
A las armas químicas y de disparo a fuerte cinética nuevamente autorizadas, el gobierno chileno pretende incorporar disuasivos acústicos como herramientas antidisturbios con el propósito de generar daños irreversibles de la audición, que se sumaran a las heridas en los ojos por balines de más de 350 personas. A más de 50 días de reivindicaciones sociales, el gobierno no ha dado ninguna respuesta. Es más, continúa tratando de callar el estallido social con la violencia indiscriminada de las fuerzas policiales, a las cuales se les asegura la impunidad frente a las violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Las armas autorizadas por el gobierno chileno contra civiles van en contra de las alertas de médicos, científicos y hombres de ley.