El silencio institucional ante el discurso de odio capacitista


El silencio institucional ante el discurso de odio capacitista
La causa
A la opinión pública, a la Camara de Diputados, a las autoridades electorales, a los medios de comunicación:
El Problema:
La Dra. Alejandra Tello fue expuesta al escarnio público por el 'pecado' de tener una discapacidad que no se ve y que se ignora.
La Dra. Tello, académica y experta en derechos político-electorales y candidata al INE, ha sido blanco de una campaña de violencia digital capacitista que no podemos seguir ignorando. Lo que Alejandra enfrenta no son simples críticas; es un discurso de odio sistemático que busca invalidar su capacidad profesional y su dignidad personal debido a su condición de salud (lupus).
Cuestionar un diagnóstico médico como el lupus para invalidar derechos políticos no es libertad de expresión; es violencia capacitista e incitación al odio. Se está usando la salud de una mujer como pretexto para un análisis de elegibilidad y como combustible para un circo romano digital. Se ha tomado la condición de salud de una persona para convertirla en el centro de un linchamiento público, donde el espectador, desde su prejuicio e ignorancia se siente juez de la discapacidad ajena emitiendo una sentencia en su contra: no tiene discapacidad porque “se ve bien”.
La violencia contra la discapacidad orgánica no visible tiene una raíz perversa: el odio por sospecha. Como la discapacidad no es "visible" bajo los estereotipos tradicionales, los agresores utilizan el espacio digital para difundir narrativas de "fraude" o "simulación". Este discurso no es inocuo: provoca un desgaste biológico real, agravando los síntomas de la enfermedad; atentando directamente contra su integridad física, mental y emocional. Además del daño reputacional que conlleva.
Lo hoy experimentado por la Dra. Tello en la esfera pública es lo que millones de pacientes experimentamos en la esfera privada. El ninguneo de nuestra discapacidad invisible provocada por enfermedades físicas, mentales y/o neurológicas.
Las mujeres con discapacidad orgánica no visible enfrentamos discriminación múltiple e interseccional, tanto por nuestro género como por nuestra condición de salud invisible y discapacidad no reconocida social e instituciónalmente. La incitación al desprecio y la burla masiva por condiciones de salud es una violación a la dignidad humana. No podemos normalizar que líderes de opinión y plataformas digitales validen jaurías que buscan deshumanizarnos.
Lo más grave es la omisión institucional. El Instituto Nacional Electoral (INE) y el CONAPRED han dejado sola a Alejandra. El silencio del Estado ante el odio digital es una afrenta. Si una mujer con su nivel de especialidad es abandonada, ¿qué protección le queda a la ciudadanía común?
Nuestras peticiones:
A la Camara de Diputados y al INE: Reconocer que la agresión contra Alejandra Tello es Violencia Digital Capacitista y que su silencio institucional exacerbó el linchamiento, además que ha contribuido al deterioro de su salud y seguridad.
Al CONAPRED: Tipificar el discurso de odio hacia la discapacidad orgánica. Los ataques que cuestionan la veracidad de una enfermedad para humillar o segregar son actos de discriminación que vulneran el derecho a la vida, a una vida libre de violencia y al trabajo.
-Un pronunciamiento público que condene la violencia digital capacitista y aclare que la discapacidad orgánica (como la derivada del lupus) es una realidad jurídica y humana que merece protección frente al odio.
-Solicitamos una campaña nacional para visibilizar el impacto de vivir con discapacidad orgánica no visible en el tenor del Modelo Social de la Discapacidad que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad esgrime: la discapacidad no radica en la limitación física o mental de una persona sino en la interacción de esa persona con las barreras del entorno.
El impacto de los delitos de odio no es sólo individual -que en el caso de la Dra. Tello tuvo graves afectaciones psicoemocionales- sino que atenta profundamente contra los pilares de una sociedad democrática que el INE defiende.
