Exigimos garantías para las jugadoras de fútbol en Colombia #MenosMiedoMasFutbol

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En las últimas semanas he visto con gran indignación todos los escándalos en torno al fútbol femenino en nuestro país, tanto por abuso y acoso sexual, así como por inequidad. Con todo esto, es innegable que ser mujer en Colombia no es fácil y mucho menos si quieres jugar al fútbol. Ante eso, es imposible no preguntarse ¿qué hubiera ocurrido si las denuncias las hubieran hecho los hombres de la Selección Colombia? ¿Si James o Falcao hubieran denunciado abuso o acoso? ¿Qué hubiera pasado si ante esas denuncias, la Federación hubiera dicho que acabaría la Selección Colombia de mayores? ¿Las respuestas de los colombianos serían las mismas que ahora? Lo dudo mucho.

Lamentablemente, el panorama para las mujeres es muy desalentador. ¿Cómo puede ser posible que seguir tus sueños de ser deportista implique soportar en silencio abusos y acoso? ¿Cómo puede ser posible que ser mujer y jugar al fútbol implique aceptar jugar en las peores condiciones con la falsa justificación de “falta de presupuesto”? ¿Cómo es posible que denunciar algo en el fútbol signifique el fin de tu carrera?

No es aceptable y no es nada nuevo, pero por años ha seguido igual. Las denuncias de acoso son constantes pero hemos naturalizado tanto este fenómeno, que ya no nos sorprende escuchar que un hombre “manosea” niñas, menores de edad, justificando su comportamiento en un “amor paternal”. No nos parece algo grave que un hombre se le insinúe insistentemente a una mujer que es su subordinada y que no daba una respuesta favorable a dichas insinuaciones.

Lo más triste es ver cómo, como espectadores, seguimos replicando la violencia hacia las víctimas en nuestro país; cómo su palabra es la primera que se pone en duda; cómo ellas terminan en el ojo del huracán, en lugar de los victimarios; cómo los medios tradicionales tergiversan sus testimonios; cómo otras mujeres las culpan por denunciar tarde, por no hablar a tiempo; entre muchas otras excusas que lo único que alientan es que el silencio en nuestra sociedad continúe. Por esto, es que muchas jugadoras aún no se animan a denunciar, a alzar su voz, y también por el riesgo de no volver a ser convocadas por sus equipos, por el miedo a que su carrera finalice de forma prematura.

Como si esto fuera poco, las condiciones laborales de las jugadoras son más que pésimas, todo justificado por una “falta de presupuesto” muy cuestionable. Sus salarios son minucias y más aún si los comparamos con los de sus colegas hombres. No les pagan los tiquetes o viáticos para ir a representar a Colombia en algún torneo. Los uniformes que les proporcionan son viejos o no son de la talla adecuada. ¡Ni siquiera les proporcionan implementos básicos como esparadrapo para vendarse los tobillos y evitar lesiones! ¿Cómo estas pueden ser condiciones dignas que motiven a una jugadora de fútbol a representar al país en el exterior? A pesar de todo, ellas lo hacen y dejan el nombre del país en alto.

Lo más que más terror me produce, aparte de la realidad que enfrentan todos los días las jugadoras, es la constante respuesta, evidentemente despreocupada, de los dirigentes de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) y su falta de interés en convertir ese deporte en un espacio seguro y amable para las mujeres en el país.

Ahora, ante la tormenta mediática que enfrenta la FCF, la respuesta es acabar con la Selección Femenina de Mayores, con Las Superpoderosas, que tantos triunfos le han dado a nuestro país. Como si esto fuera poco, también están buscando acabar la Liga Femenina, espacio clave para el desarrollo de este deporte en nuestro país, a través de los clubes.

Por todo esto, hoy decidí romper el silencio. hoy tomé la decisión de apoyar a todas las jugadoras de fútbol de Colombia, de pedir justicia para ellas y garantías para el ejercicio de ese deporte en el país.

Hoy, como mujer y ciudadana, exijo penas ejemplares para los casos de acoso que han sido denunciados. Exijo mecanismos de denuncia dentro de la Federación, que permitan que las jugadoras denuncien de forma segura alguna irregularidad, sin poner en riesgo su carrera. Exijo una rendición de cuentas sobre el presupuesto para el fútbol femenino en el país y que tanto el gobierno, como la FCF inviertan en el desarrollo de esta rama del deporte, Exijo que en el equipo técnico hayan preparadoras físicas, directoras técnicas. Finalmente, no podemos permitir que la Selección Femenina de mayores ni la Liga Femenina desaparezcan.

¡Juntos podemos lograrlo! Firma y comparte esta petición para decir #SalvemosElFutbolFemenino #MenosMiedoMasFutbol