacer. Queremos que figure en nuestro LIBRO DE FAMILIA y Registro Civil con su nombre y apellidos como nuestro hijo/a fallecido (NO ES NINGÚN RESTO)con más de 180 días de gestación tiene personalidad jurídica (excepción que se hace al artículo 30 del Código Civil para otorgar la prestación de maternidad tras 180 días de gestación)

Si quieres saber más sobre nuestro derecho a la prestación de PATERNIDAD en IGUALDAD CON LA MUJER tras 180 días de gestación, aquí os dejo mis argumentos jurídicos:

La resolución denegatoria del INSS supone una manifiesta desigualdad entre el hombre y la mujer ante el mismo hecho causante, nacimiento de hijo en el supuesto que contempla la norma de “fallecimiento de hijo…, siempre que hubiera permanecido en el seno materno durante al menos ciento ochenta días”, en nuestro caso excede pues nuestra hija nació sin vida en la semana 39 + 3 días es decir 276 dias de gestación, y pese a excepción que contempla la ley (Art.8.4 RD 295/2009 de 6 de marzo), “aun cuando el feto no reúna las condiciones establecidas en el artículo 30 del Código Civil para adquirir la personalidad,” se procedió a su aplicación a la maternidad concedida a LA MADRE y denegándo la paternidad del solicitante, lo que supone  un trato desigual a ambos progenitores y una discriminación directa.

Todo ello puesto que dicho artículo 8.4 precitado, consideramos va mas allá de la protección biológica de la mujer después de su embarazo y parto, sino que debe considerarse actualmente como un tiempo de duelo tras la pérdida de un hijo que tras todo el periodo de embarazo nace sin vida, siendo más que nunca indispensable la asunción de obligaciones familiares. En dicho periodo de duelo, que en el caso de la mujer se respeta el periodo de maternidad, y en el hombre se ha denegado con vulneración de derecho a la igualdad de trato.

Esta desigualdad que carece de fundamento entre el hombre y la mujer, supone una manifiesta discriminación por razón de sexo hacia el padre, que obviamente de igual forma padece el duelo. Esta desigualdad vulnera la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, establece en su artículo 3 el principio de igualdad de trato entre mujeres y hombres “El principio de igualdad de trato entre mujeres y hombres supone la ausencia de toda discriminación, directa o indirecta, por razón de sexo, y, especialmente, las derivadas de la maternidad, la asunción de obligaciones familiares y el estado civil.”

En su artículo 8 donde prohíbe expresamente la discriminación por embarazo o maternidad: “Constituye discriminación directa por razón de sexo todo trato desfavorable a las mujeres relacionado con el embarazo o la maternidad.” Que igual debe entenderse para el hombre a la luz del artículo 6.1. “Se considera discriminación directa por razón de sexo la situación en que se encuentra una persona que sea, haya sido o pudiera ser tratada, en atención a su sexo, de manera menos favorable que otra en situación comparable.”

Además el artículo 14 señala que a los fines de esta Ley, serán criterios generales de actuación de los Poderes Públicos : 1. El compromiso con la efectividad del derecho constitucional de igualdad entre mujeres y hombres.

(...) 7. La protección de la maternidad, con especial atención a la asunción por la sociedad de los efectos derivados del embarazo, parto y lactancia.

8. El establecimiento de medidas que aseguren la conciliación del trabajo y de la vida personal y familiar de las mujeres y los hombres, así como el fomento de la corresponsabilidad en las labores domésticas y en la atención a la familia.

Por último el artículo 44 de la Ley regula los derechos de conciliación de la vida personal, familiar y laboral, y dispone literalmente lo siguiente: "1. Los derechos de conciliación de la vida personal, familiar y laboral se reconocerán a los trabajadores y las trabajadoras en forma que fomenten la asunción equilibrada de las responsabilidades familiares, evitando toda discriminación basada en su ejercicio.

2. El permiso y la prestación por maternidad se concederán en los términos previstos en la normativa laboral y de Seguridad Social.

