En pandemia, la educación online debe ser una opción. Modifiquen la Ley de Educación

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Soy madre de un niño de nueve años y de profesión soy abogada. Llevo más de 20 años defendiendo los derechos de los ciudadanos y ahora me toca defender a los de mi hijo. 

Desde hace días no he dejado de recibir mensajes de padres y madres que, como yo, vivimos con miedo la posibilidad de que nuestros hijos puedan contagiarse del COVID19 y que más personas de su entorno corran la misma suerte. Cuando la obligatoriedad de asistir es la única opción, y cuando se nos tacha de irresponsables por siquiera cuestionar este planteamiento, es que algo no están haciendo bien nuestros políticos. 

Resulta del todo obvio que a veces, por el devenir del tiempo o por la rapidez con la que cambian las circunstancias, las leyes quedan obsoletas y necesitan una reforma urgente para poder regular la nueva situación. Y eso ha pasado con la actual ley de educación tras la llegada de la pandemia. Esa ley necesita ser actualizada y adaptada a estos nuevos tiempos que vivimos para seguir salvaguardando los derechos de los menores. 

Es necesario y urgente que el sistema educativo sea modificado y que regule que, en tiempos de pandemia, tanto profesores como padres puedan optar por una enseñanza online o a distancia mientras dure esta situación y no se exija la presencialidad en el aula. No estoy hablando de obligar a todo el mundo a que la educación sea online, sino a dar esa posibilidad a miles de familias que sí quieren que sea así para evitar el contagio. 

La elección de los padres que hemos decidido no llevar a nuestros hijos al colegio por la grave situación de la pandemia, no puede considerarse de ningún modo como absentismo, y no puede tratarse como tal porque no se me ocurre mayor justificación para no llevar a tu hijo al colegio que estar en una pandemia mundial. Esto ya está regulado en países como Rusia, Estados Unidos, Ecuador o Brasil. Estos días padres y madres están recibiendo de forma continua amenazas y coacciones por parte de los directores de centros educativos, nos están enviando cartas intimidatorias diciéndonos que nuestra actitud es maltrato infantil o que van a llamar a polícia local o asuntos sociales. Esta situación debe parar. 

Con esta modificación legislativa todos nos beneficiaríamos: tantos los padres que no queremos que nuestros hijos vayan a clase porque no se perderían sus clases siendo éstas de forma online, como aquellos que sí quieren llevarlos o no tienen más remedio, que se beneficiarían de la bajada de las ratios en las aulas. 

Por todo ello he iniciado esta petición para solicitar a nuestros representantes políticos que modifiquen la ley de educación donde se plantee la formación online como opción no penalizada en tiempos de pandemia para aquellos alumnos y familias que así lo deseen.

En mi casa, tengo a mi cargo a mi madre, que es viuda, vive sola, es una persona de riesgo, y no puedo permitir ponerla en peligro a ella también. Y como yo, estoy convencida que miles de familias están pasando por una situación similar. 

Tengo claro que cuando dos derechos fundamentales colisionan para mi lo prioritario es velar por la salud de mi hijo sin renunciar a su educación.