Garantizar el derecho de los niños a no estar con personas que les atemorizan

Firmantes recientes
Marilyn Borja y 19 personas más han firmado la petición recientemente.

El problema

Es crucial que garanticemos el bienestar emocional y psicológico de nuestros niños. Sin embargo, en España, muchos menores están siendo obligados a mantener contacto y visitas con progenitores a los que han visto ejercer violencia contra su madre o contra ellos mismos.

En muchas situaciones, estos niños se ven obligados a interactuar con personas que les causan miedo. Esta práctica no solo es perjudicial para su salud mental, sino que puede tener repercusiones a largo plazo en su desarrollo emocional y social.

Se habla constantemente del interés superior del menor, pero en la práctica, muchos niños y niñas están siendo obligados a acudir a puntos de encuentro y a mantener contacto con el progenitor violento, incluso existiendo denuncias, informes médicos, informes psicológicos o procedimientos judiciales en curso.

Un menor que ha vivido violencia no necesita que le obliguen a mantener el vínculo con quien le ha generado miedo.

Necesita seguridad, estabilidad y protección.

Diversos estudios, como los de la American Psychological Association, han demostrado que los niños expuestos repetidamente a situaciones de miedo o estrés tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad, depresión e incluso problemas de rendimiento académico. Obligarlos a estar en presencia de quien les intimida es una forma de violencia emocional que no podemos permitir.

Además, la Convención sobre los Derechos del Niño establece que los menores tienen derecho a ser protegidos contra todas las formas de violencia, abuso o negligencia. Nuestra responsabilidad como sociedad es aplicar estos principios para asegurar un entorno seguro y protector.

Obligar a un menor a ver a un progenitor violento no es proteger el vínculo, es revictimizar al menor.

SOLICITAMOS:

1. Que no se obligue a ningún menor a mantener visitas con un progenitor respecto al cual existan indicios fundados de violencia.

2. Que las visitas se suspendan automáticamente cuando exista:

- Condena por violencia de género o violencia doméstica.

- Lesiones acreditadas mediante informes médicos.

- Informes pediátricos/psicológicos que indiquen miedo o daño emocional en el menor.

3. Que la opinión del menor sea escuchada y tenga un peso real en las decisiones judiciales, según su edad y madurez.

4. Que antes de establecer visitas en contextos de violencia se realice una evaluación psicológica del menor.

5. Que los Puntos de Encuentro Familiar no se utilicen para obligar a menores con miedo, sino solo cuando exista seguridad emocional para el menor.

6. Que el interés superior del menor esté por encima del derecho de visitas del progenitor.

Porque el derecho de visitas es un derecho del adulto.

Pero la seguridad y la salud mental son un derecho del menor.

Ningún niño debería tener miedo el día que le toca ver a su padre o a su madre.

Si hay miedo, no hay interés superior del menor.

Exigimos a las autoridades públicas que tomen medidas urgentes para garantizar que ningún menor sea obligado a estar en presencia de quien le atemoriza, y que la protección de la infancia sea real y efectiva.

Los niños no pueden defenderse solos.

Los adultos sí podemos cambiar las leyes para protegerlos.

Firma y ayúdanos a hacerlo posible. 

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El problema

Es crucial que garanticemos el bienestar emocional y psicológico de nuestros niños. Sin embargo, en España, muchos menores están siendo obligados a mantener contacto y visitas con progenitores a los que han visto ejercer violencia contra su madre o contra ellos mismos.

En muchas situaciones, estos niños se ven obligados a interactuar con personas que les causan miedo. Esta práctica no solo es perjudicial para su salud mental, sino que puede tener repercusiones a largo plazo en su desarrollo emocional y social.

Se habla constantemente del interés superior del menor, pero en la práctica, muchos niños y niñas están siendo obligados a acudir a puntos de encuentro y a mantener contacto con el progenitor violento, incluso existiendo denuncias, informes médicos, informes psicológicos o procedimientos judiciales en curso.

Un menor que ha vivido violencia no necesita que le obliguen a mantener el vínculo con quien le ha generado miedo.

Necesita seguridad, estabilidad y protección.

Diversos estudios, como los de la American Psychological Association, han demostrado que los niños expuestos repetidamente a situaciones de miedo o estrés tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad, depresión e incluso problemas de rendimiento académico. Obligarlos a estar en presencia de quien les intimida es una forma de violencia emocional que no podemos permitir.

Además, la Convención sobre los Derechos del Niño establece que los menores tienen derecho a ser protegidos contra todas las formas de violencia, abuso o negligencia. Nuestra responsabilidad como sociedad es aplicar estos principios para asegurar un entorno seguro y protector.

Obligar a un menor a ver a un progenitor violento no es proteger el vínculo, es revictimizar al menor.

SOLICITAMOS:

1. Que no se obligue a ningún menor a mantener visitas con un progenitor respecto al cual existan indicios fundados de violencia.

2. Que las visitas se suspendan automáticamente cuando exista:

- Condena por violencia de género o violencia doméstica.

- Lesiones acreditadas mediante informes médicos.

- Informes pediátricos/psicológicos que indiquen miedo o daño emocional en el menor.

3. Que la opinión del menor sea escuchada y tenga un peso real en las decisiones judiciales, según su edad y madurez.

4. Que antes de establecer visitas en contextos de violencia se realice una evaluación psicológica del menor.

5. Que los Puntos de Encuentro Familiar no se utilicen para obligar a menores con miedo, sino solo cuando exista seguridad emocional para el menor.

6. Que el interés superior del menor esté por encima del derecho de visitas del progenitor.

Porque el derecho de visitas es un derecho del adulto.

Pero la seguridad y la salud mental son un derecho del menor.

Ningún niño debería tener miedo el día que le toca ver a su padre o a su madre.

Si hay miedo, no hay interés superior del menor.

Exigimos a las autoridades públicas que tomen medidas urgentes para garantizar que ningún menor sea obligado a estar en presencia de quien le atemoriza, y que la protección de la infancia sea real y efectiva.

Los niños no pueden defenderse solos.

Los adultos sí podemos cambiar las leyes para protegerlos.

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