El Pelayo amenazado de cierre : ¡salvemos el último auténtico chiringuito de Formentera!


El Pelayo amenazado de cierre : ¡salvemos el último auténtico chiringuito de Formentera!
Le problème
Hay establecimientos que cierran porque han quebrado o debido al fallecimiento de su propietario; y otros que, a pesar de haber conseguido prosperar aplicando con éxito su singular receta, para la felicidad de sus numerosos clientes fieles u ocasionales, se ven amenazados de cierre por oscuros motivos jurídicos o administrativos - ¡decisiones aberrantes e incomprensibles!
Pelayo es el último superviviente de los auténticos chiringuitos de Formentera*, esas construcciones ligeras edificadas junto al mar, sobre la roca o en la arena, que sirven comidas y bebidas.
(*tan emblemático que una foto del Pelayo ilustra la página "Chiringuito" de Wikipedia…)
En Pelayo coexisten dos ambientes: durante el día, un tradicional restaurante de playa, acogedor y animado, donde se come una cocina sencilla y sabrosa con los pies en la arena y la cabeza bajo las ramas de los pinos; por la noche, un ambiente más insólito: menos gente, poca iluminación, seguimos con los pies en la arena pero la cabeza... en las estrellas. El chapoteo de las olas arrulla tu cena, y si una luna llena se levanta sobre Migjorn, es mágico… Algunas noches, incluso puedes ser recibido por Lola, un hermoso loro que se balancea en el hombro de su dueño, un habitual del lugar, al ritmo de la bachata…
¿Y qué decir de la tradicional paella de los domingos? Sabrosa, acogedora y festiva, se ha convertido en toda una institución y justificaría la inclusión de Pelayo en la lista del patrimonio material e inmaterial de Formentera!
Demasiados locales excepcionales, como el Anselmo (sancionado por una medida administrativa) ya han desaparecido hace tiempo, dejando a quienes tuvieron la suerte de conocerlos recuerdos encantados con tintes de lamento…
Ya no se encuentra en ningún lugar de Formentera un sitio tan impregnado de la atmósfera cool que hizo famosa a esta isla, mucho antes de que los precios inmobiliarios experimentaran una subida delirante, impulsados por una especulación desenfrenada y el gusto vulgar e impersonal de los nuevos ricos. Mientras que algunos establecimientos recurren, a veces de manera un poco artificial, al efecto vintage de una Formentera mitológica, el Pelayo ha sabido mantenerse fiel a sí mismo. Animado, sin pretensiones, sin afectación, auténtico, mezclando en un ambiente natural a residentes de Formentera, turistas de paso o navegantes fondeados en Migjorn.
Además, desde más de cuarenta años este establecimiento da empleo a varias decenas de personas: camareros fieles, que encontramos año tras año, y una numerosa "tribu" familiar de hermanos y hermanas, esposas, sobrinos y primos cuya buena disposición, amabilidad y dedicación son realmente encomiables… Como el labrador de la fábula, han entendido que el primer tesoro es su trabajo, sin ceder jamás a las sirenas del dinero fácil - ¿será este modelo lo que molesta? A menos que se le reproche a Pelayo practicar precios muy asequibles mientras ofrece a sus clientes el verdadero lujo, ese que no se puede comprar…
Desalojar un establecimiento así, para reemplazarlo quizá por algún "beach club" impersonal y carísimo como ya hay tantos en Formentera y en todo el Mediterráneo, no solo sería una absurdidad sino un verdadero error: el Pelayo, con su encanto único, forma parte ya, al igual que el legendario Fonda Pepe, del patrimonio histórico, humano y turístico de Formentera, y contribuye a la identidad singular y frágil de esta isla que tanto amamos…
Manifestemos firmemente ante el ayuntamiento de Formentera nuestra oposición a tal proyecto: con la bella Lola, digamos NO al cierre del Pelayo, ¡uno de los últimos testigos auténticos de la Formentera que amamos!
