¡Exigimos la renuncia del ministro de Cultura de Colombia, Felipe Buitrago!

Das Problem

We demand that the Minister of Culture, Felipe Buitrago, resign!

(Scroll down for English)

¡Exigimos la renuncia del ministro de Cultura!

Por sus declaraciones con relación al derribo de la estatua de Jiménez de Quesada, que denotan ignorancia en el tema cultural y racismo sistemático.

Por el manejo abusivo e irresponsable del espacio Fragmentos, símbolo de la paz en Colombia.

Por las políticas de Economía Naranja que van en detrimento del sector cultural y del campo artístico.

Por su apoyo a la reforma tributaria en detrimento de artistas, espacios artísticos, galerías, agentes del campo artístico e instituciones

Por su complicidad con la grave situación de derechos humanos en colombia

¡Exigimos la renuncia del ministro de Cultura!

Los hechos de violencia estatal ocurridos en Colombia desde el inicio del Paro Nacional el 28 de abril, y que continúan al día de hoy, constituyen una respuesta que vulnera el derecho constitucional a la protesta y la manifestación del descontento de un pueblo amenazado por un gobierno corrupto, racista y represor.  A través de cantos, bailes, consignas y dibujos los jóvenes colombianos han encontrado formas efectivas de transmitir sus necesidades y sus justificadas preocupaciones sobre un futuro que se vislumbra cada vez más incierto y precario.

Las cifras documentadas por la organización temblores.org con fecha del 18 de mayo son escalofriantes: 2387 casos de violencia policial, 384 víctimas de violencia física, 43 homicidios presuntamente cometidos por miembros de la fuerza pública (8 más siendo investigados), 1139 detenciones arbitrarias en contra de manifestaciones, 472 intervenciones violentas en el marco de las protestas pacíficas, 33 víctimas de agresiones oculares, 146 casos de disparos de arma de fuego, 18 víctimas de violencia sexual, 3 víctimas de violencia basada en género.*

En el marco de este Paro Nacional, la actuación del Ministro de Cultura, Felipe Buitrago, demuestra su profundo desconocimiento de la historia de Colombia y de la diversidad cultural que en ella se manifiesta, así como su total ignorancia respecto a la autonomía e integridad que el trabajo que realizan los artistas, muchas veces como contrapeso al poder. Es por eso que exigimos su renuncia inmediata. El ministro, no sólo no ha estado a la altura de sus responsabilidades en estos momentos cruciales, sino que ha utilizado su posición como funcionario público para censurar, estigmatizar y precarizar las expresiones y el patrimonio cultural de Colombia.

Su gestión pone en peligro el papel que las artes deben jugar en una sociedad libre, asumiéndolas como meras empresas lucrativas y de promoción de intereses privados a través de la llamada “economía naranja” que no es más que la neoliberalización de la cultura. Ésta ha sido presentada como una de las principales banderas del gobierno del presidente Iván Duque, convirtiendo al campo cultural en un bastión político que bajo las actuales circunstancias denota una complicidad entre políticas neoliberales y represión estatal.

El racismo e ignorancia que denotan sus declaraciones en las que llama a activistas del pueblo Misak “un grupo de vándalos [que] derribó la estatua de Gonzalo Jimenez de Quesada en la Plazoleta del Rosario de Bogotá,” hacen evidente su incapacidad para representar y gestionar la cultura de un país que tiene una gran deuda con sus pueblos indígenas y afro expoliados y oprimidos históricamente. El pueblo Misak, por medio de este acto simbólico, reclamó un espacio digno de protesta derribando monumentos que representan siglos de opresión colonial. Es inadmisible que un ministro de la cartera de cultura llame a las comunidades indígenas “vándalos” frente a hechos que tienen un sentido marcadamente simbólico, histórico y cultural.

Además, en días pasados vimos la instrumentalización del espacio de arte y memoria Fragmentos, erigido por y para las víctimas del conflicto colombiano y en el marco del Proceso de Paz que este gobierno ha querido desmantelar sistemáticamente. El ministro de cultura permitió la reunión del presidente Iván Duque con miembros de diferentes congregaciones religiosas en una de las salas de exposición de Fragmentos, en la cual se desarrollaba una exposición del artista Francis Alÿs, no sólo amenazando los principios básicos de conservación y derechos de autor, sino simbólicamente re-victimizando a aquellas mujeres víctimas de violencia sexual que participaron en su construcción y que siguen representando uno de los sectores más vulnerados por la fuerza pública. Además, el supuesto diálogo fue una afrenta y vampirización del trabajo de artistas cuya trayectoria y profesionalismo fue pisoteada.

