Exigimos al ELN avanzar hacia la paz y parar su accionar errático


Exigimos al ELN avanzar hacia la paz y parar su accionar errático
La causa
CARTA ABIERTA A LA GUERRILLA DEL ELN
Señores y señoras del ELN
Nos permitimos compartirles algunas apreciaciones frente al momento actual de los diálogos entre ustedes y el Gobierno Nacional.
Ustedes desde siempre han manifestado que “se deben al pueblo y que es la voz del pueblo la que debe mandar u orientar su accionar político”. Desde ese postulado promovieron que, en la agenda de diálogo y negociación de paz con el Gobierno Nacional, de 2016 y la vigente de 2023, quedara incluida de manera transversal la participación de la sociedad para la construcción de la paz.
Reconocemos la participación como un derecho fundamental de la ciudadanía y en su ejercicio hemos promovido iniciativas ciudadanas de paz que permitan la superación del conflicto para garantizar una convivencia pacífica en los territorios que habitamos y que sufren las consecuencias de la guerra. De la misma forma, en momentos críticos de los diálogos de paz en procesos anteriores, ha sido la ciudadanía, organizada y movilizada, la que ha exigido a las partes superar las dificultades y continuar los diálogos hasta llegar a acuerdos finales.
Por tanto, en nuestra condición de organizaciones comunitarias, movimientos sociales de diversa índole y ciudadanía en general, les solicitamos que confirmen con hechos su anunciado compromiso con la paz y honren la confianza que hemos depositado en este proceso, el cual hemos apoyado pese a los obstáculos y a la persecución de los sectores que defienden propuestas guerreristas.
Compartimos la exigencia de acabar con la estrategia paramilitar y su relación con la Fuerza Pública, y que el Estado colombiano y el establecimiento tienen una deuda social e histórica con el pueblo para erradicar los patrones de desigualdad, racismo estructural, despojo de tierras y modelo económico excluyente y violento. Sin embargo, es insostenible que ustedes sigan con el razonamiento que afirma que “mientras exista inequidad están las causas para la lucha armada”, o que condicionen que el final de la confrontación armada con ustedes está supeditado al desmantelamiento del paramilitarismo o de otras estructuras criminales. Es decir, es insensato aspirar a una pacificación total para avanzar en un proceso de superación del conflicto armado que cada día genera múltiples daños, muerte, deshumanización y dolor en los territorios.
Ustedes mismos han aceptado que el desarrollo de la Mesa de Diálogo y Negociación se adelante en medio del conflicto, así como, en otras ocasiones han promovido los diálogos territoriales como forma de avanzar hacia la paz.
Además, es legítimo que el Gobierno Nacional, los gobiernos locales y las organizaciones sociales promuevan otras iniciativas que puedan fortalecer el proceso, como ocurre actualmente en Nariño. La propuesta de diálogo regional más que un obstáculo representa una oportunidad para afianzar el proceso en un territorio que vive la agudización de las confrontaciones.
El ELN, que se reconoce heredero de los ideales de justicia social como expresión del amor eficaz postulado por Camilo Torres, debe tener la grandeza de reconocer que en el actual contexto nacional y latinoamericano las reivindicaciones y conquistas sociales no están representadas ni delegadas a los actores armados.
Basta ya de acciones erráticas que destruyen la esperanza de una sociedad que, a pesar de las adversidades, apuesta a salidas democráticas. No es hora de congelar la mesa de diálogos, es la hora de ser sujetos de paz en una negociación que tiene como centro la voz de la sociedad y la veeduría ciudadana.
Les convocamos a descongelar los diálogos y la mesa de negociaciones, y a avanzar prontamente en los ejercicios de diálogos territoriales para que escuchen, junto con el Gobierno Nacional, las propuestas de cambio que los territorios, comunidades y organizaciones sociales y étnicas requieren para vivir en paz con dignidad.
Seguiremos dispuestos a respaldar todas las iniciativas de paz con las que se termine la acción bélica de todos los actores armados y se avance en el camino de las transformaciones sociales y de la profundización de la democracia a partir del consenso de todos los sectores de la sociedad.
Firman:
Coordinación Regional del Pacífico colombiano
Corporación Memoria y Paz de Buenaventura-CORMEPAZ
Centro de Estudios Étnicos
Corporación Podion
Comisión Interétnica de la Verdad de la región Pacífico - CIVP
Foro interétnico solidaridad Chocó - FISCH
Proceso de Comunidades Negras Palenque Regional el Congal
Asociación de Desplazados Afrodescendientes del Chocó - ADACHO
Comunidades Construyendo Paz en Colombia - Conpazcol
Cococauca
Acadesan
Cocomimsa
La causa
CARTA ABIERTA A LA GUERRILLA DEL ELN
Señores y señoras del ELN
Nos permitimos compartirles algunas apreciaciones frente al momento actual de los diálogos entre ustedes y el Gobierno Nacional.