(Dibujo : Luke L. Carter)
[VERSION FRANÇAISE]
Pelayo menacé de fermeture : sauvons le dernier authentique chiringuito de Formentera !
Il y a des établissements qui ferment parce qu’ils ont fait faillite ou à cause du décès de leur propriétaire ; et d’autres qui, bien qu’ils n’aient cessé de prospérer en appliquant avec succès leur recette singulière, pour le bonheur de leurs nombreux clients fidèles ou occasionnels, se voient pourtant menacés de fermeture pour d’obscurs motifs juridiques ou administratifs - décisions aberrantes et incompréhensibles !
Pelayo est le dernier survivant des authentiques chiringuitos de Formentera*, ces constructions légères bâties en bord de mer, sur le roc ou sur le sable, qui servent repas et boissons (sur certaines côtes françaises on dirait paillottes).
(* à tel point emblématique que c'est une photo de Pelayo qui illustre l'article chiringuito de Wikipédia...)
Chez Pelayo, deux ambiances coexistent : le jour, un traditionnel restaurant de plage, sympathique et animé, où l’on mange une cuisine simple et savoureuse les pieds dans le sable et la tête sous les branches des pins ; le soir, c'est plus insolite : plutôt moins de monde, très peu d'éclairage, on a toujours les pieds dans le sable mais la tête... dans les étoiles. Le clapotis des vagues berce votre dîner, et pour peu qu'une lune pleine se lève sur Mitjorn, c'est magique… Certains soirs, vous pouvez même y être accueilli par Lola, un superbe perroquet qui se dandine sur l’épaule de son maître, un habitué des lieux, au rythme de la bachata…
Et que dire de la traditionnelle paella du dimanche ? Savoureuse, conviviale et festive, c’est devenu une véritable institution qui justifierait à elle seule l’inscription de Pelayo au patrimoine, matériel et immatériel, de Formentera !
Trop de lieux exceptionnels, comme l’Anselmo (frappé d’une d’interdiction administrative), ont déjà disparu, ne laissant à ceux qui ont eu la chance de les connaître que des souvenirs enchantés mêlés de regrets …
On ne trouve plus nulle part, à Formentera, d’endroit aussi imprégné de l’atmosphère cool qui a fait la renommée de cette île, bien avant que les prix de l’immobilier ne connaissent une envolée délirante, portés par une spéculation effrénée et le goût vulgaire et impersonnel des nouveaux-riches.
Beaucoup d’établissements ont soit perdu leur âme, soit jouent, de façon un peu artificielle, sur l’effet vintage d’un Formentera de mythologie ; Pelayo a su rester fidèle à lui-même. Bien vivant, sans chichi, sans affectation, authentique, mêlant dans une atmosphère décontractée résidents de Formentera, touristes de passage ou plaisanciers au mouillage à Mitjorn.
Mieux : depuis quarante ans cet établissement fait vivre plusieurs dizaines de personnes : des serveurs fidèles, que l’on retrouve année après année, et une « tribu » familiale nombreuse de frères et sœurs, d’épouses, de neveux et de cousins dont la bonne humeur, la gentillesse et le dévouement font plaisir à voir… Comme le laboureur de la fable, ils ont compris que le premier des trésors c’est leur travail, sans jamais céder aux sirènes de l’argent facile - serait-ce ce modèle qui dérange ? À moins qu’on ne reproche à Pelayo de pratiquer des prix trop abordables tout en offrant à ses clients le seul vrai luxe, celui qui ne s’achète pas…
Déloger un tel établissement, pour le remplacer peut-être par on ne sait quel « beach club » impersonnel et hors de prix comme il y en a déjà tant à Formentera et dans toute la Méditerranée, serait non seulement une absurdité mais une véritable faute : Pelayo, avec son charme unique, est irremplaçable. Il appartient désormais, au même titre que la légendaire Fonda Pepe, au patrimoine historique, humain et touristique de Formentera, et participe de l’identité singulière et fragile de cette île que nous aimons tant…
Manifestons donc auprès de la municipalité de Formentera notre opposition ferme à un tel projet : avec la belle Lola, disons NON à la fermeture de Pelayo, l’un des derniers témoins authentiques du Formentera que nous aimons !
