Aggiornamento sulla petizioneDestitución absoluta e irrevocable a Jorge Cózatl como coordinador artísico de la AMA-UNAMTestimonio de acoso sexual de Diana Sánchez y modus operandi de Jorge Cózatl
Arturo JiménezCiudad de México, Messico
8 ott 2020

Te pido por favor que leas atentamente y te invito a hacer un ejercicio de empatía. Al final del texto vienen algunos puntos que se fueron agregando con el paso de los días. No insisto TODAVÍA en denunciar ante la ley porque probablemente no se me hará caso, de todos modos quiero evidenciar lo siguiente:

Jorge Cózatl es un músico, compositor y director de coros y ensambles que desde hace muchos años labora en entornos estudiantiles. Cuando yo estaba en un coro de la UNAM (ingresé a este coro desde que estaba en la Preparatoria Miguel E. Schultz y posteriormente en la FES Zaragoza) conocí a Cózatl porque teníamos su música en nuestro repertorio y porque algunas grabaciones se llevaron a cabo con él. En 2012, cuando yo tenía 21 años y estudiaba la universidad y Cózatl tenía como 37 años, nos agregamos en Facebook, recuerdo que participé en una gira internacional con un coro de la UNAM y comenzó a hablarme por Messenger Facebook. Para mi era de noche, teníamos horarios distintos porque él estaba en México. Me escribió algo sobre la gira, comenzamos a hablar y no pasó ni una hora cuando él ya me estaba haciendo comentarios de tipo sexual. Días despúes también envió fotos desnudo y pidió las mías. En ese entonces él estaba casado y yo estaba explorando plenamente mi sexualidad y mis afectos, pero también estuve confundida en cuanto a vínculos sexoafectivos debido a abusos y acoso sexual que viví desde que era niña, lo cual formó una visión distorsionada y dolorosa de la sexualidad y el afecto, y de alguna manera siento que tanto Jorge Cózatl como otros compañeros mayores que yo, se dieron cuenta de ello y se aprovecharon de mi poca experiencia. Para mi es importante compartir este contexto para señalar el mecanismo enfermo de violencia sexual que vivimos las mujeres desde pequeñas, por que sé que no soy la única, y señalo que dicho mecanismo es la base para normalizar más la violencia hacia nosotras.
El se mostraba conmigo como alguien amable, comprensible y supuestamente accesible, esto llevó a que nos viéramos un par de veces para tener sexo en hoteles que, por cierto, debíamos pagar a la mitad aunque él claramente era el que generaba más ingresos y pues me llevaba 17 años, pero en fin. En esos encuentros hablábamos de la vida y la música, me contaba que tenía una matrimonio abierto pero que entre ellos no se contaban nada y trataban de ser muy discretos, y me insistió en que yo fuera discreta también. Incluso sustentó esto al contarme que solía tener este tipo de aventuras con otras chicas jóvenes y que también les decía lo mismo, que era solo sexo y que nunca había tenido problemas por eso. Recuerdo incluso que me contó que ofrecía clases particulares (tenían un costo) a sus coreutas como requisito para ser parte de su coro, las clases eran en su casa y como parte del calentamiento vocal, las masajeaba y había contacto físico. No dio nombres de estas chicas, mencionó que eran alumnas y colegas, sin embargo poco después de que lo comencé a ver, me enteré de otras chicas de mi edad o más jóvenes que también estaban involucradas con él, esto se rumoraba ya en espacios de música de la UNAM, realmente no era un secreto. Eventualmente empecé a conocer sobre feminismo y violencia de género, también empecé a tomar terapia y ahí me di cuenta de que aprendí a afrontar el abuso sexual con una respuesta de inmovilización (freezing) regulado por el sistema parasimpático cuando evalúa que hay peligro (esto se puede consultar en la teoría polivagal de Porges). En este punto me di cuenta de que hubo por lo menos una ocasión que recuerdo bien en la que nos vimos, estuvimos juntos y de repente me congelé y me asusté al verlo, sentí el cuerpo paralizado, él se dio cuenta y me preguntó si me pasaba algo, no supe qué decirle, solo sé que en ese momento me sentí muy vulnerable. A partir de esto, he sentido mi integridad vulnerada, me he sentido aventajada por él, ya que para Jorge Cózatl yo tan solo era un procedimiento de conquista habitual, con supuestas negociaciones disfrazadas de horizontalidad, cuando no fue ni es el caso. Él es mayor, es un maestro, es director de coros, ha sido director de coros infantiles y juveniles, no puede haber vínculos horizontales maestro - alumna, director - coreuta, productor - artista. Simplemente por el rango jerárquico, y no hablemos de la diferencia de edad, también quiero recalcar que en ese entonces yo era alumna de la UNAM y pertenecía al coro universitario.