Las manifestaciones pacíficas y multitudinarias de los últimos 22 días en Colombia pertenecen ya a la Historia del país y han marcado su futuro para los próximos años. De la capacidad que el gobierno tenga de entender y de construir caminos de diálogo con quienes hoy están en las calles dependerá en gran medida su legitimidad. Sin embargo, para ello es necesario que personas como Felipe Buitrago, quien ha instrumentalizado el sector cultura y demuestra desconocer profundamente los procesos históricos y culturales de Colombia, renuncie a su cargo como Ministro de Cultura.

*Fuerte: Temblores ONG al 18 de mayo de 2021. https://www.temblores.org/comunicados

We demand that the Minister of Culture, Felipe Buitrago, resign!

Because of his statements regarding the demolition of the statue of Jiménez de Quesada, which exemplify his ignorance of matters of culture and systematic racism

Because of his abusive and irresponsible management of the Fragmentos art space, a symbol of Colombia’s peace

Because of his Orange Economy policies that are detrimental to the cultural sector and the arts

Because of his support for failed tax reforms that would have harmed artists, art spaces, galleries, cultural entrepreneurs, and art institutions

Because of his complicity in the human rights violations committed by the Colombian government—

We demand that the Minister of Culture, Felipe Buitrago, resign!

Since the Colombian National Strike began on April 28, 2021, the state has persistently violated the constitutional right of citizens to peaceful assembly. As young Colombians have sung, danced, and marched in the streets to protest corruption, racism, and repression, the government has only deployed these tactics with more force. As of May 18, 2,387 people have been subjected to police violence, 18 to police-sanctioned sexual violence; 1,139 people have been arbitrarily detained; 146 have been shot—and at least 43 murdered—by members of the armed forces.

Colombian Minister of Culture, Felipe Buitrago, has aided and abetted the government’s human rights violations at every turn, demonstrating his profound ignorance of the history and cultural diversity that defines our country. After Indigenous Misak activists dismantled a monument glorifying centuries of colonial genocide, the Minister laid bare his racism and inability to represent the culture of a country that owes such a great debt to its long-oppressed Indigenous and Afro-descendant peoples, when he called them "a group of vandals.” Just days later, he allowed President Iván Duque to meet with various religious congregations at Fragmentos—a space for art and historical memory erected by and for the victims of the Colombian conflict as a result of the peace process signed in 2016, which his administration has steadily attempted to dismantle. This not only undermined the basic principles of conservation and copyright, but symbolically re-victimized the victims of sexual violence that participated in the construction of Fragmentos and continue to represent a group that is among the most abused by Colombia’s armed forces. Furthermore, the supposed dialogue was an affront and vampirization of the work of artists whose oeuvre and professionalism was trampled upon.

Buitrago’s recent actions are hardly surprising to those of us familiar with his agenda. From the beginning of his tenure, the Minister has used his position to censor, stigmatize, and undermine Colombia’s heritage and cultural workers. His "Orange Economy" plan, which is nothing more than the neoliberalization of culture, treats artists as mere business enterprises and promotes private interests. This policy has been presented as one of the main banners of the government of President Iván Duque, converting the cultural field into a device of political grandstanding that under the present circumstances reveals a complicity between neoliberal policies and state repression.

For twenty-two days, Colombians have stood hand-in-hand to peacefully protest a regime that would rather repress us than represent us. If this government is to regain our trust, it must begin with the resignation of Felipe Buitrago, who has instrumentalized the arts and displayed a deep-seated ignorance of Colombia's culture, past and present.

https://www.dw.com/es/ind%C3%ADgenas-colombianos-derriban-estatua-de-conquistador-espa%C3%B1ol-en-bogot%C3%A1/a-57467325

https://www.nytimes.com/es/2021/05/12/espanol/protestas-colombia-policia.html

https://www.nytimes.com/es/2021/05/19/espanol/protestas-colombia.html

https://hyperallergic.com/645108/colombian-government-exploited-doris-salcedo-art-to-denounce-nationwide-protests/

https://www.theguardian.com/global-development/2021/may/04/colombia-protests-violence-deaths-missing-un

https://www.mininterior.gov.co/sala-de-prensa/noticias/sectores-religiosos-del-pais-reiteraron-su-respaldo-la-institucionalidad

https://idm.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Declaracion-conjunta-entre-los-lideres-religiosos-el-Gobierno-Nacional-210509.aspx

https://www.elespectador.com/noticias/nacional/garantias-para-la-protesta-una-deuda-historica-del-estado/

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Das Problem

We demand that the Minister of Culture, Felipe Buitrago, resign!