3. Para contribuir a un reparto más equilibrado de las responsabilidades familiares, se reconoce a los padres el derecho a un permiso y una prestación por paternidad, en los términos previstos en la normativa laboral y de Seguridad Social".

Queda patentente que la regulación de la paternidad tiene su anclaje primigenio en la igualdad finalidad es alcanzar la igualdad efectiva a través de la corresponsabilidad entre mujeres y hombres en las obligaciones familiares.

 Esta desigualdad no justificada, aparece afirmada con rotundidad en la contestación a la reclamación previa cuando dice, en base al RD 295/2009 de 6 de marzo “Así a efectos del subsidio por maternidad se considera situación protegida el embarazo  de mas de 180 días, no siendo así para el subsidio por paternidad”, esta afirmación discriminatoria no puede ser amparada. La norma reglamentaria ha de ser interpretada de conformidad con los fines y los principios establecidos en la LO 3/2007, y de manera igual para la maternidad y la paternidad, sin que se puedan establecer diferencias entre una y otra fuera de los fines específicos de la maternidad. Tal y como figura en la SENTENCIA 981/2018 Tribunal Superior de Justicia de Asturias de fecha 17/04/2018 recurso 3096/2017 (Numroj STSJ AS 1284/2018).

No se comprende que en tal difícil situación, como es la pérdida de un hijo o hija, se impida al padre acceder a este permiso, que por otra parte, sí se le concede a la madre (Art. 48.4 ET "en el supuesto de fallecimiento del hijo, el periodo de suspensión no se verá reducido, salvo que, una vez finalizadas las seis semanas de descanso obligatorio, la madre solicitara reincorporarse a su puesto de trabajo". )

            De otra parte, el Real Decreto legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores sólo exige, para acceder a la suspensión por paternidad, el nacimiento del hijo o hija, (Art. 48.7 ET),  no impone como requisito imprescindible que el neonato nazca vivo, ni contempla que se pierda el derecho si fallece con posterioridad, ni en el supuesto de muerte del feto con más de 180 días; el único requisito es que se produzca el nacimiento. En consecuencia, si la suspensión y la prestación económica van emparejadas, se debe equiparar el subsidio a lo establecido en el caso de la prestación por maternidad, donde la prestación no se verá reducida, "aun cuando el feto no reúna las condiciones establecidas en el artículo 30 del Código Civil para adquirir la personalidad, siempre que hubiera permanecido en el seno materno durante, al menos, ciento ochenta días (Art. 8.4 RD 295/2009, de 6 de marzo.)

En definitiva, tampoco debe olvidarse que el permiso por paternidad tiene, entre otras funciones, contribuir a la corresponsabilidad familiar de conciliación de la vida personal, laboral y familiar, por lo que no ha de centrarse única y exclusivamente en el cuidado de la criatura, sino más bien establecer una doble tarea entre la atención a la hija o hijo recién nacido y la atención a la mujer recién parida o, en su caso, a la mujer que, viendo interrumpida la gestación, debe restablecerse de los efectos físicos y psicológicos, fundamentalmente, en el caso de que el proceso generativo no llegue a término.

Esta desigualdad vulnera el artículo 14 de la Constitución española  que proclama el derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de sexo. Así como, el artículo 9.2 que consagra la obligación de los poderes públicos de promover las condiciones para que la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas. Así como la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea de 7 de diciembre de 2000 y sus artículos 23 y 33, relativos a la igualdad entre hombres y mujeres y a la conciliación de la vida profesional, privada y familiar. 

Hay tener en consideración que, de mantenerse la denegación de la prestación de paternidad, sería contrario al derecho de la UE en materia de igualdad trato entre hombres y mujeres, cuyo bien protegido, en el caso de la madre, consideramos va mas allá de la protección biológica de la mujer después de su embarazo y parto, sino que debe considerarse actualmente como un tiempo de duelo tras la pérdida de un hijo que tras todo el periodo de embarazo nace sin vida, que en el caso de la mujer se respeta el periodo de maternidad, y supone una discriminación por razón de sexo hacia al hombre que igual padece el duelo, y que de igual forma tiene corresponsabilidad en las labores domésticas y en la atención de la familia.