Dejamos de vernos y pasado un tiempo de repente Cózatl me insistía en que saliéramos, que nos viéramos. Cuando yo le decía que no, él trataba de convencerme diciéndome que "seguro ya no quería verlo porque ya no me parecía guapo” o que “seguro era porque ya me parecía muy viejo", o me enviaba fotos con muy poca ropa con el pretexto de mostrarme sus tatuajes. Yo nunca supe darle explicaciones porque siempre sentí que era un error, me cuestionaba si realmente su esposa estaba enterada o estaba de acuerdo con su supuesta negociación, así que decidí que lo mejor era cortar contacto con él y no volver a hablar del tema.
En el tiempo que convivimos estuve cerca en algunos momentos de crisis ya que tuvo problemas fuertes debido a una relación fuera del matrimonio que se le salió de control, y en ese momento yo lo apoyé como pude, escuchándolo. Incluso después de esto me insistía que nos viéramos y alguna vez - nuevamente - me envió fotos con muy poca ropa. Después de este episodio, me alejé más, el rechazo era obvio, sin embargo insistía en buscarme. La última vez que lo vi fue en 2018 o a principios de 2019, fuimos por una cerveza y a charlar, le conté que estaba atravesando un periodo depresivo y el me contó que se haría un tatuaje nuevo. Aquí ya no hubo ninguna insinuación ni avance sexual, pero quise seguir evitándolo.
Meses después que lo vi, comenzaron las denuncias a Cózatl por machista, por violento y acosador, y ahí empezaron a hablar algunas chicas. Yo me animé a darle mi testimonio a una de ellas, en caso de que fuera de ayuda. Ella denunció acoso sexual y violencia laboral, las demás chicas hemos denunciado - entre otros asuntos - algo que tiene que ver con nuestro cuerpo, nuestra sexualidad, nuestros duelos... no puedo hablar por ellas, pero en mi caso hay muchas emociones de por medio que me han frenado, entre ellas, la creencia sexista de que yo como mujer debía decir que no, o esta otra creencia de que “el hombre llega hasta donde la mujer lo permite” ¡por favor! ¿cuándo ha sido así, de verdad?
A través de este testimonio quiero señalar lo que atestigüé y viví con él. También quiero denunciar lo que he observado desde la periferia del mundo de la academia de música: vaya que se normaliza la violencia psicoemocional y sexual a los alumnas y alumnos desde edades tempranas y periodos del desarrollo humano que son de muchísima importancia: tanto la infancia como la adolescencia son clave para el pleno desarrollo psicosocial, sexual, cognitivo, y sé que es una práctica “normal” e incluso deseable que las y los maestros con esa jerarquía se relacionen con la juventud de manera violenta, humillante, acosadora.
