El profesorado dice: ¡Basta ya!

El problema

 Por medio de la presente, el profesorado abajo firmante quiere elevar su voz en un grito de “Basta ya”. Basta ya de que los distintos partidos políticos jueguen con la educación como si esta fuera un arma arrojadiza. Participan de una especie de concurso a ver quién da más. Asistimos así a la reforma de la reforma de la reforma desde hace décadas... La educación debe estar por encima de partidos políticos, la ley que la regule no debe ser el resultado de campañas o proyectos políticos particulares. La ley educativa debería ser una ley de consenso. El colectivo realmente implicado en la educación y que conoce al receptor del aprendizaje (el alumnado), jamás ha sido consultado para elaborar una ley educativa. Estas se han basado en la teorización de postulados propuestos por personas que no han estado, están o estarán a pie de aula.

 

El profesorado está cansado, harto, desilusionado con el vaivén de tantas, tantísimas leyes educativas en los últimos años. Esta última ¿Cuánto durará? La LOMLOE, nos parece una vuelta más de tuerca en el concurso de a ver quién complica más la concepción de la educación. La burocracia a la que viene asociada es especialmente enrevesada y confusa: reformulaciones nuevas; elevados  niveles de abstracción, compleja terminología, una evaluación que aún está por definir, etc. El profesorado debe elaborar unas programaciones y situaciones de aprendizaje que son una relación abstrusa de conceptos nuevos, tablas, relaciones, niveles de concreción, y una sarta de apartados que convierten el necesario proceso de programar en una odisea casi imposible de asumir, más allá incluso de comprender ¿Por qué debemos elaborar un  documento tan extenso, complejo hasta lo indecible que nos abruma, estresa y complica nuestra labor? ¿Mejorará con ello el clima en el aula, los resultados académicos? 


El tiempo que en casa dedicamos a nuestra profesión debe ser para preparar sesiones atractivas, contextualizadas, prácticas y sugerentes para nuestro alumnado; para corregir sus productos de aprendizaje, las tareas; para buscar estrategias para abordar los problemas del aula, para formación etc. no para cumplimentar abstractos y complejísimos documentos. La programación debería ser un documento mucho más sencillo y sobre todo práctico: la relación de contenidos o saberes (evidentemente acordes a los currículos oficiales), la secuenciación de estos, la metodología empleada, la evaluación y finalmente la colaboración con los proyectos del centro, municipio, intereses del alumnado. 


Por otra parte, esta ley se ha impuesto con demasiada premura: los currículos de secundaria a principios de noviembre aún siguen en fase de borrador. Se nos exige rellenar unos documentos de una ley que de ninguna manera hemos interiorizado y según la cual, en apenas un mes, deberemos evaluar... 

¡Basta ya!

 

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Grupo de profesores/as de Gran CanariaCreador de la peticiónProfesorado de Educación Secundaria de un centro de Gran Canaria

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El problema

 Por medio de la presente, el profesorado abajo firmante quiere elevar su voz en un grito de “Basta ya”. Basta ya de que los distintos partidos políticos jueguen con la educación como si esta fuera un arma arrojadiza. Participan de una especie de concurso a ver quién da más. Asistimos así a la reforma de la reforma de la reforma desde hace décadas... La educación debe estar por encima de partidos políticos, la ley que la regule no debe ser el resultado de campañas o proyectos políticos particulares. La ley educativa debería ser una ley de consenso. El colectivo realmente implicado en la educación y que conoce al receptor del aprendizaje (el alumnado), jamás ha sido consultado para elaborar una ley educativa. Estas se han basado en la teorización de postulados propuestos por personas que no han estado, están o estarán a pie de aula.

 

El profesorado está cansado, harto, desilusionado con el vaivén de tantas, tantísimas leyes educativas en los últimos años. Esta última ¿Cuánto durará? La LOMLOE, nos parece una vuelta más de tuerca en el concurso de a ver quién complica más la concepción de la educación. La burocracia a la que viene asociada es especialmente enrevesada y confusa: reformulaciones nuevas; elevados  niveles de abstracción, compleja terminología, una evaluación que aún está por definir, etc. El profesorado debe elaborar unas programaciones y situaciones de aprendizaje que son una relación abstrusa de conceptos nuevos, tablas, relaciones, niveles de concreción, y una sarta de apartados que convierten el necesario proceso de programar en una odisea casi imposible de asumir, más allá incluso de comprender ¿Por qué debemos elaborar un  documento tan extenso, complejo hasta lo indecible que nos abruma, estresa y complica nuestra labor? ¿Mejorará con ello el clima en el aula, los resultados académicos? 


El tiempo que en casa dedicamos a nuestra profesión debe ser para preparar sesiones atractivas, contextualizadas, prácticas y sugerentes para nuestro alumnado; para corregir sus productos de aprendizaje, las tareas; para buscar estrategias para abordar los problemas del aula, para formación etc. no para cumplimentar abstractos y complejísimos documentos. La programación debería ser un documento mucho más sencillo y sobre todo práctico: la relación de contenidos o saberes (evidentemente acordes a los currículos oficiales), la secuenciación de estos, la metodología empleada, la evaluación y finalmente la colaboración con los proyectos del centro, municipio, intereses del alumnado. 


Por otra parte, esta ley se ha impuesto con demasiada premura: los currículos de secundaria a principios de noviembre aún siguen en fase de borrador. Se nos exige rellenar unos documentos de una ley que de ninguna manera hemos interiorizado y según la cual, en apenas un mes, deberemos evaluar... 

¡Basta ya!

 

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Petición creada en 6 de noviembre de 2022