Petición cerrada

QUE EL ENCADENAMIENTO DE PERROS SEA INCLUÍDO COMO MALTRATO ANIMAL EN TODA ESPAÑA

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 Las noticias que continuamente saltan a la prensa y las estadísticas de ataques confirman que un perro atado de una manera continuada sufrirá un nivel tan alto de stress que terminará atacando.

Los perros fueron domesticados por el hombre, no solo por la comida, sino también porque el humano les ofrecía cariño y compañía, con lo cual pasaban a ser parte de “su manada”.

Al encadenar a un perro, se le está condenando a una vida de soledad, sin ningún tipo de contacto humano y, más importante aún, sin supervisión ni educación de ningún tipo. Con lo cual el animal sufre día tras día los efectos de este confinamiento generando conductas que conducen a la frustración y la locura.

Día a día, sin contacto con nadie, la carga insoportable de su soledad le conducirá a ensayar conductas de lucha con un final casi siempre trágico. Su ya natural territorialidad se incrementará de forma drástica, dañando su percepción de posibles amenazas y produciéndose comportamientos que, poco a poco, irá ampliando hasta producirse un ataque final poniendo en peligro a cualquiera que se acerque a su territorio, su comida o sus pertenencias.

Asimismo, los perros basan su comportamiento ante una amenaza a su territorio en huir o luchar. Un perro encadenado no puede huir, con lo cual, pondrá en práctica la lucha que ha ensayado en sus interminables horas de soledad.

El exceso de excitación producido por un periodo prolongado de estar encadenado, provoca que el nivel de stress suba y el perro no sepa muy bien cómo liberar la energía sobrante por falta de ejercicio+falta de contacto social, lo cual constituye un cóctel explosivo que puede acabar en tragedia.

Esto explica por qué un animal atado que está normalmente solo, puede atacar “sin motivo aparente” en el momento en que un miembro de la familia o cualquier otra persona se acerca a él.

El perro necesita ser parte de un grupo o de una familia con la que compartir reglas y alimento. El aislamiento forzado es una crueldad y una forma muy severa de castigo para el animal, que vive esta situación como una condena de por vida por algo terrible que nunca hizo.



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