Exigimos la Jubilación del Profesor Jorge Ibarra Quintero

Firmantes recientes:
Tania Armenta y 14 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

El grupo que ha iniciado esta petición desea mantener su anonimato el mayor tiempo posible para evitar represalias por parte del mencionado docente.

El motivo principal de esta solicitud es la búsqueda de alternativas que consideren la jubilación forzosa, el despido o la capacitación del profesor Ibarra. A diferencia de lo que se podría pensar con una petición de este tipo, no se basa en que el docente sea estricto o que su materia sea particularmente difícil. Por el contrario, la razón radica en la ineficacia de los métodos de enseñanza que este profesor ha empleado en sus clases, que no resultan útiles para el aprendizaje.

Desde el inicio de su gestión como profesor, hemos podido constatar un consenso general en el grupo acerca de la incapacidad del profesor Ibarra para impartir su clase de manera efectiva. En nuestro caso, no hemos visto un esfuerzo real por parte de él para enseñarnos de manera constructiva. En lugar de presentarnos y explicar los nuevos temas, nos deja la responsabilidad de investigar por nuestra cuenta, muchas veces de manera vaga, y resumir lo encontrado en forma de concepto, lo cual es ineficaz y frustrante para nosotros como estudiantes.

Desde que comenzó a darnos clases, hasta la fecha actual, podemos afirmar de manera unánime que el profesor Ibarra no ha sido responsable de enseñarnos nada relevante. Su enfoque se limita a hacernos buscar información de manera independiente o a ver videos que él nos asigna. Aunque podría interpretarse, erróneamente, que este método busca fomentar nuestra capacidad de aprendizaje autodidacta, esto se desmorona ante la falta de apoyo que se nos brinda al enfrentar dudas. Su respuesta habitual ante nuestras consultas suele ser: “Búscale más”, lo que deja en evidencia la falta de interés en guiarnos adecuadamente.

Como docente, se espera que proporcione las herramientas necesarias para que podamos avanzar en nuestras clases. Sin embargo, el profesor Ibarra nos deja a la deriva, a menudo descalificándonos y comparándonos con otros grupos que se encuentran en la misma situación, utilizando tales comparaciones como un intento de hacernos sentir mal si tenemos la osadía de solicitar alguna aclaración.

En relación con su método de evaluación, el mismo se clasifica en tres categorías:

  • Conceptos: Generalmente, se trata de los resultados de una investigación que no recibe orientación ni retroalimentación adecuada.
  • Resúmenes: Estas son recopilaciones de lo que se discutió en clase, en las cuales se basa únicamente en las contribuciones de los estudiantes, sin que el profesor ofrezca una guía o contenido adicional.
  • Proyectos: El proceso de “documentación” de los programas que se nos pide realizar se vuelve un ejercicio redundante y poco práctico.

 

Es preocupante que el profesor Ibarra parece no comprender que la escritura extensiva no necesariamente contribuye a un aprendizaje efectivo. Los trabajos extensos, que a menudo carecen de sentido y justificación, son una constante en su clase. Temas que podrían resumirse en una página se transforman en trabajos que requieren un mínimo de tres páginas, obligándonos a incluir contenido irrelevante solo para cumplir con un requisito que consideramos irrealista. Un claro ejemplo de esta situación es la asignación reciente de un concepto que debía tener un mínimo de 36 páginas, lo que nos ha llevado a un estado de estrés académico innecesario.

Tanto los conceptos como los resúmenes se extienden a merced del profesor, independientemente de que no se necesite tal cantidad de palabras para cumplir con el objetivo. Además, no importa cuán bien se realice el trabajo o la calidad de la información presentada; el profesor Ibarra parece más preocupado por la puntuación ortográfica. Si se detectan más de tres errores ortográficos en una hoja, en lugar de devolver el trabajo para su corrección, nos obliga a rehacer toda la página desde cero, una práctica que, bajo su criterio, sigue una “tradición”.

Esta exigencia de perfección ortográfica, por encima del contenido y la comprensión del tema, revela las prioridades poco adecuadas que este profesor tiene en su enfoque pedagógico.

Hasta este punto, hemos abordado los aspectos relacionados con los resúmenes y conceptos. Sin embargo, es importante destacar cómo se gestionan los proyectos. El docente Ibarra nos instruye a realizar proyectos que involucran la creación de aplicaciones y programas, y este proceso está lleno de dificultades.

Al principio, se nos enseñó a programar utilizando bloques a través de App Inventor, un entorno de desarrollo en línea que permite crear aplicaciones móviles de manera sencilla. Sin embargo, incluso en tareas simples, como crear una página web con un par de textos, nos encontramos con un proceso engorroso. A pesar de que, por nuestra cuenta, logramos completar el proyecto, el profesor Ibarra se muestra inaccesible y evasivo cada vez que buscamos su ayuda.

