Desde la perspectiva del papá.

Para quienes dicen que “a él no le duele tanto porque es hombre y ellos son menos sensibles”, solo quiero decir: ÉL TAMBIÉN PERDIÓ A SU BEBÉ.
De la publicación “BABY LOSS & ME… THE DAD (LA PÉRDIDA GESTACIONAL Y YO… EL PAPÁ).”
Escrito por DANBRIGGS72 y publicado el 27 de enero de 2017 en el blog “MIND MUSINGS (REFLEXIONES MENTALES).”
Sin importar si un bebé se pierde a las cuatro semanas, doce semanas, veinte semanas, o a término, la noticia es devastadora para ambos padres. Nunca asuman la escala de esa pérdida. La idea de que porque el bebé no estaba realmente aquí hace que sea más fácil lidiar con ello es un mito y muy despectivo de los sentimientos de los padres. Tampoco asuman que la pérdida tendrá poco o ningún efecto en el padre… LO TENDRÁ… créanme, así será.
Me gustaría en este punto pintar una imagen de lo que mi esposa y yo pasamos en los años previos a este evento. No solo para añadir peso a la situación, sino para que sientan que me conocen un poco más. Nuestro viaje comenzó ocho años antes y entre otras cosas involucró numerosas investigaciones de infertilidad. Nina sufrió operaciones, entregó muestras a hospitales, pasó tiempo en salas clínicas, y pinchada y presionada por Enfermeras y Médicos. También se enfrentó a que le dijeran “Bueno, ya estás cerca de los 40.” Pasó por tres intentos de FIV (fertilización in vitro) y más Doctores, hospitales, y citas clínicas de lo razonable. Nos dijeron que deberíamos estar agradecidos por tener un hijo y sentirnos egoístas por querer una familia más grande y tuvimos numerosas sesiones de consejería y terapia. Milagrosamente, nos embarazamos en nuestro tercer intento de FIV. Estábamos eufóricos, aunque aprensivos, así que esperamos un poco para hacer el anuncio.
Era el 26 de febrero de 2015 cuando el mundo de Nina y mío se vino abajo a nuestro alrededor. “Solo voy a apagar la pantalla por un segundo.” Puedo escuchar las palabras del Sonografista en mi cabeza como si hubiese sido ayer. “Lo lamento mucho, no hay latido del corazón.” Luego el gutural primer grito de mi esposa. El siguiente par de horas están algo difusas, como las llamadas telefónicas hechas a los padres, amigos, empleadores y hospitales y que pasaron en una niebla de lágrimas, gritos y preguntas.
Entonces vino lo más duro que jamás hemos tenido que hacer. Decirle a nuestro hijo George de diez años. Darle la noticia de que su hermano aún no nacido había muerto es lo más desgarrador que hemos tenido que hacer. Aún puedo escuchar su llanto por lo injusto que era, y ¿cómo era que otros podían ser hermanos y no él? La humedad de sus lágrimas en el cojín de la silla es algo que estará conmigo por siempre.
Al día siguiente tuvimos que ir al hospital para que mi esposa diera a luz a nuestro hijo. Digan aborto involuntario y la gente no se imagina que la mujer aún tiene que dar a luz. No sé qué es peor, la idea de que mi esposa debía dar a luz a nuestro hijo muerto, o el hecho de que nos llevaron a la sala de maternidad con los bebés recién nacidos llorando y los gritos de las madres en trabajo de parto. Aún era difícil aceptar y ver a Nina con tanto dolor, tan desesperada porque dijeran que habían cometido un error y que todo estaba bien, era tan difícil de ver. Por supuesto alguien debía estar con Nina pero George necesitaba a su papá, así que la madre de Nina se acercó y se quedó con ella. No puedo ni empezar a imaginar lo que debió ser para ella todo esto. Horas más tarde después de tener que pasar por el trabajo de parto, todo el tiempo conociendo el resultado (que debe ser lo más horrendo que una madre pueda pasar), nuestro hijo nació muerto. Nina gimió para decírmelo y todo lo que pudo decir fue que estaba aquí y que era perfecto.
Pero no hubo certificado de nacimiento. Y ningún certificado de defunción. Solo otro mortinato aparentemente borrado de los anales de la historia. Sin embargo, él existía. Sé que lo hizo. Tenía un nombre. Louis. Lo sostuve. Estuve en su funeral. Pienso en él todos los días. ¿Qué tipo de país despreocupado habitamos cuando no obtienes un certificado que diga que un niño existió? Para añadir a nuestra pena, cuando mi esposa estuvo ausente del trabajo por lo que se describió como “problemas ginecológicos”, fue acosada por su empleador tanto que sintió que no tenía más remedio que irse. Estas son solo algunas de las cosas que se deben enfrentar encima de la pérdida de tu niño.