Firma para decir:
No a la violencia digital capacitista
#JusticiaParaAlejandra #NoAlOdioCapacitista #LupusEsDiscapacidad
24
La causa
A la opinión pública, a la Camara de Diputados, a las autoridades electorales, a los medios de comunicación:
El Problema:
La Dra. Alejandra Tello fue expuesta al escarnio público por el 'pecado' de tener una discapacidad que no se ve y que se ignora.
La Dra. Tello, académica y experta en derechos político-electorales y candidata al INE, ha sido blanco de una campaña de violencia digital capacitista que no podemos seguir ignorando. Lo que Alejandra enfrenta no son simples críticas; es un discurso de odio sistemático que busca invalidar su capacidad profesional y su dignidad personal debido a su condición de salud (lupus).
Cuestionar un diagnóstico médico como el lupus para invalidar derechos políticos no es libertad de expresión; es violencia capacitista e incitación al odio. Se está usando la salud de una mujer como pretexto para un análisis de elegibilidad y como combustible para un circo romano digital. Se ha tomado la condición de salud de una persona para convertirla en el centro de un linchamiento público, donde el espectador, desde su prejuicio e ignorancia se siente juez de la discapacidad ajena emitiendo una sentencia en su contra: no tiene discapacidad porque “se ve bien”.
La violencia contra la discapacidad orgánica no visible tiene una raíz perversa: el odio por sospecha. Como la discapacidad no es "visible" bajo los estereotipos tradicionales, los agresores utilizan el espacio digital para difundir narrativas de "fraude" o "simulación". Este discurso no es inocuo: provoca un desgaste biológico real, agravando los síntomas de la enfermedad; atentando directamente contra su integridad física, mental y emocional. Además del daño reputacional que conlleva.
Lo hoy experimentado por la Dra. Tello en la esfera pública es lo que millones de pacientes experimentamos en la esfera privada. El ninguneo de nuestra discapacidad invisible provocada por enfermedades físicas, mentales y/o neurológicas.
Las mujeres con discapacidad orgánica no visible enfrentamos discriminación múltiple e interseccional, tanto por nuestro género como por nuestra condición de salud invisible y discapacidad no reconocida social e instituciónalmente. La incitación al desprecio y la burla masiva por condiciones de salud es una violación a la dignidad humana. No podemos normalizar que líderes de opinión y plataformas digitales validen jaurías que buscan deshumanizarnos.
Lo más grave es la omisión institucional. El Instituto Nacional Electoral (INE) y el CONAPRED han dejado sola a Alejandra. El silencio del Estado ante el odio digital es una afrenta. Si una mujer con su nivel de especialidad es abandonada, ¿qué protección le queda a la ciudadanía común?
Nuestras peticiones:
A la Camara de Diputados y al INE: Reconocer que la agresión contra Alejandra Tello es Violencia Digital Capacitista y que su silencio institucional exacerbó el linchamiento, además que ha contribuido al deterioro de su salud y seguridad.
Al CONAPRED: Tipificar el discurso de odio hacia la discapacidad orgánica. Los ataques que cuestionan la veracidad de una enfermedad para humillar o segregar son actos de discriminación que vulneran el derecho a la vida, a una vida libre de violencia y al trabajo.
-Un pronunciamiento público que condene la violencia digital capacitista y aclare que la discapacidad orgánica (como la derivada del lupus) es una realidad jurídica y humana que merece protección frente al odio.
-Solicitamos una campaña nacional para visibilizar el impacto de vivir con discapacidad orgánica no visible en el tenor del Modelo Social de la Discapacidad que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad esgrime: la discapacidad no radica en la limitación física o mental de una persona sino en la interacción de esa persona con las barreras del entorno.
El impacto de los delitos de odio no es sólo individual -que en el caso de la Dra. Tello tuvo graves afectaciones psicoemocionales- sino que atenta profundamente contra los pilares de una sociedad democrática que el INE defiende.
Firma para decir:
No a la violencia digital capacitista
#JusticiaParaAlejandra #NoAlOdioCapacitista #LupusEsDiscapacidad
24
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Petición creada en 14 de abril de 2026