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¡Exigimos la renuncia del ministro de Cultura!

Por sus declaraciones con relación al derribo de la estatua de Jiménez de Quesada, que denotan ignorancia en el tema cultural y racismo sistemático.

Por el manejo abusivo e irresponsable del espacio Fragmentos, símbolo de la paz en Colombia.

Por las políticas de Economía Naranja que van en detrimento del sector cultural y del campo artístico.

Por su apoyo a la reforma tributaria en detrimento de artistas, espacios artísticos, galerías, agentes del campo artístico e instituciones

Por su complicidad con la grave situación de derechos humanos en colombia

¡Exigimos la renuncia del ministro de Cultura!

Los hechos de violencia estatal ocurridos en Colombia desde el inicio del Paro Nacional el 28 de abril, y que continúan al día de hoy, constituyen una respuesta que vulnera el derecho constitucional a la protesta y la manifestación del descontento de un pueblo amenazado por un gobierno corrupto, racista y represor.  A través de cantos, bailes, consignas y dibujos los jóvenes colombianos han encontrado formas efectivas de transmitir sus necesidades y sus justificadas preocupaciones sobre un futuro que se vislumbra cada vez más incierto y precario.

Las cifras documentadas por la organización temblores.org con fecha del 18 de mayo son escalofriantes: 2387 casos de violencia policial, 384 víctimas de violencia física, 43 homicidios presuntamente cometidos por miembros de la fuerza pública (8 más siendo investigados), 1139 detenciones arbitrarias en contra de manifestaciones, 472 intervenciones violentas en el marco de las protestas pacíficas, 33 víctimas de agresiones oculares, 146 casos de disparos de arma de fuego, 18 víctimas de violencia sexual, 3 víctimas de violencia basada en género.*

En el marco de este Paro Nacional, la actuación del Ministro de Cultura, Felipe Buitrago, demuestra su profundo desconocimiento de la historia de Colombia y de la diversidad cultural que en ella se manifiesta, así como su total ignorancia respecto a la autonomía e integridad que el trabajo que realizan los artistas, muchas veces como contrapeso al poder. Es por eso que exigimos su renuncia inmediata. El ministro, no sólo no ha estado a la altura de sus responsabilidades en estos momentos cruciales, sino que ha utilizado su posición como funcionario público para censurar, estigmatizar y precarizar las expresiones y el patrimonio cultural de Colombia.

Su gestión pone en peligro el papel que las artes deben jugar en una sociedad libre, asumiéndolas como meras empresas lucrativas y de promoción de intereses privados a través de la llamada “economía naranja” que no es más que la neoliberalización de la cultura. Ésta ha sido presentada como una de las principales banderas del gobierno del presidente Iván Duque, convirtiendo al campo cultural en un bastión político que bajo las actuales circunstancias denota una complicidad entre políticas neoliberales y represión estatal.

El racismo e ignorancia que denotan sus declaraciones en las que llama a activistas del pueblo Misak “un grupo de vándalos [que] derribó la estatua de Gonzalo Jimenez de Quesada en la Plazoleta del Rosario de Bogotá,” hacen evidente su incapacidad para representar y gestionar la cultura de un país que tiene una gran deuda con sus pueblos indígenas y afro expoliados y oprimidos históricamente. El pueblo Misak, por medio de este acto simbólico, reclamó un espacio digno de protesta derribando monumentos que representan siglos de opresión colonial. Es inadmisible que un ministro de la cartera de cultura llame a las comunidades indígenas “vándalos” frente a hechos que tienen un sentido marcadamente simbólico, histórico y cultural.

Además, en días pasados vimos la instrumentalización del espacio de arte y memoria Fragmentos, erigido por y para las víctimas del conflicto colombiano y en el marco del Proceso de Paz que este gobierno ha querido desmantelar sistemáticamente. El ministro de cultura permitió la reunión del presidente Iván Duque con miembros de diferentes congregaciones religiosas en una de las salas de exposición de Fragmentos, en la cual se desarrollaba una exposición del artista Francis Alÿs, no sólo amenazando los principios básicos de conservación y derechos de autor, sino simbólicamente re-victimizando a aquellas mujeres víctimas de violencia sexual que participaron en su construcción y que siguen representando uno de los sectores más vulnerados por la fuerza pública. Además, el supuesto diálogo fue una afrenta y vampirización del trabajo de artistas cuya trayectoria y profesionalismo fue pisoteada.

