

Exigimos la Reforma Ley Orgánica de la ENCA Decreto 51-86


Exigimos la Reforma Ley Orgánica de la ENCA Decreto 51-86
La causa
Está muy claro que la actual Ley Orgánica de la ENCA ya no responde al contexto y necesidades institucionales ni mucho menos al mandato que la Constitución le otorga a la institución mediante el artículo 79, ni mucho menos a las demandas educativas de la sociedad guatemalteca en aspectos forestales, agrícolas, pecuarios y medio ambientales a nivel de enseñanza media. La actual ley únicamente ha servido para el beneficio de algunas cámaras que integran el Consejo Directivo pero no permite el desarrollo institucional y tampoco servirle al pueblo de Guatemala como es la obligación institucional.
En 1996 un grupo de notables, como ellos mismos se autodenominaron, dirigidos por una de las cámaras integrantes en el Consejo Directivo de la ENCA, aprovechando la coyuntura y conectes en el Congreso de la República, bajo la justificación de la reingeniería institucional, tomaron la decisión, según ellos acertada, de promover la reforma de la Ley Orgánica de la ENCA, adecuando la ley no a las necesidades educativas agropecuarias y forestales del país en la enseñanza media, sino adecuándola sus caprichos e intereses, reforma que lamentablemente fue aprobada por el congreso ese mismo año, sin embargo, solo sirvió para consolidar cacicazgos, malos liderazgos y fines ruines y opacos, así como para centralizar el poder en muy pocas cámaras que en su mayoría no representan los verdaderos intereses de la escuela, ni mucho menos los intereses del país.
La reforma del 96 bajo los argumentos de esos "notables" redujo el Consejo Directivo de 7 representaciones a 5 representaciones y modificó las cámaras representantes, se dejó a fuera a representantes importantes como la Cámara del Agro, la Asociación de Profesionales Forestales y a los Estudiantes de la ENCA, aduciendo que muchas representaciones impedían una toma de decisiones ágil y efectiva a favor de la ENCA; pero los cambios realmente fueron altamente nocivos para la ENCA, aparecieron cámaras a las que les importa un pepino la educación agrícola del país y se le dio continuidad a una cámara que representa los intereses de los docentes de la ENCA que solo ha usado su espacio y esa cuota de poder en ese Consejo Directivo para promover beneficios sectoriales y personales y no los verdaderos intereses de la ENCA, creando a lo interno de la institución permanente conflicto en lo laboral debido a las injusticias que desde ese sector se gestan, acciones y privilegios que solo benefician a unos y mantienen bien jodidos a otros, a tanto han llegado los abusos que ahora a lo interno institucional hay tácitamente un sistema de castas laborales: trabajadores de tercera los trabajadores de campo y los operativos; trabajadores de segunda los trabajadores administrativos incluyendo a los jefes de unidad, secciones y coordinaciones, incluso incluyendo a los mismos Director y Subdirector; trabajadores de primera, los plus ultra, los docentes de la ENCA.
La representación del MAGA es también bastante cuestionable en el sentido de que siempre pretenden condicionar a la ENCA a intereses político partidistas del gobierno de turno, vulnerando así la autonomía de la goza la institución, usan el presupuesto y la asignación del mismo para llevar agua para su molino o para imponer caprichos del ministro y viceministros de turno.
La coyuntura política administrativa que actualmente vive la ENCA impide su progreso, impide su desarrollo, impide que la institución se abra al país y derrame sus bondades a toda la sociedad, ha provocado la consolidación de un feudo en donde el Estudiante que es el elemento más importante de la educación se menos preciado y reducido a un número a una estadística, mientras se ha fortalecido un sistema que fomenta y promueve intereses que no son los mejores para la institución y para la educación.
Tales motivos hacen urgente y necesario que se vuelva a reformar la Ley Orgánica de la ENCA y en ese reforma nuevamente se reestructure el Consejo Directivo de la institución, ampliado el número de representaciones para hacerlo más democrático y representativo de las necesidades educativas del país, dándole de baja a aquellas cámaras que le han hecho daño a la ENCA a su institucionalidad y a sus mandatos legales y constitucionales; una reforma que ahora se enfoque realmente en el fortalecimiento institucional, que cree la estructura que la ENCA realmente necesita para servirle al país, a su juventud y a sus niños, y, para asegurar el cumplimiento efectivo y eficiente de sus mandatos legales. Urge que la ENCA, institución centenaria, noble y ejemplar, tenga una ley a la altura de su nombre y prestigio, clara, precisa, ambiciosa, que promueva el bien común, que la blinde de los intereses particulares de cámaras y representaciones que ya está demostrado que le han hecho daño y solo se han aprovechado de ella, una ley reformada que establezca el mecanismo para que el presupuesto de la ENCA pase directamente del Ministerio de Finanzas a la escuela y no pase por el MAGA, porque se gestiona con fines políticos cuestionables, una ley que le de al pueblo de Guatemala la esperanza de contar con oportunidades de estudio en un modelo de altas calidades académicas, que sea garante del Derecho a la Educación dentro de la Enseñanza Media Agrícola y Forestal, que sea garante del respeto a los Derechos Humanos, a los Derechos Laborales de sus trabajadores, que sea garante de ciudadanos activos comprometidos con el bienestar del agro, el medio ambiente, la sociedad y la patria.
¡La ENCA es una institución pública del Estado de Guatemala, se financia con los impuestos que pagamos todas y todos los guatemaltecos, no es privada ni está a merced de ninguna cámara ni sector particular, está al servicio del pueblo y la sociedad guatemalteca, SALVÉMOSLA!
Esta es una petición para entregar al Honorable Congreso de la República de Guatemala en su X Legislatura, misma que toma posesión el día 14 de enero de 2024.
