Eliminación de las jornadas parciales en Correos


Eliminación de las jornadas parciales en Correos
El problema
En Correos convivimos trabajadoras y trabajadores con dos realidades muy distintas: quienes tienen jornada completa (7,5 horas al día) y quienes sólo trabajan 4 horas diarias, 5 horas diarias o los y las trabajadores/as de clasificación de fines de semana y festivos, unas 16 horas semanales. Esta diferencia no es una cuestión de elección, sino una imposición estructural que condena a miles de personas a la precariedad.
Según los Informes Anuales Integrados del Grupo Correos (2023 y 2024), en 2022 había 3.249 trabajadoras y trabajadores a tiempo parcial, en 2023 esa cifra subió a 3.679 y en 2024, pese a la promesa de “empleo de calidad”, todavía somos 3.280 personas con contrato parcial, de un total de 48.203 empleadas y empleados. Es decir, un 6,8% de la plantilla vive con contratos parciales, y además, la desigualdad de género es evidente: 2.149 mujeres frente a 1.131 hombres.
Esta situación, además de injusta, es insostenible. Hablamos de personas que cada día recorren 60, 100 o incluso 140 kilómetros para trabajar sólo cuatro horas por un salario inferior a 800 euros al mes, pues su plaza está en una localidad distinta a su residencia. Si restamos unos 200 euros en gasolina, ¿qué queda? Queda la impotencia de ver cómo el esfuerzo no se traduce en dignidad, y cómo se destruye cualquier posibilidad de conciliación familiar o estabilidad económica.
Muchas compañeras y compañeros deben buscar un segundo empleo para poder vivir. Es el precio de un modelo laboral que niega la igualdad y precariza desde dentro una empresa pública que presume de cohesión social y de ser “un instrumento del Estado para la inclusión”.
Correos y los sindicatos CCOO, UGT, CSIF y Sindicato Libre firmaron el Acuerdo Marco sobre las líneas básicas del IV Convenio Colectivo, donde se recoge un supuesto “Compromiso con el Empleo de Calidad” y la “conversión progresiva de los contratos de tiempo parcial en tiempo completo”, utilizando el Concurso Permanente de Traslados (CPT) como herramienta para lograrlo.
Sin embargo, este compromiso es, en realidad, una falacia. Porque esa es ya la única vía existente para pasar de jornada parcial a completa. No hay innovación, no hay voluntad real de cambio: sólo una repetición maquillada del sistema actual. Y para colmo, en las últimas adjudicaciones del CPT —como la séptima, con 429 plazas en total— 91 siguen siendo a jornada parcial.
¿Dónde está entonces la conversión progresiva? Teniendo en cuenta que este CPT empezó en 2022 y finalizará dentro de 9 meses, en junio de 2026, que todavía le quedan dos adjudicaciones a este y que en las últimas adjudicaciones salen muy pocas plazas ¿Cuántos años más tendremos que esperar para que las más de 3.000 plazas parciales desaparezcan? ¿Y cuántos concursos de traslado más deberán pasar para que una promesa se convierta en hecho?
La injusticia no termina ahí. Sufrimos una doble penalización, además de la económica, en los procesos de consolidación y en los concursos de traslados, a las personas con jornada parcial:
- La antigüedad cuenta a la mitad (la suma de la antigüedad total en Correos, en cualquier puesto de trabajo y por haber desempeñado cada uno de los puestos de trabajo en la provincia solicitada), es decir, un año trabajado equivale a medio año reconocido.
- En los méritos del concurso, los servicios prestados y el puesto de trabajo desempeñado también computan al 50%.
Este agravio es aún más inaceptable si tenemos en cuenta que la Seguridad Social ya eliminó esta discriminación en el cómputo de cotizaciones: un día trabajado es un día cotizado, independientemente de la jornada. Y en otros procesos de consolidación como los de educación. Pero en Correos no. Aquí seguimos atrapadas y atrapados en un sistema que invisibiliza nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y nuestra vida.
¿De qué sirve hablar de “igualdad”, “diversidad” o “sostenibilidad social” cuando se mantienen más de 3.000 personas cobrando sueldos de miseria en una empresa pública? ¿Qué sentido tiene convocar nuevas ofertas de empleo fijo con plazas a jornada completa mientras miles de compañeras y compañeros malviven con contratos parciales?
Pedimos:
- La eliminación inmediata de las jornadas parciales en Correos.
- La eliminación de las jornadas de fin de semana y festivos.
- Que en el próximo IV Convenio Colectivo no se incluya la modalidad de jornada parcial.
