Firmá para frenar la violencia institucional contra una madre y su hija en Santa Cruz

La causa

SOY MADRE, NO SOY UN ESTORBO: EXIJO QUE SE RESPETE MI AUTORIDAD PARENTAL Y SE DETENGA LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL EN SANTA CRUZ

EL HORROR QUE VIVIMOS CON MI HIJA

La escuela secundaria pública de Río Gallegos cambió el nombre de mi hija de 13 años por un NOMBRE MASCULINO, SIN AVISARME, SIN CONSULTARME. Yo soy su única responsable parental. LA ESCUELA TOMÓ ESA DECISIÓN SOLA, A MIS ESPALDAS.

Fui a la Justicia. La sentencia me rechazó, aunque mi propia hija declaró que mi presencia y mi acompañamiento le hacen bien. Apelé esa sentencia, lo que suspende su ejecución automáticamente. Pero SENAF sigue actuando igual: la cita con ese nombre, contra lo que piden los profesionales que la tratan. Llegaron incluso a mi trabajo, delante de mis compañeros, poniendo en riesgo mi empleo.

Mi hija está sufriendo. Tiene angustia, crisis de llanto. El psicólogo que la atiende ya lo dijo por escrito: lo que le están haciendo agrava su estado emocional y tiene que parar.

Yo también estoy pagando el costo de todo esto. El estrés, la incertidumbre, saber que el Estado actúa sobre mi hija mientras yo peleo para que alguien me escuche.

El Estado que debería protegernos. HOY NOS ESTÁ DAÑANDO.

Mientras tanto, yo hago lo que haría cualquier madre. La acompaño en terapia, cuido el vínculo con ella, priorizo su bienestar todos los días.

Pero las instituciones del Estado nos siguen empujando al enfrentamiento, como si mi rol como madre fuera el problema y no la solución.

Esto no es solo mi caso.

Si el Estado puede avanzar sobre mi hija sin avisarme, puede hacerlo con cualquier familia. Si una escuela puede tomar decisiones sobre un menor sin el consentimiento de sus padres, eso nos afecta a todos. Si una apelación judicial puede ser ignorada por un organismo del Estado, el debido proceso no vale nada.

Eso es lo que está en juego. No solo mis derechos como madre. El límite entre el Estado y la familia.

📢 LO QUE PIDO COMO MADRE


Solicito a la Cámara de Apelaciones:


✔️ Revocar la sentencia de primera instancia y restituir plenamente mis derechos como madre.

✔️ Ordenar el cese inmediato de toda intervención de SENAF, incluyendo el uso del nombre masculino.

✔️ Garantizar la protección integral de la salud psicológica de mi hija, respetando las terapia elegida por nuestra familia.

✔️ Instruir a la escuela y al Consejo Provincial de Educación a respetar su nombre registral y abstenerse de realizar cualquier transición social sin mi consentimiento.


✍️ NECESITO TU FIRMA


Soy una madre que quiere cuidar a su hija.

Quiero que la Justicia nos escuche.

Quiero que el Estado deje de lastimarla y deje de desautorizarme.

 

Patricia Giménez

 


👉 Sumá tu firma y compartí este pedido por WhatsApp y mail.

Cada firma ayuda a frenar una injusticia que puede afectar a muchas otras familias.

 

#AutoridadParental

#ProtecciónInfanciaSantaCruz

#BastaDeViolenciaInstitucional

 

7.933

La causa

SOY MADRE, NO SOY UN ESTORBO: EXIJO QUE SE RESPETE MI AUTORIDAD PARENTAL Y SE DETENGA LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL EN SANTA CRUZ

EL HORROR QUE VIVIMOS CON MI HIJA

La escuela secundaria pública de Río Gallegos cambió el nombre de mi hija de 13 años por un NOMBRE MASCULINO, SIN AVISARME, SIN CONSULTARME. Yo soy su única responsable parental. LA ESCUELA TOMÓ ESA DECISIÓN SOLA, A MIS ESPALDAS.

Fui a la Justicia. La sentencia me rechazó, aunque mi propia hija declaró que mi presencia y mi acompañamiento le hacen bien. Apelé esa sentencia, lo que suspende su ejecución automáticamente. Pero SENAF sigue actuando igual: la cita con ese nombre, contra lo que piden los profesionales que la tratan. Llegaron incluso a mi trabajo, delante de mis compañeros, poniendo en riesgo mi empleo.

Mi hija está sufriendo. Tiene angustia, crisis de llanto. El psicólogo que la atiende ya lo dijo por escrito: lo que le están haciendo agrava su estado emocional y tiene que parar.

Yo también estoy pagando el costo de todo esto. El estrés, la incertidumbre, saber que el Estado actúa sobre mi hija mientras yo peleo para que alguien me escuche.

El Estado que debería protegernos. HOY NOS ESTÁ DAÑANDO.

Mientras tanto, yo hago lo que haría cualquier madre. La acompaño en terapia, cuido el vínculo con ella, priorizo su bienestar todos los días.

Pero las instituciones del Estado nos siguen empujando al enfrentamiento, como si mi rol como madre fuera el problema y no la solución.

Esto no es solo mi caso.

Si el Estado puede avanzar sobre mi hija sin avisarme, puede hacerlo con cualquier familia. Si una escuela puede tomar decisiones sobre un menor sin el consentimiento de sus padres, eso nos afecta a todos. Si una apelación judicial puede ser ignorada por un organismo del Estado, el debido proceso no vale nada.

Eso es lo que está en juego. No solo mis derechos como madre. El límite entre el Estado y la familia.

📢 LO QUE PIDO COMO MADRE


Solicito a la Cámara de Apelaciones:


✔️ Revocar la sentencia de primera instancia y restituir plenamente mis derechos como madre.

✔️ Ordenar el cese inmediato de toda intervención de SENAF, incluyendo el uso del nombre masculino.

✔️ Garantizar la protección integral de la salud psicológica de mi hija, respetando las terapia elegida por nuestra familia.

✔️ Instruir a la escuela y al Consejo Provincial de Educación a respetar su nombre registral y abstenerse de realizar cualquier transición social sin mi consentimiento.


✍️ NECESITO TU FIRMA


Soy una madre que quiere cuidar a su hija.

Quiero que la Justicia nos escuche.

Quiero que el Estado deje de lastimarla y deje de desautorizarme.

 

Patricia Giménez

 


👉 Sumá tu firma y compartí este pedido por WhatsApp y mail.

Cada firma ayuda a frenar una injusticia que puede afectar a muchas otras familias.

 

#AutoridadParental

#ProtecciónInfanciaSantaCruz

#BastaDeViolenciaInstitucional

 

Los tomadores de decisiones

Poder Judicial de la Provincia de Santa Cruz
Poder Judicial de la Provincia de Santa Cruz
Cámara de apelaciones

Las voces de los firmantes

Actualizaciones de la petición