Los animales abandonados también necesitan ayuda.

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Desde la asociación Voluntarios Itinerantes, cuya misión es ayudar a las protectoras y refugios de animales, hemos iniciado esta recogida de firmas para solicitar al Gobierno que tenga en cuenta las necesidades acuciantes de las protectoras, santuarios y refugios de animales. Queremos que en las ayudas destinadas a paliar los efectos de la crisis económica derivada de la epidemia de COVID-19 se tenga en cuenta a las entidades que trabajan por el bienestar animal. Todas realizan su trabajo gracias a los donativos y ayudas de los voluntarios, pero, debido al estado de alarma, se han reducido al mínimo. Cuantas más firmas consigamos, más fuerza tendremos. Ayúdanos a ayudarlos.

Adjuntamos el texto del Manifiesto:

Los refugios de animales también necesitan ayuda


Voluntarios Itinerantes es una asociación que nació con el objetivo de ayudar a tantas protectoras como fuera posible. En la actual situación de confinamiento, nuestra ayuda presencial es nula, pero no dejamos de trabajar para garantizar el bienestar de los animales que permanecen en refugios, santuarios y colonias de gatos. Sabemos que el actual Gobierno siente una especial afinidad hacia la protección animal que nunca antes ha existido, y por ello estamos seguros de que recibiremos respuesta a esta petición.


La pandemia causada por el SARS-CoV-2 afecta a la sociedad en todos sus aspectos, y por tanto, también a la protección de los derechos de los animales, que incumbe a las administraciones, tanto a la del Estado como a las locales. Pero son las entidades que firman esta petición las que asumen el deber de protección y cuidado de los animales. Son iniciativas puramente privadas y altruistas que –en general, por cuenta de ayuntamientos– recogen animales abandonados y/o controlan colonias de gatos; se hacen cargo de sus tratamientos veterinarios, los alimentan, cuidan, vacunan, identifican, esterilizan y, en definitiva, les dispensan el mejor trato posible mientras buscan una adopción responsable para ellos.


Pero los refugios y asociaciones de protección animal viven al borde del colapso económico de forma casi permanente. Las compensaciones que reciben de ayuntamientos y otras administraciones por sus servicios a la sociedad nunca cubren los cuidados, tratamientos y manutención que precisan los animales recogidos; raras son las entidades que no están endeudadas y todas dependen de los donativos y la generosidad de socios, particulares, voluntarios y empresas concienciadas. Apenas reciben ayudas públicas y la actual situación debida a la COVID-19 no ha hecho más que empeorar el panorama. El confinamiento de la población ha anulado totalmente las visitas de posibles adoptantes y donantes, y reducido al mínimo la ayuda imprescindible que prestan los voluntarios. Las donaciones procedentes de fabricantes o distribuidores de alimentación animal se han reducido drásticamente, tanto por la ralentización de la actividad comercial como por las dificultades en el transporte. Algunos refugios han tenido que asumir gastos importantes e inesperados para hacer acopio de alimentos ante un aislamiento de duración indeterminada, y otros, que no han podido afrontar ese coste, temen quedarse sin comida en las próximas semanas. Asimismo, los donativos económicos también han caído drásticamente, y los eventos que se organizan para recaudar fondos han tenido que cancelarse. Además, se han paralizado las adopciones, tanto nacionales como internacionales, pero los gastos, sobre todo, los veterinarios y laborales, siguen siendo los mismos o van en aumento ya que las protectoras siguen recogiendo animales. En el caso de los santuarios, donde no hay adopciones, hay que asumir los gastos de los animales acogidos de por vida.


Por todo lo expuesto, las entidades firmantes solicitan a la Dirección General de Derechos de los Animales que se tenga en cuenta la grave situación de las protectoras en las medidas destinadas a reactivar la economía. Queremos saber con qué subvenciones, avales u otras medidas y/o ayudas podremos contar para superar esta crisis. La dedicación y el esfuerzo ya lo ponemos los voluntarios y trabajadores de las protectoras, pero necesitamos ayuda económica para seguir siendo un puntal básico en el conjunto del bienestar animal.