Garantizar un ambiente realmente terapéutico en la Residencia de Ancianos Fco de Vitoria

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El problema

MANIFIESTO DE FAMILIARES DE RESIDENTES de La Residencia de Mayores Francisco de Vitoria de Alcalá de Henares.

Exponemos que:

En el último año hemos sido testigos del empeoramiento en las condiciones de vida de nuestros ancianos residentes en el centro. 

La residencia es el lugar en el que ellos viven y sus trabajadores y gestores deben velar por su máximo bienestar, prevención de enfermedades y dolencias, promoción del mantenimiento de sus capacidades cognitivas, sociales y de movilidad, y resolución de sus procesos agudos de enfermedad.

En la residencia se admiten personas dependientes de grado II y III, cuyo grado de dependencia requiere de unos tiempos de cuidados prolongados y en muchos casos impredecibles, que demandan de gran cantidad de recursos humanos al margen, y muy superiores, de las recomendaciones publicadas por la OMS.

Es notoria la falta de aseo de los residentes más dependientes. Con suerte hay 3 duchas semanales, supersónicas, y que terminan por hacer que éstos odien el momento aseo. Los días que no coincide con la ducha, es notoria la falta de aseo general: manos sucias, uñas sin cortar, bigotes y barbas llenos de restos de comidas, dientes sucios, etc… Resultado de la falta de tiempo material para hacer las cosas como requiere la demanda.

En esta residencia no se agrupa a los residentes por similares capacidades cognitivas que favorezcan que los que todavía conservan ciertas facultades sociales, las puedan mantener. A estas personas se las introduce en un ambiente rodeadas de personas con graves deterioros cognitivos, y en ocasiones violentas, que les hace muy difícil la convivencia y muy fácil el rechazo a permanecer en el centro, impidiendo una adaptación favorable.

Que los familiares no tenemos acceso a conocer cómo es la calidad y cantidad de alimentos que se incluyen en los menús, salvo por un esquema colgado en un corcho informativo. Nos interesa ver qué les están dando de comer. Tan solo los residentes que tienen suficiente capacidad cognitiva pueden manifestarse al respecto. Las referencias son bastante malas.

Los residentes que no cuentan con familiares que les puedan desplazar de su zona asignada, no pueden salir de la planta. En la que suelen permanecer sin actividad alguna entre una comida y otra. Es lamentable la eterna sedestación a la que se ven sometidos los residentes que tienen dificultades o precisan ayuda para deambular. Condenados al inmovilismo.

La carencia de terapeutas ocupacionales es indecente. Tan solo se accede a terapia ocupacional una vez a la semana en los más válidos. Los que precisan una atención más continua, o usuarios de pañal, ni siquiera tienen opción de acudir a terapia porque no se podrían atender sus necesidades básicas. Deterioros cognitivos condenados a empeorar por falta absoluta de estimulación.

La carencia de fisioterapeutas tiene similares características que las de terapia ocupacional. La carga de trabajo generada con tal número de residentes es inasumible.

Muchos familiares nos vemos obligados a contratar personas externas a la residencia para que puedan atender a nuestros padres debidamente, aunque sea durante las horas de visita a las que nosotros no podemos acudir. Sin ayuda, ni siquiera se pueden desplazar a las zonas donde se realizan las actividades de la tarde organizadas. 

La empresa que se encarga de las actividades lúdicas de las tardes no es la adecuada para el público al que se dirige. En la mayoría de las ocasiones muy estridentes, alterando visiblemente a los residentes, o sin tener en cuenta las incapacidades cognitivas inherentes a estas personas. Esto que podría parecer subjetivo, en realidad es una evidencia.

Los diferentes profesionales de la residencia van sin ningún tipo de identificación. Sería de agradecer, por no decir que pensábamos que era obligatorio, que cada profesional llevara una tarjeta identificativa con su nombre y su categoría.

Del mismo modo, sería de agradecer que los profesionales de atención directa, no rotaran con tanta frecuencia. Cada anciano tiene un perfil muy particular que requiere de tiempo para conocer y manejar. La itinerancia de profesionales no es nada facilitadora. Los familiares nos vemos avocados a repetir una y otra vez las mismas cosas cada día a quiénes están con ellos.

Nos extraña la falta de médico presencial los fines de semana y festivos por la tarde en una residencia planificada para más de 550 residentes con graves patologías. Delegar un proceso agudo en el escaso personal de enfermería es una carga inasumible para estas profesionales enfermeras que se ven obligadas a traslados de residentes al hospital para cuestiones que podrían resolverse en el propio centro de contar con médico presente.

La falta de lencería esencial (sábanas, toallas, etc…) así como de empapadores sobre todo en el turno de tarde, que también realiza duchas, les hace bastante complicado al personal de estos turnos realizar sus labores de aseo convenientemente. A destacar la mala calidad de los absorbentes de noche.

Así mismo, a destacar el tiempo que tarda en recuperarse la ropa que se envía a lavandería. Además de que las manchas vienen como se fueron, y existen frecuentes extravíos.

Este grupo informal de familiares que nos hemos unido para poder manifestar nuestro malestar en la calidad de vida de nuestros seres queridos, surge ante la falta de un órgano de participación que pueda contar con un canal de comunicación establecido con los gestores de la residencia. Creemos que la formación de un grupo establecido de participación sería beneficioso para todas las partes, pudiéndonos además implicar en labores de donación y acúmulo de objetos para los residentes como juegos, revistas, libros, actividades recreativas, voluntariados, lugar de encuentro entre familiares y profesionales, etc…

Todo lo expuesto anteriormente, lo que evidencia es una clara falta de organización, coordinación y capacidad de resolución de los problemas que surgen por parte de los gestores del centro, propiciando un malestar en los profesionales que repercute irremediablemente en los residentes que tienen a su cargo. Y los familiares somos testigos de todas las carencias, con la impotencia y la culpabilidad que nos genera tener a nuestros padres en un ambiente tan tensado.

Por último, hacer constar que de esto nos damos cuenta en los escasos horarios de visitas: hora y media por la mañana y dos horas por la tarde. Señores responsables, ya no existe esa limitación de visitas en ningún centro. Sabemos que se debe a la negativa de que estemos presentes y podamos estorbar en los horarios de comidas, pero es muy sangrante que, por las tardes, el horario de visita termine a las 19:30h. Para muchos es imposible llegar a tiempo tras la salida del trabajo.

Con el deseo de que nuestras reclamaciones sean tenidas en cuenta para la mejora en la calidad de vida de nuestras familias, y esperando una pronta reunión en la que nos puedan dar buenas noticias, reciban un cordial saludo.

En Alcalá de Henares a 29 de enero de 2023

 

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