- Que antes de convocar nuevas ofertas de empleo o procesos de consolidación, se conviertan todas las plazas parciales en completas.
- Que se realice un mapeo de empleo para identificar plazas estructurales y se amplíen las jornadas a tiempo completo allí donde sea posible, reubicando a las personas afectadas mediante negociación tripartita: empresa, sindicatos y plantilla.
- Que se reconozca la antigüedad real de quienes trabajan a tiempo parcial: un día trabajado debe ser un día de servicio efectivo, igual que en la Seguridad Social y en otros ámbitos públicos.
En la última convocatoria de ingreso de 2022, una de cada tres plazas (30%) fue a tiempo parcial —2.311 de un total de 7.757—, con provincias como Asturias (43,7%), Murcia (33%) o Almería (38%). Madrid tenía de 784 plazas totales 258 a jornada parcial: un 33% del total de plazas ofertadas fueron a parcial. ¿Cómo se puede vivir en Barcelona o Madrid con casi 800 euros al mes? ¿Dónde queda la dignidad laboral que se promete en cada memoria corporativa?
Las cifras del Informe Anual Integrado 2024 muestran que el Grupo Correos presume de ser una empresa líder en “diversidad, igualdad e inclusión”. Incluso ha recibido premios por ello. Pero la realidad en los centros de trabajo desmiente ese discurso: miles de trabajadoras —principalmente mujeres— cargan sobre sus hombros el peso de la precariedad institucionalizada.
Por eso, esta petición se dirige al Presidente de la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, Pedro Saura García, al Ministerio de Trabajo y al Ministerio de Hacienda, y también a los sindicatos con representación en Correos, para que no se olviden de las personas trabajadoras a jornada parcial y actúen de manera conjunta, firme y responsable para lograr la desaparición definitiva de esta modalidad laboral.
Les exigimos que cumplan su palabra y su deber: acabar con las jornadas parciales en la empresa pública más grande del país.
Porque ningún servicio público puede sostenerse sobre la pobreza de sus trabajadores y trabajadoras.
Porque la igualdad empieza dentro.
Porque queremos un empleo digno, estable y completo.
Firma esta petición para que desaparezcan de una vez las jornadas parciales en Correos.
Por justicia, por dignidad y por el futuro de todas y todos.
1702
El problema
En Correos convivimos trabajadoras y trabajadores con dos realidades muy distintas: quienes tienen jornada completa (7,5 horas al día) y quienes sólo trabajan 4 horas diarias, 5 horas diarias o los y las trabajadores/as de clasificación de fines de semana y festivos, unas 16 horas semanales. Esta diferencia no es una cuestión de elección, sino una imposición estructural que condena a miles de personas a la precariedad.
Según los Informes Anuales Integrados del Grupo Correos (2023 y 2024), en 2022 había 3.249 trabajadoras y trabajadores a tiempo parcial, en 2023 esa cifra subió a 3.679 y en 2024, pese a la promesa de “empleo de calidad”, todavía somos 3.280 personas con contrato parcial, de un total de 48.203 empleadas y empleados. Es decir, un 6,8% de la plantilla vive con contratos parciales, y además, la desigualdad de género es evidente: 2.149 mujeres frente a 1.131 hombres.
Esta situación, además de injusta, es insostenible. Hablamos de personas que cada día recorren 60, 100 o incluso 140 kilómetros para trabajar sólo cuatro horas por un salario inferior a 800 euros al mes, pues su plaza está en una localidad distinta a su residencia. Si restamos unos 200 euros en gasolina, ¿qué queda? Queda la impotencia de ver cómo el esfuerzo no se traduce en dignidad, y cómo se destruye cualquier posibilidad de conciliación familiar o estabilidad económica.
Muchas compañeras y compañeros deben buscar un segundo empleo para poder vivir. Es el precio de un modelo laboral que niega la igualdad y precariza desde dentro una empresa pública que presume de cohesión social y de ser “un instrumento del Estado para la inclusión”.
Correos y los sindicatos CCOO, UGT, CSIF y Sindicato Libre firmaron el Acuerdo Marco sobre las líneas básicas del IV Convenio Colectivo, donde se recoge un supuesto “Compromiso con el Empleo de Calidad” y la “conversión progresiva de los contratos de tiempo parcial en tiempo completo”, utilizando el Concurso Permanente de Traslados (CPT) como herramienta para lograrlo.
