Eliminar el acceso a teléfonos en prisiones de Argentina


Eliminar el acceso a teléfonos en prisiones de Argentina
La causa
Mi hija, Florencia Cuenca, fue brutalmente asesinada por Eduar Jesús Belmonte Marrero, un supuesto amigo de la familia quien, obsesionado con ella, decidió quitarle la vida. Florencia había terminado su relación con Marrero, quien no aceptó la decisión y le advirtió que habría consecuencias. Desafortunadamente, sus amenazas se volvieron reales.
Florencia estaba empezando una nueva vida con su novio, a Jhonny Peralta, y parecía estar encontrando la felicidad otra vez. Sin embargo, la noche en que Marrero, junto con sus amigos accedieron a su hogar de manera cobarde, se produjo la tragedia que nos arrebató a Florencia. Desde entonces, mi vida y la de mi otra hija, Celeste, han sido un infierno de sufrimiento.
A día de hoy, Marrero está en prisión preventiva, pero nuestro tormento continúa. Este asesino utiliza redes sociales desde la cárcel para burlarse de nosotros, creando perfiles con la cara de Florencia. Su crueldad no tiene límites, y las autoridades parecen ignorar nuestro clamor por justicia. ¿Cómo es posible que alguien que ha causado tanto dolor tenga un teléfono desde prisión para atormentarnos aún más?
En Argentina, la ley debería ser clara: los presidiarios no deben tener acceso a dispositivos móviles que les permitan seguir haciendo daño, fuera o dentro de prisión. Exigimos que se retiren los teléfonos móviles dentro de las cárceles para poner fin al abuso y al dolor que las familias de víctimas como la nuestra seguimos padeciendo.
Esta solicitud no solo busca justicia para Florencia y paz para nuestra familia, sino también protección para tantas otras familias vulnerables a las acciones crueles e insensibles de quienes ya están tras las rejas.
Por favor, firmen esta petición para instar a las autoridades a revisar y reforzar las políticas de acceso a tecnología en las cárceles para que ninguna otra familia tenga que soportar este sufrimiento. Juntos, podemos exigir un cambio real y tangible para el sistema penitenciario argentino.
Espeeo se haga eco de esta petición, el ministerio de justicia provincial, el nacional y hasta el mismo presidente de la nación Argentina, Javier Milei.

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La causa
Mi hija, Florencia Cuenca, fue brutalmente asesinada por Eduar Jesús Belmonte Marrero, un supuesto amigo de la familia quien, obsesionado con ella, decidió quitarle la vida. Florencia había terminado su relación con Marrero, quien no aceptó la decisión y le advirtió que habría consecuencias. Desafortunadamente, sus amenazas se volvieron reales.
Florencia estaba empezando una nueva vida con su novio, a Jhonny Peralta, y parecía estar encontrando la felicidad otra vez. Sin embargo, la noche en que Marrero, junto con sus amigos accedieron a su hogar de manera cobarde, se produjo la tragedia que nos arrebató a Florencia. Desde entonces, mi vida y la de mi otra hija, Celeste, han sido un infierno de sufrimiento.
A día de hoy, Marrero está en prisión preventiva, pero nuestro tormento continúa. Este asesino utiliza redes sociales desde la cárcel para burlarse de nosotros, creando perfiles con la cara de Florencia. Su crueldad no tiene límites, y las autoridades parecen ignorar nuestro clamor por justicia. ¿Cómo es posible que alguien que ha causado tanto dolor tenga un teléfono desde prisión para atormentarnos aún más?
En Argentina, la ley debería ser clara: los presidiarios no deben tener acceso a dispositivos móviles que les permitan seguir haciendo daño, fuera o dentro de prisión. Exigimos que se retiren los teléfonos móviles dentro de las cárceles para poner fin al abuso y al dolor que las familias de víctimas como la nuestra seguimos padeciendo.
Esta solicitud no solo busca justicia para Florencia y paz para nuestra familia, sino también protección para tantas otras familias vulnerables a las acciones crueles e insensibles de quienes ya están tras las rejas.
Por favor, firmen esta petición para instar a las autoridades a revisar y reforzar las políticas de acceso a tecnología en las cárceles para que ninguna otra familia tenga que soportar este sufrimiento. Juntos, podemos exigir un cambio real y tangible para el sistema penitenciario argentino.
Espeeo se haga eco de esta petición, el ministerio de justicia provincial, el nacional y hasta el mismo presidente de la nación Argentina, Javier Milei.

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Las voces de los firmantes
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Petición creada en 19 de marzo de 2026