EN DEFENSA DEL ESCUDO DE LA CIUDAD DE SALTA


EN DEFENSA DEL ESCUDO DE LA CIUDAD DE SALTA
La causa
No debemos permitir a las autoridades que realicen acciones en contra a nuestra identidad salteña. Es por eso que apoyo la iniciativa de Leandro Plaza Navamuel para no cambiar el escudo que identifica a la ciudad desde hace años.
EN DEFENSA DEL ESCUDO DE LA CIUDAD DE SALTA
Con motivo del proyecto orientado a modificar el escudo municipal de la ciudad de Salta, y ante las renovadas insistencias y debates en ese sentido, considero necesario expresar mi preocupación y rechazo frente a una iniciativa que, lejos de fomentar un conocimiento riguroso de nuestra historia, se apoya en interpretaciones erróneas y carentes de fundamento heráldico e histórico. Resulta sorprendente que ciertas opiniones sostengan que el escudo representa un “soldado español” y un “perro de guerra que devoraba indígenas”, en un intento por vincularlo a una supuesta “violencia colonial”. Esta lectura es completamente ajena al lenguaje técnico de la heráldica y al contexto virreinal en el que se gestó dicho emblema. Afirmaciones de este tipo no solo son inexactas, sino que resultan profundamente ofensivas hacia la tradición que representa.
El escudo vigente cumple con creces los objetivos planteados en el proyecto presentado por una concejal: simboliza la historia, la geografía, los valores y la cultura de la ciudad. Sus armas comprenden un río que la ameniza, un cerro que la fortalece, árboles que la hermosean, y los símbolos del valor y la fidelidad que la distinguen. En concreto, incluye el cerro de San Bernardo, el río de los Sauces (hoy río Arias), árboles de la comarca, un hombre como emblema del valor y un perro como símbolo de la fidelidad. Y ostenta con orgullo, más que el título de “Muy Ilustre” que recibió de los Reyes, el de “Muy Fiel” que ella misma se había conferido.
Lejos de ser un capricho moderno, este escudo fue adoptado desde los primeros tiempos virreinales por decisión de los propios salteños, y su uso fue reconocido tácitamente (tolerado) por la Corona, como lo demuestra la medalla acuñada en 1789 en ocasión de la proclamación de Carlos IV.
Llama particularmente la atención los artículos de la propuesta que disponen un “Concurso para la creación y diseño de un nuevo escudo de la ciudad de Salta” abierto a “estudiantes de todos los niveles”. Esta idea desconoce por completo la especificidad técnica de la heráldica. Un escudo municipal no puede ni debe reducirse a un ejercicio de creatividad plástica o a una libre interpretación simbólica. La heráldica no es un juego: es una disciplina con reglas precisas. Su manipulación sin conocimiento ha producido ya múltiples desaciertos en experiencias similares.
Las armas de muchas ciudades de Hispanoamérica fueron otorgadas, reconocidas o aceptadas por la monarquía en el marco de una legislación específica nacida en el siglo XVI. El escudo de Salta no cuenta con una cédula real expresa, fue asumido y transmitido ininterrumpidamente como parte del patrimonio simbólico de los salteños. Representa no solo una imagen institucional, sino un legado histórico que encarna la continuidad y consolidación de la ciudad.
Por todo ello, una vez más, me pronuncio en contra de cualquier intento de sustituirlo. Los emblemas no deben ser manipulados por razones ideológicas coyunturales, ni vaciados de su contenido original. El escudo de Salta merece respeto, no rediseño, pues es la expresión viva de una tradición profundamente arraigada y forjada a lo largo de más de cuatro siglos.
En breve, esta postura contará con el acompañamiento de instituciones señeras de la provincia, con las que compartimos esta defensa de los elementos históricos que nos representan.

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La causa
No debemos permitir a las autoridades que realicen acciones en contra a nuestra identidad salteña. Es por eso que apoyo la iniciativa de Leandro Plaza Navamuel para no cambiar el escudo que identifica a la ciudad desde hace años.
EN DEFENSA DEL ESCUDO DE LA CIUDAD DE SALTA
Con motivo del proyecto orientado a modificar el escudo municipal de la ciudad de Salta, y ante las renovadas insistencias y debates en ese sentido, considero necesario expresar mi preocupación y rechazo frente a una iniciativa que, lejos de fomentar un conocimiento riguroso de nuestra historia, se apoya en interpretaciones erróneas y carentes de fundamento heráldico e histórico. Resulta sorprendente que ciertas opiniones sostengan que el escudo representa un “soldado español” y un “perro de guerra que devoraba indígenas”, en un intento por vincularlo a una supuesta “violencia colonial”. Esta lectura es completamente ajena al lenguaje técnico de la heráldica y al contexto virreinal en el que se gestó dicho emblema. Afirmaciones de este tipo no solo son inexactas, sino que resultan profundamente ofensivas hacia la tradición que representa.
El escudo vigente cumple con creces los objetivos planteados en el proyecto presentado por una concejal: simboliza la historia, la geografía, los valores y la cultura de la ciudad. Sus armas comprenden un río que la ameniza, un cerro que la fortalece, árboles que la hermosean, y los símbolos del valor y la fidelidad que la distinguen. En concreto, incluye el cerro de San Bernardo, el río de los Sauces (hoy río Arias), árboles de la comarca, un hombre como emblema del valor y un perro como símbolo de la fidelidad. Y ostenta con orgullo, más que el título de “Muy Ilustre” que recibió de los Reyes, el de “Muy Fiel” que ella misma se había conferido.
Lejos de ser un capricho moderno, este escudo fue adoptado desde los primeros tiempos virreinales por decisión de los propios salteños, y su uso fue reconocido tácitamente (tolerado) por la Corona, como lo demuestra la medalla acuñada en 1789 en ocasión de la proclamación de Carlos IV.
Llama particularmente la atención los artículos de la propuesta que disponen un “Concurso para la creación y diseño de un nuevo escudo de la ciudad de Salta” abierto a “estudiantes de todos los niveles”. Esta idea desconoce por completo la especificidad técnica de la heráldica. Un escudo municipal no puede ni debe reducirse a un ejercicio de creatividad plástica o a una libre interpretación simbólica. La heráldica no es un juego: es una disciplina con reglas precisas. Su manipulación sin conocimiento ha producido ya múltiples desaciertos en experiencias similares.
Las armas de muchas ciudades de Hispanoamérica fueron otorgadas, reconocidas o aceptadas por la monarquía en el marco de una legislación específica nacida en el siglo XVI. El escudo de Salta no cuenta con una cédula real expresa, fue asumido y transmitido ininterrumpidamente como parte del patrimonio simbólico de los salteños. Representa no solo una imagen institucional, sino un legado histórico que encarna la continuidad y consolidación de la ciudad.
Por todo ello, una vez más, me pronuncio en contra de cualquier intento de sustituirlo. Los emblemas no deben ser manipulados por razones ideológicas coyunturales, ni vaciados de su contenido original. El escudo de Salta merece respeto, no rediseño, pues es la expresión viva de una tradición profundamente arraigada y forjada a lo largo de más de cuatro siglos.
En breve, esta postura contará con el acompañamiento de instituciones señeras de la provincia, con las que compartimos esta defensa de los elementos históricos que nos representan.

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Petición creada en 23 de julio de 2025