Una vez que logramos crear nuestra página en HTML, la siguiente etapa no consiste en simplemente presentar el proyecto. Irónicamente, la tarea más sencilla —crear el programa o aplicación— se convierte en un desafío adicional cuando se nos pide generar una documentación exhaustiva que, a juicio del profesor, es fundamental.

Cuando hablamos de “documentación”, uno podría esperar un repositorio bien estructurado o un manual de usuario. Sin embargo, lo que se requiere es un extenso documento que abarca una serie de datos redundantes y procedimientos innecesarios. Por ejemplo, en el encabezado, se nos exige incluir información como nuestro correo institucional, nombre completo, número y nombre del concepto, grupo, fecha, y número de páginas, lo cual puede consumir fácilmente tres minutos solo en la introducción.

Adicionalmente, cuando se nos instruye sobre el proyecto, el contenido debe ser presentado de manera extensa. En lugar de escribir algo simple como “Crea una página web con varios tipos de texto”, el profesor espera que reescribamos la instrucción de forma más elaborada, como “Realiza una página en HTML en la que se muestren distintos tipos de texto, cuyos estilos varíen unos de otros, usando diferentes etiquetas”. Esta necesidad de elongar el contenido, sin ninguna razón lógica, resulta frustrante y perjudicial.

Después de haber completado la documentación, se nos instruye a dibujar la vista del navegador, lo que implica que tenemos que representar gráficamente lo que creamos. Por lo tanto, terminamos escribiendo el mismo contenido en múltiples ocasiones, lo que nos obliga a emplear nuestro tiempo de forma ineficaz.

Además, el proceso final de entregar el proyecto implica fotografiar cada página de nuestra libreta y colocarlas en una carpeta, que debe contener el trabajo final, las fotografías, la idea original y el encabezado. El profesor también proporciona un manual que explica cada cosa que debería contener el proyecto, lo que no hace, sino aumentar la confusión y el desánimo entre los estudiantes.

A modo de conclusión, lo que solicitamos es simple: un profesor que cumpla con su responsabilidad de enseñar y guiar a sus alumnos. Un estudiante no debería tener que aprender en soledad, sino que debe contar con el acompañamiento y apoyo de su profesor durante el proceso educativo. La situación actual no permite que esto ocurra, y resulta necesario que se tomen medidas al respecto.

Agradecemos su tiempo y atención a esta solicitud. Esperamos una respuesta favorable que considere nuestras preocupaciones.

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Tania Armenta y 14 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

El grupo que ha iniciado esta petición desea mantener su anonimato el mayor tiempo posible para evitar represalias por parte del mencionado docente.

El motivo principal de esta solicitud es la búsqueda de alternativas que consideren la jubilación forzosa, el despido o la capacitación del profesor Ibarra. A diferencia de lo que se podría pensar con una petición de este tipo, no se basa en que el docente sea estricto o que su materia sea particularmente difícil. Por el contrario, la razón radica en la ineficacia de los métodos de enseñanza que este profesor ha empleado en sus clases, que no resultan útiles para el aprendizaje.

Desde el inicio de su gestión como profesor, hemos podido constatar un consenso general en el grupo acerca de la incapacidad del profesor Ibarra para impartir su clase de manera efectiva. En nuestro caso, no hemos visto un esfuerzo real por parte de él para enseñarnos de manera constructiva. En lugar de presentarnos y explicar los nuevos temas, nos deja la responsabilidad de investigar por nuestra cuenta, muchas veces de manera vaga, y resumir lo encontrado en forma de concepto, lo cual es ineficaz y frustrante para nosotros como estudiantes.

Desde que comenzó a darnos clases, hasta la fecha actual, podemos afirmar de manera unánime que el profesor Ibarra no ha sido responsable de enseñarnos nada relevante. Su enfoque se limita a hacernos buscar información de manera independiente o a ver videos que él nos asigna. Aunque podría interpretarse, erróneamente, que este método busca fomentar nuestra capacidad de aprendizaje autodidacta, esto se desmorona ante la falta de apoyo que se nos brinda al enfrentar dudas. Su respuesta habitual ante nuestras consultas suele ser: “Búscale más”, lo que deja en evidencia la falta de interés en guiarnos adecuadamente.

Como docente, se espera que proporcione las herramientas necesarias para que podamos avanzar en nuestras clases. Sin embargo, el profesor Ibarra nos deja a la deriva, a menudo descalificándonos y comparándonos con otros grupos que se encuentran en la misma situación, utilizando tales comparaciones como un intento de hacernos sentir mal si tenemos la osadía de solicitar alguna aclaración.