La causa
Está muy claro que la actual Ley Orgánica de la ENCA ya no responde al contexto y necesidades institucionales ni mucho menos al mandato que la Constitución le otorga a la institución mediante el artículo 79, ni mucho menos a las demandas educativas de la sociedad guatemalteca en aspectos forestales, agrícolas, pecuarios y medio ambientales a nivel de enseñanza media. La actual ley únicamente ha servido para el beneficio de algunas cámaras que integran el Consejo Directivo pero no permite el desarrollo institucional y tampoco servirle al pueblo de Guatemala como es la obligación institucional.
En 1996 un grupo de notables, como ellos mismos se autodenominaron, dirigidos por una de las cámaras integrantes en el Consejo Directivo de la ENCA, aprovechando la coyuntura y conectes en el Congreso de la República, bajo la justificación de la reingeniería institucional, tomaron la decisión, según ellos acertada, de promover la reforma de la Ley Orgánica de la ENCA, adecuando la ley no a las necesidades educativas agropecuarias y forestales del país en la enseñanza media, sino adecuándola sus caprichos e intereses, reforma que lamentablemente fue aprobada por el congreso ese mismo año, sin embargo, solo sirvió para consolidar cacicazgos, malos liderazgos y fines ruines y opacos, así como para centralizar el poder en muy pocas cámaras que en su mayoría no representan los verdaderos intereses de la escuela, ni mucho menos los intereses del país.
La reforma del 96 bajo los argumentos de esos "notables" redujo el Consejo Directivo de 7 representaciones a 5 representaciones y modificó las cámaras representantes, se dejó a fuera a representantes importantes como la Cámara del Agro, la Asociación de Profesionales Forestales y a los Estudiantes de la ENCA, aduciendo que muchas representaciones impedían una toma de decisiones ágil y efectiva a favor de la ENCA; pero los cambios realmente fueron altamente nocivos para la ENCA, aparecieron cámaras a las que les importa un pepino la educación agrícola del país y se le dio continuidad a una cámara que representa los intereses de los docentes de la ENCA que solo ha usado su espacio y esa cuota de poder en ese Consejo Directivo para promover beneficios sectoriales y personales y no los verdaderos intereses de la ENCA, creando a lo interno de la institución permanente conflicto en lo laboral debido a las injusticias que desde ese sector se gestan, acciones y privilegios que solo benefician a unos y mantienen bien jodidos a otros, a tanto han llegado los abusos que ahora a lo interno institucional hay tácitamente un sistema de castas laborales: trabajadores de tercera los trabajadores de campo y los operativos; trabajadores de segunda los trabajadores administrativos incluyendo a los jefes de unidad, secciones y coordinaciones, incluso incluyendo a los mismos Director y Subdirector; trabajadores de primera, los plus ultra, los docentes de la ENCA.
La representación del MAGA es también bastante cuestionable en el sentido de que siempre pretenden condicionar a la ENCA a intereses político partidistas del gobierno de turno, vulnerando así la autonomía de la goza la institución, usan el presupuesto y la asignación del mismo para llevar agua para su molino o para imponer caprichos del ministro y viceministros de turno.
La coyuntura política administrativa que actualmente vive la ENCA impide su progreso, impide su desarrollo, impide que la institución se abra al país y derrame sus bondades a toda la sociedad, ha provocado la consolidación de un feudo en donde el Estudiante que es el elemento más importante de la educación se menos preciado y reducido a un número a una estadística, mientras se ha fortalecido un sistema que fomenta y promueve intereses que no son los mejores para la institución y para la educación.
Tales motivos hacen urgente y necesario que se vuelva a reformar la Ley Orgánica de la ENCA y en ese reforma nuevamente se reestructure el Consejo Directivo de la institución, ampliado el número de representaciones para hacerlo más democrático y representativo de las necesidades educativas del país, dándole de baja a aquellas cámaras que le han hecho daño a la ENCA a su institucionalidad y a sus mandatos legales y constitucionales; una reforma que ahora se enfoque realmente en el fortalecimiento institucional, que cree la estructura que la ENCA realmente necesita para servirle al país, a su juventud y a sus niños, y, para asegurar el cumplimiento efectivo y eficiente de sus mandatos legales. Urge que la ENCA, institución centenaria, noble y ejemplar, tenga una ley a la altura de su nombre y prestigio, clara, precisa, ambiciosa, que promueva el bien común, que la blinde de los intereses particulares de cámaras y representaciones que ya está demostrado que le han hecho daño y solo se han aprovechado de ella, una ley reformada que establezca el mecanismo para que el presupuesto de la ENCA pase directamente del Ministerio de Finanzas a la escuela y no pase por el MAGA, porque se gestiona con fines políticos cuestionables, una ley que le de al pueblo de Guatemala la esperanza de contar con oportunidades de estudio en un modelo de altas calidades académicas, que sea garante del Derecho a la Educación dentro de la Enseñanza Media Agrícola y Forestal, que sea garante del respeto a los Derechos Humanos, a los Derechos Laborales de sus trabajadores, que sea garante de ciudadanos activos comprometidos con el bienestar del agro, el medio ambiente, la sociedad y la patria.
¡La ENCA es una institución pública del Estado de Guatemala, se financia con los impuestos que pagamos todas y todos los guatemaltecos, no es privada ni está a merced de ninguna cámara ni sector particular, está al servicio del pueblo y la sociedad guatemalteca, SALVÉMOSLA!
Esta es una petición para entregar al Honorable Congreso de la República de Guatemala en su X Legislatura, misma que toma posesión el día 14 de enero de 2024.
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Petición creada en 31 de diciembre de 2023