Fue nueve meses después cuando me golpeó más duro. No digo que no fui afectado; lo fui y más de lo que sabía. Pero había entrado en “modo supervivencia” y estaba literalmente pasando por los movimientos de la vida todos los días. Tenía que ser fuerte. Tenía que cuidar de Nina. Después de todo ¿no era ese mi trabajo? No era que yo sintiera que ella estaba sufriendo más o que me sintiera mejor equipado para lidiar con el duelo. Debía apoyar a Nina. El dolor de verla llorar por nuestro hijo fue lo más difícil que he debido hacer, y realmente espero no tener que volver a verla así. Estaba en el trabajo y me sentí decaer. Mi entusiasmo hacia las tareas cotidianas mundanas estaba disminuyendo. Entonces vino el día cuando rompí. Una niebla descendió a mi alrededor. Mi mente era un borrón y yo solo tenía que salir. Y eso fue lo que hice. Solo caminé afuera. Un amigo me persiguió y preguntó si estaría bien para llegar a casa. Dije que sí, pero para ser honesto no me importaba. No fui a casa. Fui al bar. ¿Qué mejor manera de desterrar esa sensación de caer en un agujero sin fondo que bebiendo copiosas cantidades de alcohol? Publiqué un estado en Facebook mientras estaba en el bar y apagué mi teléfono. Volví mi atención a beber. No fue una nota de suicidio (un grito de ayuda, tal vez) sin embargo creo que la gente lo VIO como una nota suicida. Puedo entender cómo se pudo haber visto eso, pero en ese momento solo publiqué cómo se sentía. Nina vino al bar a decir que su teléfono nunca dejó de sonar con llamadas de gente preguntando si yo, y ella, estábamos bien. Me fui a casa, me metí en la cama, y estuve ahí durante la mayor parte de las siguientes seis semanas. Cuando salí a la superficie me sentí como si viera el mundo a través de un lente ojo de pez; como si yo no estuviera realmente ahí. Me sentí separado y alejado del mundo. De alguna manera aún lo hago. Sentí como si tuviera un letrero que decía “hombre roto- evitar a toda costa.” Sentí culpa por no poder proteger a Nina, Louis o George. Sentí que había fallado como esposo y como padre.
¿Qué se le dice a alguien que ha perdido a un niño? Entiendo que es una pregunta difícil y algo que es muy difícil de manejar, pero te diré una cosa. Fingir que ese niño no existía y no hablarte acerca de cómo se siente es una mala forma de lidiar con ello como tal. La gente me preguntaba cómo estaba Nina pero puedo contar con una mano la cantidad de personas que me preguntaron cómo estaba yo.
Hay muy poco apoyo para los hombres, y al poco que hay es difícil acceder. Hay grupos de apoyo para pérdidas gestacionales y neonatales y animan a los padres a asistir, pero entra toda esa mierda masculina y a los hombres no les gusta hablar. Tuve suerte de que ya estaba recibiendo consejería para mi depresión antes de que esto sucediera, así que tenía un lugar a donde ir. Otros no. Bueno, no un lugar conducente con el funcionamiento del cerebro masculino, de cualquier manera. Hay algunas organizaciones increíbles por ahí como Sands y 4louis, por nombrar las dos que nos ayudaron. La caja de recuerdos que recibimos de 4louis será atesorada por nosotros por siempre y las tarjetas de Navidad y cumpleaños que Louis recibe de Sands son simplemente maravillosas.
Eventualmente, el trauma PASA y ahora puedo hablar de Louis sin molestarme o tener regresiones, y hablo mucho de él. Cuando la gente dice “¿Acabas de conseguirlo?”, (pequeño consejo: no digas eso con la cabeza inclinada hacia un lado con un tono condescendiente), digo que tengo a George que tiene doce años y tuve un hijo llamado Louis que nació muerto. Si la gente tiene un problema con escuchar eso entonces es SU problema. No dejaré de reconocerlo solo para hacerles sentir cómodos.
Louis fue y sigue siendo una gran parte de nuestra vida. Tengo sus huellas tatuadas en mi brazo así que siento que él siempre está conmigo, y a menudo pienso en cómo sería, cuánto sería amado por George, y todas las cosas de papá que no tendré la oportunidad de hacer con él.
Así que por favor guarda un pensamiento para el papá. Él sufrirá más de lo que imaginas y sin duda más de lo que él admitirá.
Paz, amor y risa Dan. x
Recuperado de: https://mindmusingssite.wordpress.com/2017/01/27/baby-loss-me-the-dad/ el 17/02/2017. Traducción de Alicia Tejeda