Concretamente sería contrario al artículo 137, apartado 1, letra c), y el artículo 141 del Tratado CE, el principio de igualdad de trato artículos 2, 3 y 13 del Tratado CE y la legislación que de ellos se deriva, señaladamente la Directiva 75/117/CEE del Consejo, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados Miembros que se refieren a la aplicación del principio de igualdad de retribución entre los trabajadores masculinos y femeninos, la Directiva 92/85/CEE del Consejo, relativa a la aplicación de medidas para promover la mejora de la seguridad y de la salud en el trabajo de la trabajadora embarazada, que haya dado a luz o en período de lactancia , la Directiva 96/97/CE del Consejo, por la que se modifica la Directiva 86/378/CEE, relativa a la aplicación del principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres en los regímenes profesionales de seguridad social, y la Directiva 2006/54/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, relativa a la aplicación del principio de igualdad de oportunidades e igualdad de trato entre hombres y mujeres en asuntos de empleo y ocupación.

Toda esta normativa europea inspira la Ley Orgánica 3/2007, para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres, la que introdujo en nuestra legislación el permiso y prestación de paternidad, cuya Disposición Adicional 11ª estableció distintas modificaciones en la Ley del Estatuto de los Trabajadores . La Exposición de motivos de la LO 3/2007 pone de manifiesto que "la violencia de género, la discriminación salarial, la discriminación en las pensiones de viudedad, el mayor desempleo femenino, la todavía escasa presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad política, social, cultural y económica, o los problemas de conciliación entre la vida personal, laboral y familiar muestra cómo la igualdad plena, efectiva, entre mujeres y hombres, (...) es todavía hoy una tarea pendiente que precisa de nuevos instrumentos jurídicos". 

A sí, indica que "resulta necesaria, en efecto, una acción normativa dirigida a combatir todas las manifestaciones aún subsistentes de discriminación, directa o indirecta, por razón de sexo y a promover la igualdad real entre mujeres y hombres, con remoción de los obstáculos y estereotipos sociales que impiden alcanzarla ". Continúa diciendo la exposición de motivos que "especial atención presta la Ley a la corrección de la desigualdad en el ámbito específico de las relaciones laborales”.

Mediante una serie de previsiones, se reconoce el derecho a la conciliación de la vida personal, familiar y laboral y se fomenta una mayor corresponsabilidad entre mujeres y hombres en la asunción de obligaciones familiares, criterios inspiradores de toda la norma que encuentran aquí su concreción más significativa".

 Por todo ello, debe estimarse que regulación de la paternidad está orientada a superar las dificultades que se dan en la conciliación de la vida personal, laboral y familiar, así como en la tradicional atribución de determinados roles sociales entre mujeres y hombres, de tal manera que una de las vías para la superación de esos factores es el fomento de la mayor corresponsabilidad e IGUALDAD entre mujeres y hombres a la hora de asumir las obligaciones familiares (responsabilidades domésticas, cuidado de hijos y cuidado de familiares). Sin que el padre deba ser tratado, en atención a su sexo, de manera menos favorable que otra en situación comparable, como la maternidad.

La INSCRIPCIÓN en REGISTRO CIVIL precisa un cambio en el Artículo 30 del Código Civil, en el que haya un reconocimiento de personalidad civil post-mortem para que nuestros hijos sean reconocidos de forma legal, sean tratados como personas fallecidas

Muchas Gracias por el apoyo que servirá para que todos los padres puedan estar con su familia unas semanas tras perder a su hijo/a. Aclaraciones en magorbem@gmail.com Si esta iniciativa alcanza las firmas suficientes se presentará como iniciativa legislativa popular.

 



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