(Dessin : Luke L. Carter)
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Le problème
Hay establecimientos que cierran porque han quebrado o debido al fallecimiento de su propietario; y otros que, a pesar de haber conseguido prosperar aplicando con éxito su singular receta, para la felicidad de sus numerosos clientes fieles u ocasionales, se ven amenazados de cierre por oscuros motivos jurídicos o administrativos - ¡decisiones aberrantes e incomprensibles!
Pelayo es el último superviviente de los auténticos chiringuitos de Formentera*, esas construcciones ligeras edificadas junto al mar, sobre la roca o en la arena, que sirven comidas y bebidas.
(*tan emblemático que una foto del Pelayo ilustra la página "Chiringuito" de Wikipedia…)
En Pelayo coexisten dos ambientes: durante el día, un tradicional restaurante de playa, acogedor y animado, donde se come una cocina sencilla y sabrosa con los pies en la arena y la cabeza bajo las ramas de los pinos; por la noche, un ambiente más insólito: menos gente, poca iluminación, seguimos con los pies en la arena pero la cabeza... en las estrellas. El chapoteo de las olas arrulla tu cena, y si una luna llena se levanta sobre Migjorn, es mágico… Algunas noches, incluso puedes ser recibido por Lola, un hermoso loro que se balancea en el hombro de su dueño, un habitual del lugar, al ritmo de la bachata…
¿Y qué decir de la tradicional paella de los domingos? Sabrosa, acogedora y festiva, se ha convertido en toda una institución y justificaría la inclusión de Pelayo en la lista del patrimonio material e inmaterial de Formentera!
Demasiados locales excepcionales, como el Anselmo (sancionado por una medida administrativa) ya han desaparecido hace tiempo, dejando a quienes tuvieron la suerte de conocerlos recuerdos encantados con tintes de lamento…
Ya no se encuentra en ningún lugar de Formentera un sitio tan impregnado de la atmósfera cool que hizo famosa a esta isla, mucho antes de que los precios inmobiliarios experimentaran una subida delirante, impulsados por una especulación desenfrenada y el gusto vulgar e impersonal de los nuevos ricos. Mientras que algunos establecimientos recurren, a veces de manera un poco artificial, al efecto vintage de una Formentera mitológica, el Pelayo ha sabido mantenerse fiel a sí mismo. Animado, sin pretensiones, sin afectación, auténtico, mezclando en un ambiente natural a residentes de Formentera, turistas de paso o navegantes fondeados en Migjorn.
Además, desde más de cuarenta años este establecimiento da empleo a varias decenas de personas: camareros fieles, que encontramos año tras año, y una numerosa "tribu" familiar de hermanos y hermanas, esposas, sobrinos y primos cuya buena disposición, amabilidad y dedicación son realmente encomiables… Como el labrador de la fábula, han entendido que el primer tesoro es su trabajo, sin ceder jamás a las sirenas del dinero fácil - ¿será este modelo lo que molesta? A menos que se le reproche a Pelayo practicar precios muy asequibles mientras ofrece a sus clientes el verdadero lujo, ese que no se puede comprar…
Desalojar un establecimiento así, para reemplazarlo quizá por algún "beach club" impersonal y carísimo como ya hay tantos en Formentera y en todo el Mediterráneo, no solo sería una absurdidad sino un verdadero error: el Pelayo, con su encanto único, forma parte ya, al igual que el legendario Fonda Pepe, del patrimonio histórico, humano y turístico de Formentera, y contribuye a la identidad singular y frágil de esta isla que tanto amamos…
Manifestemos firmemente ante el ayuntamiento de Formentera nuestra oposición a tal proyecto: con la bella Lola, digamos NO al cierre del Pelayo, ¡uno de los últimos testigos auténticos de la Formentera que amamos!