Sé, por mi propia experiencia y por mi propia investigación, que las experiencias y aprendizajes de socialización (y en general, experiencias de vida) durante la adolescencia son significativas para la formación emocional, cognitiva y social mientras nos acercamos a ser más autónomos, de manera que se requiere una responsabilidad excepcional por parte de quienes tienen el rol de educar, para todos aquellos que son guía o que se encuentran en un rango jerárquico mayor. En este etapa se refuerza la normalización la violencia y la culpa. En el mundo de la música, que se ha tachado de elitista y violento se sabe que hay eminencias sagradas que toman ventaja de ese poder, dense cuenta o no.
Me cuestioné el hablar debido a que me esforcé mucho en convencerme de que disfrutaba la compañía de Jorge y que yo tenía la culpa absoluta de haber estado involucrada con él, pero, a través del acompañamiento terapéutico y feminista, me doy cuenta de la perfección del mecanismo social e interpersonal que revictimiza a quienes vivimos violencia. Me niego a no creer más en lo que sentía, me niego a señalar a alguien más, el único culpable aquí es Jorge Cózatl, que debió tener más responsabilidad hacia la juventud y vulnerabilidad de las personas con las que se ha involucrado, ya que en esa etapa nos encontramos formando experiencias de vida, con la hormona desatada y ganas de vivir y personas como él, con un modus operandi, con la facilidad del poder, de la labia, la experiencia y los amiguismos, se aprovechan de esto.
Quiero ser tan congruente como pueda en mi lucha por un mundo libre de violencia. Si este pedazo de mi pasado es de ayuda, que se utilice como mejor convenga y ojalá haga temblar la conciencia de aquellas personas que han ejercido y que actualmente ejercen violencias hacia aquellas personas vulnerables: ya sea por edad, por rango académico, por jerarquía laboral, etc… El momento es ahora. Es urgente que estas dinámicas cambien, que se deje de perpetuar la violencia hasta en entornos académicos.
Las compañeras que se han atrevido a hablar sin el anonimato, las que mantienen y sostienen sus declaraciones, me inspiran a mostrar mi nombre y aún con mucho miedo estoy empezando a hablar y lo hago por mí y por las que no pueden hacerlo todavía y les animo a que se sumen a denunciar a sus acosadores y abusadores, ya que siempre encontrarán apoyo incondicional de esta red feminista.
Por último, es importante señalar que en vista del nulo apoyo otorgado por organismos jurídicos como la UNAD, ya que algunas compañeras han tenido la valentía y fortaleza para denunciar a Jorge Cózatl y reitero sin resultados benéficos para las víctimas, la intención de este documento es informar y confirmar el modus operandi que Jorge Cózatl ha utilizado para acercarse a las jóvenes.
No tengo fe en la justicia, sin embargo es importante que esto se sepa, que no quede en el olvido. Hago una respetuosa invitación a que sigamos hablando, no estamos solas, entre nosotras nos apoyamos y nos cuidamos.
Probablemente este testimonio sea editado para incluir otras declaraciones. De nuevo les invito a hablar. Yo te creo.
Diana Sánchez.
Actualizaciones:
- He charlado con otras víctimas de Jorge Cózatl cuyos testimonios refuerzan la estrategia de este señor de acercarse a las jóvenes y chantajearlas a través de un supuesto lazo emocional.
- Había olvidado que en algún momento Jorge Cózatl me hablaba de tener problemas con el consumo de alcohol.
- Este testimonio, así como muchos otros, no tiene como objetivo que estés de acuerdo o no, es para evidenciar la violencia del sistema de enseñanza musical y las ventanas que hay para que también se ejerza violencia sexual.
- Buscamos destituir a Jorge Cózatl porque es URGENTE que las cabezas de proyectos artísticos tan ambiciosos como la AMA, sean dirigidos por personas calificadas y respetuosas. Ya basta de impunidad solo porque "es un buen músico/arreglista". No se debe separar el arte del artista.
- Esta es nuestra aportación para un mundo sin violencia para todas y todos.

Publicación original: https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=1010661539377937&id=100013023016112

Copia il link
WhatsApp
Facebook
X
E-mail