Fin de la "licencia para matar" de los policías para evitar más muertes como la de Nahel

El problema

Nahel, un joven de 17 años, recibió un disparo mortal en el tórax a manos de un policía mientras conducía su coche cerca de París por no parar en un control. Su muerte ha sacudido Francia y el mundo, volviendo a recordar que la violencia policial y el racismo son una realidad para miles de jóvenes.

En Francia, en 2022, 39 personas murieron a manos de la policía, 13 de ellas por resistencia a la autoridad. Desde 2017, la ley autoriza a los policías a "utilizar su arma reglamentaria contra un vehículo cuyos ocupantes puedan, en su huida, hacerse daño a sí mismos o a terceros".

Nuestros nombres son Amal, Samia, Issam... Decenas de nuestras familias han perdido a seres queridos a manos de agentes de policía. Año tras año, muerte tras muerte, nos hemos movilizado para poner fin a esta violencia, para que nunca más se arrebaten las vidas de nuestras hijas, nuestros hermanos, nuestros padres y nuestros amigos. Hoy, te hacemos un llamamiento.

Según un estudio del investigador Sébastien Roché, los tiroteos mortales de la policía contra vehículos en movimiento se han quintuplicado desde 2017. Tenemos que desechar este artículo de la ley lo antes posible, para salvar vidas. Esta ley excepcional se ha convertido en la norma que nos afecta a todos, ya nadie está seguro

Necesitamos tu ayuda y solidaridad para que Francia derogue la ley de 2017, que los agentes de policía, que tienen derecho a la legítima defensa, no necesitan para hacer su trabajo.

¿Y si fueras tú?¿Y si fuera tu hijo, que un día volvía de una excursión, llevando a sus amigos a algún sitio, el que fuera tiroteado? Movilicémonos. Firmemos y compartamos esta petición.

Los levantamientos que hemos visto tras la muerte de Nahel no son más que la expresión de una generación de jóvenes que se ven reflejados en Nahel, que viven a diario la violencia policial, la humillación, la estigmatización, el asesinato y las palizas.

Derogar esta ley es la única medida contundente que hay que tomar; es lo que demostrará que se ha tenido en cuenta la muerte de Nahel. Para que sea la última persona en morir por negarse a cumplirla. No toleremos que siga pasando, ni Francia ni en ningún lugar del mundo.

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El problema

Nahel, un joven de 17 años, recibió un disparo mortal en el tórax a manos de un policía mientras conducía su coche cerca de París por no parar en un control. Su muerte ha sacudido Francia y el mundo, volviendo a recordar que la violencia policial y el racismo son una realidad para miles de jóvenes.

En Francia, en 2022, 39 personas murieron a manos de la policía, 13 de ellas por resistencia a la autoridad. Desde 2017, la ley autoriza a los policías a "utilizar su arma reglamentaria contra un vehículo cuyos ocupantes puedan, en su huida, hacerse daño a sí mismos o a terceros".

Nuestros nombres son Amal, Samia, Issam... Decenas de nuestras familias han perdido a seres queridos a manos de agentes de policía. Año tras año, muerte tras muerte, nos hemos movilizado para poner fin a esta violencia, para que nunca más se arrebaten las vidas de nuestras hijas, nuestros hermanos, nuestros padres y nuestros amigos. Hoy, te hacemos un llamamiento.

Según un estudio del investigador Sébastien Roché, los tiroteos mortales de la policía contra vehículos en movimiento se han quintuplicado desde 2017. Tenemos que desechar este artículo de la ley lo antes posible, para salvar vidas. Esta ley excepcional se ha convertido en la norma que nos afecta a todos, ya nadie está seguro

Necesitamos tu ayuda y solidaridad para que Francia derogue la ley de 2017, que los agentes de policía, que tienen derecho a la legítima defensa, no necesitan para hacer su trabajo.

¿Y si fueras tú?¿Y si fuera tu hijo, que un día volvía de una excursión, llevando a sus amigos a algún sitio, el que fuera tiroteado? Movilicémonos. Firmemos y compartamos esta petición.

Los levantamientos que hemos visto tras la muerte de Nahel no son más que la expresión de una generación de jóvenes que se ven reflejados en Nahel, que viven a diario la violencia policial, la humillación, la estigmatización, el asesinato y las palizas.

Derogar esta ley es la única medida contundente que hay que tomar; es lo que demostrará que se ha tenido en cuenta la muerte de Nahel. Para que sea la última persona en morir por negarse a cumplirla. No toleremos que siga pasando, ni Francia ni en ningún lugar del mundo.

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