En relación con su método de evaluación, el mismo se clasifica en tres categorías:

  • Conceptos: Generalmente, se trata de los resultados de una investigación que no recibe orientación ni retroalimentación adecuada.
  • Resúmenes: Estas son recopilaciones de lo que se discutió en clase, en las cuales se basa únicamente en las contribuciones de los estudiantes, sin que el profesor ofrezca una guía o contenido adicional.
  • Proyectos: El proceso de “documentación” de los programas que se nos pide realizar se vuelve un ejercicio redundante y poco práctico.

 

Es preocupante que el profesor Ibarra parece no comprender que la escritura extensiva no necesariamente contribuye a un aprendizaje efectivo. Los trabajos extensos, que a menudo carecen de sentido y justificación, son una constante en su clase. Temas que podrían resumirse en una página se transforman en trabajos que requieren un mínimo de tres páginas, obligándonos a incluir contenido irrelevante solo para cumplir con un requisito que consideramos irrealista. Un claro ejemplo de esta situación es la asignación reciente de un concepto que debía tener un mínimo de 36 páginas, lo que nos ha llevado a un estado de estrés académico innecesario.

Tanto los conceptos como los resúmenes se extienden a merced del profesor, independientemente de que no se necesite tal cantidad de palabras para cumplir con el objetivo. Además, no importa cuán bien se realice el trabajo o la calidad de la información presentada; el profesor Ibarra parece más preocupado por la puntuación ortográfica. Si se detectan más de tres errores ortográficos en una hoja, en lugar de devolver el trabajo para su corrección, nos obliga a rehacer toda la página desde cero, una práctica que, bajo su criterio, sigue una “tradición”.

Esta exigencia de perfección ortográfica, por encima del contenido y la comprensión del tema, revela las prioridades poco adecuadas que este profesor tiene en su enfoque pedagógico.

Hasta este punto, hemos abordado los aspectos relacionados con los resúmenes y conceptos. Sin embargo, es importante destacar cómo se gestionan los proyectos. El docente Ibarra nos instruye a realizar proyectos que involucran la creación de aplicaciones y programas, y este proceso está lleno de dificultades.

Al principio, se nos enseñó a programar utilizando bloques a través de App Inventor, un entorno de desarrollo en línea que permite crear aplicaciones móviles de manera sencilla. Sin embargo, incluso en tareas simples, como crear una página web con un par de textos, nos encontramos con un proceso engorroso. A pesar de que, por nuestra cuenta, logramos completar el proyecto, el profesor Ibarra se muestra inaccesible y evasivo cada vez que buscamos su ayuda.

Una vez que logramos crear nuestra página en HTML, la siguiente etapa no consiste en simplemente presentar el proyecto. Irónicamente, la tarea más sencilla —crear el programa o aplicación— se convierte en un desafío adicional cuando se nos pide generar una documentación exhaustiva que, a juicio del profesor, es fundamental.

Cuando hablamos de “documentación”, uno podría esperar un repositorio bien estructurado o un manual de usuario. Sin embargo, lo que se requiere es un extenso documento que abarca una serie de datos redundantes y procedimientos innecesarios. Por ejemplo, en el encabezado, se nos exige incluir información como nuestro correo institucional, nombre completo, número y nombre del concepto, grupo, fecha, y número de páginas, lo cual puede consumir fácilmente tres minutos solo en la introducción.

Adicionalmente, cuando se nos instruye sobre el proyecto, el contenido debe ser presentado de manera extensa. En lugar de escribir algo simple como “Crea una página web con varios tipos de texto”, el profesor espera que reescribamos la instrucción de forma más elaborada, como “Realiza una página en HTML en la que se muestren distintos tipos de texto, cuyos estilos varíen unos de otros, usando diferentes etiquetas”. Esta necesidad de elongar el contenido, sin ninguna razón lógica, resulta frustrante y perjudicial.

Después de haber completado la documentación, se nos instruye a dibujar la vista del navegador, lo que implica que tenemos que representar gráficamente lo que creamos. Por lo tanto, terminamos escribiendo el mismo contenido en múltiples ocasiones, lo que nos obliga a emplear nuestro tiempo de forma ineficaz.

Además, el proceso final de entregar el proyecto implica fotografiar cada página de nuestra libreta y colocarlas en una carpeta, que debe contener el trabajo final, las fotografías, la idea original y el encabezado. El profesor también proporciona un manual que explica cada cosa que debería contener el proyecto, lo que no hace, sino aumentar la confusión y el desánimo entre los estudiantes.

A modo de conclusión, lo que solicitamos es simple: un profesor que cumpla con su responsabilidad de enseñar y guiar a sus alumnos. Un estudiante no debería tener que aprender en soledad, sino que debe contar con el acompañamiento y apoyo de su profesor durante el proceso educativo. La situación actual no permite que esto ocurra, y resulta necesario que se tomen medidas al respecto.

Agradecemos su tiempo y atención a esta solicitud. Esperamos una respuesta favorable que considere nuestras preocupaciones.

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Petición creada en 15 de agosto de 2024