Cien años de instrumentos jurídicos. Cien años de impunidad para quienes los violan


Comunicado de AIMCE (Asociación Iqbal Masih contra la Esclavitud) en el centenario de la Convención sobre la Esclavitud, en que la comunidad internacional se comprometió firmemente a poner fin a la esclavitud en todas sus formas.
Este año se conmemora el centenario de la Convención sobre la Esclavitud, firmado en Ginebra el 25 de septiembre de 1926 bajo los auspicios de la Sociedad de Naciones. Ha sido ratificada por 118 países y en ella los firmantes se comprometían a la supresión completa de la esclavitud en todas sus formas (art. 2); treinta años después se ampliaría el tratado, ratificado por 123 países, incluyendo prácticas análogas a la esclavitud: servidumbre por deudas, servidumbre de la gleba, matrimonio servil, explotación del trabajo de menores,…
La esclavitud no es historia. Es hoy
Según el informe de UNICEF publicado en junio del año pasado, cerca de 138 millones de niños están atrapados en alguna forma de trabajo infantil en el mundo. Una prueba patente del propio reconocimiento de las instituciones internacionales de la repercusión que tienen los Objetivos de Desarrollo Sostenible: el número 8.7 era erradicar el trabajo infantil para 2025.
Las promesas tienen fecha de caducidad. La esclavitud, no
Un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos de 2025 estima que 4,5 millones de trabajadores en Pakistán están atrapados en trabajo forzado, y cerca del 70% de quienes trabajan en servidumbre por deudas son niños: tejedores de alfombras, niños en hornos de ladrillo… Niños atados a telares en el mismo país donde nació Iqbal Masih.
En algunas zonas, los niños son separados de sus familias y obligados a vivir y trabajar encerrados en el lugar de trabajo, sometidos a castigos físicos y en algunos casos a abuso sexual.
La esclavitud por deudas funciona con una lógica perversa y antigua: un préstamo tomado en la desesperación se convierte en cadena perpetua. La deuda puede pasar de generación en generación; la pobreza, las inundaciones devastadoras y la ausencia de redes de protección social empujan a familias enteras a aceptar préstamos que las encadenan para siempre.
Los informes más recientes son también una muestra de cómo la esclavitud, lejos de disminuir, sigue aumentando. UNICEF presentó en septiembre de 2026 un informe en el que estiman que 20 millones de niños y niñas de entre 12 y 17 años —casi uno de cada cinco— sufrieron al menos una forma de explotación y abuso sexual facilitados por la tecnología.
Nuestras exigencias son concretas
- Exigimos a los gobiernos la aplicación efectiva de las leyes que ya tienen, no más declaraciones solemnes que se archiven.
- Exigimos a las empresas consumidoras de bienes producidos con trabajo infantil —alfombras, ladrillos, instrumentos quirúrgicos, prendas de vestir,…— que asuman su responsabilidad en la cadena de suministro.
- Exigimos a los organismos internacionales que el Centenario de la Convención de 1926 no sea un acto protocolario, sino una rendición de cuentas real: ¿qué pasó con los compromisos? ¿Quién responde por cada persona que sigue encadenada?
- Pedimos al Gobierno de España y al Parlamento la aprobación urgente de una Ley Abolicionista de la Prostitución que incluya: penalizar la compra de actos sexuales y perseguir a proxenetas y redes de trata; reconocer a las mujeres en prostitución como víctimas de violencia, no como delincuentes; crear un sistema estatal real de salida de la prostitución (vivienda, atención psicológica, formación y empleo), cerrar burdeles, pisos y plataformas que sostienen la explotación sexual y perseguir legalmente a los portales de internet y plataformas digitales que actúan como infraestructuras necesarias para la trata y la prostitución; impulsar políticas educativas y de prevención para cambiar la cultura que normaliza la violencia sexual, la prostitución y la pornografía.
La memoria que no cambia el mundo no merece llamarse memoria
Iqbal Masih tenía doce años cuando lo asesinaron. Doce años y la estatura de un niño de seis, porque el trabajo forzado detiene el cuerpo. Doce años y una voz que recorrió el mundo, liberada gracias a décadas de lucha de Ehsan Ullah Khan, del BLLF, y de millones de familias que se negaron a aceptar que sus hijos nacieran ya endeudados.
Hoy su voz sigue hablando pero solo tiene sentido si produce consecuencias, porque un niño encadenado a un telar nos encadena a todos.
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La esclavitud es un horror sacado de los libros de historia y también una crisis pertinaz de nuestros tiempos... Debemos actuar con la misma determinación para erradicar las formas contemporáneas de la esclavitud. Un mundo construido sobre la libertad, la dignidad y la justicia para todos no solo es posible, sino que es nuestra responsabilidad compartida.
António Guterres
Secretario general de las Naciones Unidas