Solicito que incorporen mi patología al listado de enfermedades crónicas del Estatuto Docente, art 114 A.2.8; y para reencuadrar la última licencia concedida, de extraordinaria a crónica: año 2012/13.


Solicito que incorporen mi patología al listado de enfermedades crónicas del Estatuto Docente, art 114 A.2.8; y para reencuadrar la última licencia concedida, de extraordinaria a crónica: año 2012/13.
La causa
Mi nombre es Guillermo Augusto Paulenas, y soy profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación. Trabajo en 9 colegios dependientes de la Dirección General de Cultura y Educación.
Padezco de ANIRIDIA (falta de iris en los ojos), acompañada de CATARATAS, NISTAGMUS, ASTIGMATISMO y GLAUCOMA de nacimiento.
Les cuento brevemente los antecedentes del caso y desde ya Muchas Gracias por vuestra comprensión.
Siempre estuve en constante control y tratamiento con distintos tipos de anteojos.
A partir de 1985 empecé a usar medicación (colirio) para tratar el glaucoma, el cual comenzó a empeorar en el 2004, y llegar al 2006 con el máximo de medicación admisible. En el 2007 me implantaron una válvula en el ojo derecho puesto que la medicación no era suficiente. También comencé a utilizar lágrimas, ya que se sumó a mi patología, una nueva enfermedad: la queratitis crónica. En este mismo año aprobé el examen psicofísico, por el cual se me habilita para ejercer la profesión. En dicho acto presenté la documentación que certifica la patología que padezco y que es de índole crónico.
En el año 1997 fui operado de CATARATAS, y me implantaron el cristalino e iris artificial en ambos ojos.
En el año 2005 saqué el certificado de discapacidad nacional por asesoramiento legal, ya que algunos de los medicamentos que uso que tienen dos drogas y la obra social (IOMA) sólo cubre remedios mono drogas.
A mediados de 2011 empecé con una disminución visual debida a una patología denominada “ojo seco severo”; que se produjo por el uso prolongado de colirios para el glaucoma.
En nuestro país hay muchas personas que padecen de glaucoma, y que, igual que en mi caso, sufren nuevas patologías por el uso de la medicación. Esta situación se ve agravada por los tiempos prolongados que se deben emplear los ojos para preparar clases, corregir, planificar, etc. El hecho de que la patología esté en el listado de enfermedades crónicas permitirá que la persona que se encuentre imposibilitada por disminución visual o visión borrosa temporal pueda pedir licencia las veces que se necesite por tratamiento, sin tope de tiempo y sin que se vea afectado su salario.
Dentro del listado de enfermedades crónicas del Estatuto Docente, hay un ítem que contempla la afección de órganos y sentidos si se tuviera alguna enfermedad metabólica, como la diabetes. Como yo no padezco de ninguna enfermedad metabólica se me niega la licencia de enfermedad crónica. Aunque sí sufro una enfermedad crónica irreversible, que afecta un órgano tan fundamental (los ojos) y un sentido tan importante (la visión).
El uso de licencia extraordinaria es de hasta tres años en el desempeño de toda la carrera. El primer año con goce del haber completo, en el segundo año con el 50% del sueldo y el tercero sin sueldo. Yo ya he utilizado dos años de licencia extraordinaria y la mayor parte es por mi patología crónica. Durante la última licencia que tuve que tomar (2012-2013) pedí reiteradamente, a través de trámites administrativos, que se reconozca mi patología como enfermedad crónica. De todos los trámites presentados, solo recibí una contestación. La misma afirmaba que mi enfermedad no está en el listado de enfermedades crónicas, y precisamente por eso estoy pidiendo que mi patología sea reconocida como tal.
Lamentablemente mi situación se vuelve insostenible, ya que si tuviera que pedir nuevamente licencia extraordinaria por mi patología o alguna otra enfermedad que no sea crónica o por algún accidente, me otorgarían la licencia sin goce de sueldo y en tal situación, no podría afrontar los gastos más elementales, tal como la compra cotidiana de alimentos, servicios, impuestos, etc.
Es por lo anteriormente expresado que les solicito encarecidamente vuestra ayuda.
Atte. Guillermo Augusto Paulenas

