

Exigir la renuncia de Ivan Cepeda Castro al Senado
La causa
Iván Cepeda Castro y Aída Quilcué han demostrado una preocupante falta de respeto por la voluntad del pueblo colombiano al desconocer el resultado de unas elecciones democráticas y la elección del nuevo presidente de Colombia.
Este comportamiento no solo desconoce la decisión expresada por millones de ciudadanos en las urnas, sino que también debilita la confianza en nuestras instituciones. En una verdadera democracia, cada voto cuenta y los resultados electorales deben ser respetados, incluso por quienes no están de acuerdo con ellos.
A esta situación se suma un reciente informe que advierte que cerca de cuatro millones de votos obtenidos por Iván Cepeda podrían estar relacionados con el denominado “voto fusil”, es decir, con posibles presiones, amenazas o constreñimiento electoral en territorios con presencia o influencia de grupos armados ilegales.
La cifra señalada es de aproximadamente 3.949.159 votos, cuya concentración y comportamiento electoral han despertado serias dudas y exigen una investigación profunda, independiente y transparente por parte de las autoridades competentes.
Estas denuncias son extremadamente graves. Resulta contradictorio que Iván Cepeda desconozca el resultado electoral que lo declaró derrotado, mientras sobre una parte significativa de su propia votación existen cuestionamientos relacionados con el posible “voto fusil”.
Quien exige transparencia electoral debe estar dispuesto a que también se investiguen los votos que lo beneficiaron. No se puede desconocer la voluntad popular cuando el resultado es adverso y, al mismo tiempo, guardar silencio frente a denuncias de posible presión armada sobre millones de electores.
Iván Cepeda ha dedicado gran parte de su actuación política a perseguir, señalar y desacreditar a personas que reclaman justicia o que sostienen posiciones contrarias a las suyas. Su comportamiento no representa la responsabilidad y la coherencia que deben exigirse a quien ocupa una curul en el Senado de la República.
De igual manera, Aída Quilcué, como representante a la Cámara, tiene la obligación de respetar las instituciones, la voluntad popular y los resultados electorales. Quienes ocupan cargos públicos no pueden desconocer el sistema democrático que les permitió llegar al poder y pretender continuar representando a los mismos ciudadanos cuya decisión rechazan.
¿Cómo pueden representar a los colombianos quienes se niegan a aceptar la decisión democrática de los colombianos?
No podemos normalizar que servidores públicos desconozcan los resultados electorales, deslegitimen las instituciones y permanezcan en sus cargos como si sus actuaciones no tuvieran consecuencias.
Por esta razón, hacemos un llamado a todos los colombianos para exigir:
La renuncia inmediata de Iván Cepeda Castro al Senado de la República y de Aída Quilcué a la Cámara de Representantes.
Su renuncia enviaría un mensaje claro: en Colombia, ningún dirigente político está por encima de la voluntad popular, de las instituciones ni de la democracia.
Esta petición no busca silenciar la oposición ni impedir el debate político. Busca exigir coherencia y responsabilidad. Se puede estar en desacuerdo con un gobierno, pero no se puede desconocer el voto de millones de ciudadanos y continuar ocupando un cargo de representación pública como si nada hubiera ocurrido.
Firmemos esta petición para exigir la renuncia de Iván Cepeda Castro y Aída Quilcué, para reclamar que se investigue el posible “voto fusil” asociado a cerca de cuatro millones de votos y para defender la decisión democrática del pueblo colombiano.
Firma esta petición y haz escuchar tu voz. La democracia se respeta y el voto del pueblo se defiende. ¡Tu firma cuenta!
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La causa
Iván Cepeda Castro y Aída Quilcué han demostrado una preocupante falta de respeto por la voluntad del pueblo colombiano al desconocer el resultado de unas elecciones democráticas y la elección del nuevo presidente de Colombia.
Este comportamiento no solo desconoce la decisión expresada por millones de ciudadanos en las urnas, sino que también debilita la confianza en nuestras instituciones. En una verdadera democracia, cada voto cuenta y los resultados electorales deben ser respetados, incluso por quienes no están de acuerdo con ellos.
A esta situación se suma un reciente informe que advierte que cerca de cuatro millones de votos obtenidos por Iván Cepeda podrían estar relacionados con el denominado “voto fusil”, es decir, con posibles presiones, amenazas o constreñimiento electoral en territorios con presencia o influencia de grupos armados ilegales.
La cifra señalada es de aproximadamente 3.949.159 votos, cuya concentración y comportamiento electoral han despertado serias dudas y exigen una investigación profunda, independiente y transparente por parte de las autoridades competentes.
Estas denuncias son extremadamente graves. Resulta contradictorio que Iván Cepeda desconozca el resultado electoral que lo declaró derrotado, mientras sobre una parte significativa de su propia votación existen cuestionamientos relacionados con el posible “voto fusil”.
Quien exige transparencia electoral debe estar dispuesto a que también se investiguen los votos que lo beneficiaron. No se puede desconocer la voluntad popular cuando el resultado es adverso y, al mismo tiempo, guardar silencio frente a denuncias de posible presión armada sobre millones de electores.
Iván Cepeda ha dedicado gran parte de su actuación política a perseguir, señalar y desacreditar a personas que reclaman justicia o que sostienen posiciones contrarias a las suyas. Su comportamiento no representa la responsabilidad y la coherencia que deben exigirse a quien ocupa una curul en el Senado de la República.
De igual manera, Aída Quilcué, como representante a la Cámara, tiene la obligación de respetar las instituciones, la voluntad popular y los resultados electorales. Quienes ocupan cargos públicos no pueden desconocer el sistema democrático que les permitió llegar al poder y pretender continuar representando a los mismos ciudadanos cuya decisión rechazan.
¿Cómo pueden representar a los colombianos quienes se niegan a aceptar la decisión democrática de los colombianos?
No podemos normalizar que servidores públicos desconozcan los resultados electorales, deslegitimen las instituciones y permanezcan en sus cargos como si sus actuaciones no tuvieran consecuencias.
Por esta razón, hacemos un llamado a todos los colombianos para exigir:
La renuncia inmediata de Iván Cepeda Castro al Senado de la República y de Aída Quilcué a la Cámara de Representantes.
Su renuncia enviaría un mensaje claro: en Colombia, ningún dirigente político está por encima de la voluntad popular, de las instituciones ni de la democracia.
Esta petición no busca silenciar la oposición ni impedir el debate político. Busca exigir coherencia y responsabilidad. Se puede estar en desacuerdo con un gobierno, pero no se puede desconocer el voto de millones de ciudadanos y continuar ocupando un cargo de representación pública como si nada hubiera ocurrido.
Firmemos esta petición para exigir la renuncia de Iván Cepeda Castro y Aída Quilcué, para reclamar que se investigue el posible “voto fusil” asociado a cerca de cuatro millones de votos y para defender la decisión democrática del pueblo colombiano.
Firma esta petición y haz escuchar tu voz. La democracia se respeta y el voto del pueblo se defiende. ¡Tu firma cuenta!
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Petición creada en 2 de julio de 2026