Las manifestaciones pacíficas y multitudinarias de los últimos 22 días en Colombia pertenecen ya a la Historia del país y han marcado su futuro para los próximos años. De la capacidad que el gobierno tenga de entender y de construir caminos de diálogo con quienes hoy están en las calles dependerá en gran medida su legitimidad. Sin embargo, para ello es necesario que personas como Felipe Buitrago, quien ha instrumentalizado el sector cultura y demuestra desconocer profundamente los procesos históricos y culturales de Colombia, renuncie a su cargo como Ministro de Cultura.

*Fuerte: Temblores ONG al 18 de mayo de 2021. https://www.temblores.org/comunicados

We demand that the Minister of Culture, Felipe Buitrago, resign!

Because of his statements regarding the demolition of the statue of Jiménez de Quesada, which exemplify his ignorance of matters of culture and systematic racism

Because of his abusive and irresponsible management of the Fragmentos art space, a symbol of Colombia’s peace

Because of his Orange Economy policies that are detrimental to the cultural sector and the arts

Because of his support for failed tax reforms that would have harmed artists, art spaces, galleries, cultural entrepreneurs, and art institutions

Because of his complicity in the human rights violations committed by the Colombian government—

We demand that the Minister of Culture, Felipe Buitrago, resign!

Since the Colombian National Strike began on April 28, 2021, the state has persistently violated the constitutional right of citizens to peaceful assembly. As young Colombians have sung, danced, and marched in the streets to protest corruption, racism, and repression, the government has only deployed these tactics with more force. As of May 18, 2,387 people have been subjected to police violence, 18 to police-sanctioned sexual violence; 1,139 people have been arbitrarily detained; 146 have been shot—and at least 43 murdered—by members of the armed forces.

Colombian Minister of Culture, Felipe Buitrago, has aided and abetted the government’s human rights violations at every turn, demonstrating his profound ignorance of the history and cultural diversity that defines our country. After Indigenous Misak activists dismantled a monument glorifying centuries of colonial genocide, the Minister laid bare his racism and inability to represent the culture of a country that owes such a great debt to its long-oppressed Indigenous and Afro-descendant peoples, when he called them "a group of vandals.” Just days later, he allowed President Iván Duque to meet with various religious congregations at Fragmentos—a space for art and historical memory erected by and for the victims of the Colombian conflict as a result of the peace process signed in 2016, which his administration has steadily attempted to dismantle. This not only undermined the basic principles of conservation and copyright, but symbolically re-victimized the victims of sexual violence that participated in the construction of Fragmentos and continue to represent a group that is among the most abused by Colombia’s armed forces. Furthermore, the supposed dialogue was an affront and vampirization of the work of artists whose oeuvre and professionalism was trampled upon.

Buitrago’s recent actions are hardly surprising to those of us familiar with his agenda. From the beginning of his tenure, the Minister has used his position to censor, stigmatize, and undermine Colombia’s heritage and cultural workers. His "Orange Economy" plan, which is nothing more than the neoliberalization of culture, treats artists as mere business enterprises and promotes private interests. This policy has been presented as one of the main banners of the government of President Iván Duque, converting the cultural field into a device of political grandstanding that under the present circumstances reveals a complicity between neoliberal policies and state repression.

For twenty-two days, Colombians have stood hand-in-hand to peacefully protest a regime that would rather repress us than represent us. If this government is to regain our trust, it must begin with the resignation of Felipe Buitrago, who has instrumentalized the arts and displayed a deep-seated ignorance of Colombia's culture, past and present.

https://www.dw.com/es/ind%C3%ADgenas-colombianos-derriban-estatua-de-conquistador-espa%C3%B1ol-en-bogot%C3%A1/a-57467325

https://www.nytimes.com/es/2021/05/12/espanol/protestas-colombia-policia.html

https://www.nytimes.com/es/2021/05/19/espanol/protestas-colombia.html

https://hyperallergic.com/645108/colombian-government-exploited-doris-salcedo-art-to-denounce-nationwide-protests/

https://www.theguardian.com/global-development/2021/may/04/colombia-protests-violence-deaths-missing-un

https://www.mininterior.gov.co/sala-de-prensa/noticias/sectores-religiosos-del-pais-reiteraron-su-respaldo-la-institucionalidad

https://idm.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Declaracion-conjunta-entre-los-lideres-religiosos-el-Gobierno-Nacional-210509.aspx

https://www.elespectador.com/noticias/nacional/garantias-para-la-protesta-una-deuda-historica-del-estado/

Die Entscheidungsträger*innen

Felipe Buitrago
Felipe Buitrago

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