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No fotografío la muerte, capturo el amor.

Alicia TejedaMexico, Mexico
Apr 20, 2017

Hoy les comparto un testimonio de una fotógrafa voluntaria de la organización Now I Lay Me Down To Sleep (NILMDTS) [Ahora que me acuesto a dormir] en donde expresa su opinión acerca de lo que significa para ella fotografiar bebés fallecidos: “No fotografío la muerte, capturo el amor.”

Publicado el 5 de noviembre en el sitio de Internet de la propia organización: www.nowilaymedowntosleep.org el artículo original está en idioma inglés.

 

No fotografío la muerte, capturo el amor.

No fotografío la muerte, capturo el amor. Soy una fotógrafa voluntaria de NILMDTS y, mientras que algunos pudieran pensar que lo que hago es fotografiar bebés que han muerto, eso no es lo que realmente hago. Para mí eso es igual a decir que todo lo que Ansel Adams hizo fue tomar fotos de las montañas. O que todo lo que Monet pintaba eran cuadros de flores. Si fuera tan simple de describir entonces desvalorizaríamos la profundidad y la belleza de lo que hacemos como fotógrafos para las familias a las que NILMDTS sirve.

Hay capas y capas y capas de luz y color que ocurren en las pinturas de Monet y hay capas y capas y capas de textura y complejidad que ocurren en las fotografías de Ansel Adams. Y eso es lo mismo para lo que fotografiamos en una habitación de hospital.

Cuando abro la puerta de una habitación de hospital y entro en ella, hay mucho más sucediendo que “solo” la muerte de un bebé. Sin duda, esa es la razón por la que hemos sido llamados. Alguien acaba de tener un bebé muerto, su bebé se ha ido, su bebé no va a ir a casa con ellos. Pero eso no es lo que veo cuando entro en esa habitación. Y no es lo único que siento cuando entro en esa habitación. Lo que veo y siento es mucho más estratificado, mucho más complejo, y mucho más hermoso porque lo que veo y siento es amor.

Ese amor sega todo lo demás en esa habitación. Rebana a través del dolor, el duelo, el shock, los medicamentos, la sangre, los sonidos de los aparatos médicos, el goteo de la IV, y las lágrimas. Se cuelga sobre los hombros de una madre que llora, se envuelve alrededor del pecho de un padre conmocionado, y enguanta las manos arrugadas de un abuelo. Toca todo y a todos en la habitación. Está en cada toque de ese bebé, cada "Te amo" susurrado, cada abrazo, cada caricia, cada suave acurrucarse, y en cada lágrima única. Llena un espacio que un bebé una vez sostuvo. Está en cada partícula de aire en esa habitación.

Y eso es lo que yo fotografío. Eso es lo que capturo.

Nunca seré sólo una fotógrafa que fotografíe a un bebé que ha muerto.

Mi cámara nunca tomará una foto de un bebé que ha muerto.

Soy una fotógrafa voluntaria de NILMDTS. No fotografío la muerte. . . capturo el amor.

- Vicki Zoller, fotógrafa voluntaria de NILMDTS

 

Traducción de Alicia Tejeda

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