Ustedes desde siempre han manifestado que “se deben al pueblo y que es la voz del pueblo la que debe mandar u orientar su accionar político”. Desde ese postulado promovieron que, en la agenda de diálogo y negociación de paz con el Gobierno Nacional, de 2016 y la vigente de 2023, quedara incluida de manera transversal la participación de la sociedad para la construcción de la paz.
Reconocemos la participación como un derecho fundamental de la ciudadanía y en su ejercicio hemos promovido iniciativas ciudadanas de paz que permitan la superación del conflicto para garantizar una convivencia pacífica en los territorios que habitamos y que sufren las consecuencias de la guerra. De la misma forma, en momentos críticos de los diálogos de paz en procesos anteriores, ha sido la ciudadanía, organizada y movilizada, la que ha exigido a las partes superar las dificultades y continuar los diálogos hasta llegar a acuerdos finales.
Por tanto, en nuestra condición de organizaciones comunitarias, movimientos sociales de diversa índole y ciudadanía en general, les solicitamos que confirmen con hechos su anunciado compromiso con la paz y honren la confianza que hemos depositado en este proceso, el cual hemos apoyado pese a los obstáculos y a la persecución de los sectores que defienden propuestas guerreristas.
Compartimos la exigencia de acabar con la estrategia paramilitar y su relación con la Fuerza Pública, y que el Estado colombiano y el establecimiento tienen una deuda social e histórica con el pueblo para erradicar los patrones de desigualdad, racismo estructural, despojo de tierras y modelo económico excluyente y violento. Sin embargo, es insostenible que ustedes sigan con el razonamiento que afirma que “mientras exista inequidad están las causas para la lucha armada”, o que condicionen que el final de la confrontación armada con ustedes está supeditado al desmantelamiento del paramilitarismo o de otras estructuras criminales. Es decir, es insensato aspirar a una pacificación total para avanzar en un proceso de superación del conflicto armado que cada día genera múltiples daños, muerte, deshumanización y dolor en los territorios.
Ustedes mismos han aceptado que el desarrollo de la Mesa de Diálogo y Negociación se adelante en medio del conflicto, así como, en otras ocasiones han promovido los diálogos territoriales como forma de avanzar hacia la paz.
Además, es legítimo que el Gobierno Nacional, los gobiernos locales y las organizaciones sociales promuevan otras iniciativas que puedan fortalecer el proceso, como ocurre actualmente en Nariño. La propuesta de diálogo regional más que un obstáculo representa una oportunidad para afianzar el proceso en un territorio que vive la agudización de las confrontaciones.
El ELN, que se reconoce heredero de los ideales de justicia social como expresión del amor eficaz postulado por Camilo Torres, debe tener la grandeza de reconocer que en el actual contexto nacional y latinoamericano las reivindicaciones y conquistas sociales no están representadas ni delegadas a los actores armados.
Basta ya de acciones erráticas que destruyen la esperanza de una sociedad que, a pesar de las adversidades, apuesta a salidas democráticas. No es hora de congelar la mesa de diálogos, es la hora de ser sujetos de paz en una negociación que tiene como centro la voz de la sociedad y la veeduría ciudadana.
Les convocamos a descongelar los diálogos y la mesa de negociaciones, y a avanzar prontamente en los ejercicios de diálogos territoriales para que escuchen, junto con el Gobierno Nacional, las propuestas de cambio que los territorios, comunidades y organizaciones sociales y étnicas requieren para vivir en paz con dignidad.
Seguiremos dispuestos a respaldar todas las iniciativas de paz con las que se termine la acción bélica de todos los actores armados y se avance en el camino de las transformaciones sociales y de la profundización de la democracia a partir del consenso de todos los sectores de la sociedad.
Firman:
Coordinación Regional del Pacífico colombiano
Corporación Memoria y Paz de Buenaventura-CORMEPAZ
Centro de Estudios Étnicos
Corporación Podion
Comisión Interétnica de la Verdad de la región Pacífico - CIVP
Foro interétnico solidaridad Chocó - FISCH
Proceso de Comunidades Negras Palenque Regional el Congal
Asociación de Desplazados Afrodescendientes del Chocó - ADACHO
Comunidades Construyendo Paz en Colombia - Conpazcol
Cococauca
Acadesan
Cocomimsa
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Petición creada en 23 de febrero de 2024