Sin embargo, este compromiso es, en realidad, una falacia. Porque esa es ya la única vía existente para pasar de jornada parcial a completa. No hay innovación, no hay voluntad real de cambio: sólo una repetición maquillada del sistema actual. Y para colmo, en las últimas adjudicaciones del CPT —como la séptima, con 429 plazas en total— 91 siguen siendo a jornada parcial.
¿Dónde está entonces la conversión progresiva? Teniendo en cuenta que este CPT empezó en 2022 y finalizará dentro de 9 meses, en junio de 2026, que todavía le quedan dos adjudicaciones a este y que en las últimas adjudicaciones salen muy pocas plazas ¿Cuántos años más tendremos que esperar para que las más de 3.000 plazas parciales desaparezcan? ¿Y cuántos concursos de traslado más deberán pasar para que una promesa se convierta en hecho?
La injusticia no termina ahí. Sufrimos una doble penalización, además de la económica, en los procesos de consolidación y en los concursos de traslados, a las personas con jornada parcial:
- La antigüedad cuenta a la mitad (la suma de la antigüedad total en Correos, en cualquier puesto de trabajo y por haber desempeñado cada uno de los puestos de trabajo en la provincia solicitada), es decir, un año trabajado equivale a medio año reconocido.
- En los méritos del concurso, los servicios prestados y el puesto de trabajo desempeñado también computan al 50%.
Este agravio es aún más inaceptable si tenemos en cuenta que la Seguridad Social ya eliminó esta discriminación en el cómputo de cotizaciones: un día trabajado es un día cotizado, independientemente de la jornada. Y en otros procesos de consolidación como los de educación. Pero en Correos no. Aquí seguimos atrapadas y atrapados en un sistema que invisibiliza nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y nuestra vida.
¿De qué sirve hablar de “igualdad”, “diversidad” o “sostenibilidad social” cuando se mantienen más de 3.000 personas cobrando sueldos de miseria en una empresa pública? ¿Qué sentido tiene convocar nuevas ofertas de empleo fijo con plazas a jornada completa mientras miles de compañeras y compañeros malviven con contratos parciales?
Pedimos:
- La eliminación inmediata de las jornadas parciales en Correos.
- La eliminación de las jornadas de fin de semana y festivos.
- Que en el próximo IV Convenio Colectivo no se incluya la modalidad de jornada parcial.
- Que antes de convocar nuevas ofertas de empleo o procesos de consolidación, se conviertan todas las plazas parciales en completas.
- Que se realice un mapeo de empleo para identificar plazas estructurales y se amplíen las jornadas a tiempo completo allí donde sea posible, reubicando a las personas afectadas mediante negociación tripartita: empresa, sindicatos y plantilla.
- Que se reconozca la antigüedad real de quienes trabajan a tiempo parcial: un día trabajado debe ser un día de servicio efectivo, igual que en la Seguridad Social y en otros ámbitos públicos.
En la última convocatoria de ingreso de 2022, una de cada tres plazas (30%) fue a tiempo parcial —2.311 de un total de 7.757—, con provincias como Asturias (43,7%), Murcia (33%) o Almería (38%). Madrid tenía de 784 plazas totales 258 a jornada parcial: un 33% del total de plazas ofertadas fueron a parcial. ¿Cómo se puede vivir en Barcelona o Madrid con casi 800 euros al mes? ¿Dónde queda la dignidad laboral que se promete en cada memoria corporativa?
Las cifras del Informe Anual Integrado 2024 muestran que el Grupo Correos presume de ser una empresa líder en “diversidad, igualdad e inclusión”. Incluso ha recibido premios por ello. Pero la realidad en los centros de trabajo desmiente ese discurso: miles de trabajadoras —principalmente mujeres— cargan sobre sus hombros el peso de la precariedad institucionalizada.
Por eso, esta petición se dirige al Presidente de la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, Pedro Saura García, al Ministerio de Trabajo y al Ministerio de Hacienda, y también a los sindicatos con representación en Correos, para que no se olviden de las personas trabajadoras a jornada parcial y actúen de manera conjunta, firme y responsable para lograr la desaparición definitiva de esta modalidad laboral.
Les exigimos que cumplan su palabra y su deber: acabar con las jornadas parciales en la empresa pública más grande del país.
Porque ningún servicio público puede sostenerse sobre la pobreza de sus trabajadores y trabajadoras.
Porque la igualdad empieza dentro.
Porque queremos un empleo digno, estable y completo.
Firma esta petición para que desaparezcan de una vez las jornadas parciales en Correos.
Por justicia, por dignidad y por el futuro de todas y todos.
1702
Los destinatarios de la petición
Opiniones de firmantes
Petición creada en 7 de octubre de 2025