La causa
Mi nombre es Guillermo Augusto Paulenas, y soy profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación. Trabajo en 9 colegios dependientes de la Dirección General de Cultura y Educación.
Padezco de ANIRIDIA (falta de iris en los ojos), acompañada de CATARATAS, NISTAGMUS, ASTIGMATISMO y GLAUCOMA de nacimiento.
Les cuento brevemente los antecedentes del caso y desde ya Muchas Gracias por vuestra comprensión.
Siempre estuve en constante control y tratamiento con distintos tipos de anteojos.
A partir de 1985 empecé a usar medicación (colirio) para tratar el glaucoma, el cual comenzó a empeorar en el 2004, y llegar al 2006 con el máximo de medicación admisible. En el 2007 me implantaron una válvula en el ojo derecho puesto que la medicación no era suficiente. También comencé a utilizar lágrimas, ya que se sumó a mi patología, una nueva enfermedad: la queratitis crónica. En este mismo año aprobé el examen psicofísico, por el cual se me habilita para ejercer la profesión. En dicho acto presenté la documentación que certifica la patología que padezco y que es de índole crónico.
En el año 1997 fui operado de CATARATAS, y me implantaron el cristalino e iris artificial en ambos ojos.
En el año 2005 saqué el certificado de discapacidad nacional por asesoramiento legal, ya que algunos de los medicamentos que uso que tienen dos drogas y la obra social (IOMA) sólo cubre remedios mono drogas.
A mediados de 2011 empecé con una disminución visual debida a una patología denominada “ojo seco severo”; que se produjo por el uso prolongado de colirios para el glaucoma.
En nuestro país hay muchas personas que padecen de glaucoma, y que, igual que en mi caso, sufren nuevas patologías por el uso de la medicación. Esta situación se ve agravada por los tiempos prolongados que se deben emplear los ojos para preparar clases, corregir, planificar, etc. El hecho de que la patología esté en el listado de enfermedades crónicas permitirá que la persona que se encuentre imposibilitada por disminución visual o visión borrosa temporal pueda pedir licencia las veces que se necesite por tratamiento, sin tope de tiempo y sin que se vea afectado su salario.
Dentro del listado de enfermedades crónicas del Estatuto Docente, hay un ítem que contempla la afección de órganos y sentidos si se tuviera alguna enfermedad metabólica, como la diabetes. Como yo no padezco de ninguna enfermedad metabólica se me niega la licencia de enfermedad crónica. Aunque sí sufro una enfermedad crónica irreversible, que afecta un órgano tan fundamental (los ojos) y un sentido tan importante (la visión).
El uso de licencia extraordinaria es de hasta tres años en el desempeño de toda la carrera. El primer año con goce del haber completo, en el segundo año con el 50% del sueldo y el tercero sin sueldo. Yo ya he utilizado dos años de licencia extraordinaria y la mayor parte es por mi patología crónica. Durante la última licencia que tuve que tomar (2012-2013) pedí reiteradamente, a través de trámites administrativos, que se reconozca mi patología como enfermedad crónica. De todos los trámites presentados, solo recibí una contestación. La misma afirmaba que mi enfermedad no está en el listado de enfermedades crónicas, y precisamente por eso estoy pidiendo que mi patología sea reconocida como tal.
Lamentablemente mi situación se vuelve insostenible, ya que si tuviera que pedir nuevamente licencia extraordinaria por mi patología o alguna otra enfermedad que no sea crónica o por algún accidente, me otorgarían la licencia sin goce de sueldo y en tal situación, no podría afrontar los gastos más elementales, tal como la compra cotidiana de alimentos, servicios, impuestos, etc.
Es por lo anteriormente expresado que les solicito encarecidamente vuestra ayuda.
Atte. Guillermo Augusto Paulenas

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Petición creada en 19 de marzo de 2014