(Dibujo : Luke L. Carter)
[VERSION FRANÇAISE]
Pelayo menacé de fermeture : sauvons le dernier authentique chiringuito de Formentera !
Il y a des établissements qui ferment parce qu’ils ont fait faillite ou à cause du décès de leur propriétaire ; et d’autres qui, bien qu’ils n’aient cessé de prospérer en appliquant avec succès leur recette singulière, pour le bonheur de leurs nombreux clients fidèles ou occasionnels, se voient pourtant menacés de fermeture pour d’obscurs motifs juridiques ou administratifs - décisions aberrantes et incompréhensibles !
Pelayo est le dernier survivant des authentiques chiringuitos de Formentera*, ces constructions légères bâties en bord de mer, sur le roc ou sur le sable, qui servent repas et boissons (sur certaines côtes françaises on dirait paillottes).
(* à tel point emblématique que c'est une photo de Pelayo qui illustre l'article chiringuito de Wikipédia...)
Chez Pelayo, deux ambiances coexistent : le jour, un traditionnel restaurant de plage, sympathique et animé, où l’on mange une cuisine simple et savoureuse les pieds dans le sable et la tête sous les branches des pins ; le soir, c'est plus insolite : plutôt moins de monde, très peu d'éclairage, on a toujours les pieds dans le sable mais la tête... dans les étoiles. Le clapotis des vagues berce votre dîner, et pour peu qu'une lune pleine se lève sur Mitjorn, c'est magique… Certains soirs, vous pouvez même y être accueilli par Lola, un superbe perroquet qui se dandine sur l’épaule de son maître, un habitué des lieux, au rythme de la bachata…
Et que dire de la traditionnelle paella du dimanche ? Savoureuse, conviviale et festive, c’est devenu une véritable institution qui justifierait à elle seule l’inscription de Pelayo au patrimoine, matériel et immatériel, de Formentera !
Trop de lieux exceptionnels, comme l’Anselmo (frappé d’une d’interdiction administrative), ont déjà disparu, ne laissant à ceux qui ont eu la chance de les connaître que des souvenirs enchantés mêlés de regrets …
On ne trouve plus nulle part, à Formentera, d’endroit aussi imprégné de l’atmosphère cool qui a fait la renommée de cette île, bien avant que les prix de l’immobilier ne connaissent une envolée délirante, portés par une spéculation effrénée et le goût vulgaire et impersonnel des nouveaux-riches.
Beaucoup d’établissements ont soit perdu leur âme, soit jouent, de façon un peu artificielle, sur l’effet vintage d’un Formentera de mythologie ; Pelayo a su rester fidèle à lui-même. Bien vivant, sans chichi, sans affectation, authentique, mêlant dans une atmosphère décontractée résidents de Formentera, touristes de passage ou plaisanciers au mouillage à Mitjorn.
Mieux : depuis quarante ans cet établissement fait vivre plusieurs dizaines de personnes : des serveurs fidèles, que l’on retrouve année après année, et une « tribu » familiale nombreuse de frères et sœurs, d’épouses, de neveux et de cousins dont la bonne humeur, la gentillesse et le dévouement font plaisir à voir… Comme le laboureur de la fable, ils ont compris que le premier des trésors c’est leur travail, sans jamais céder aux sirènes de l’argent facile - serait-ce ce modèle qui dérange ? À moins qu’on ne reproche à Pelayo de pratiquer des prix trop abordables tout en offrant à ses clients le seul vrai luxe, celui qui ne s’achète pas…
Déloger un tel établissement, pour le remplacer peut-être par on ne sait quel « beach club » impersonnel et hors de prix comme il y en a déjà tant à Formentera et dans toute la Méditerranée, serait non seulement une absurdité mais une véritable faute : Pelayo, avec son charme unique, est irremplaçable. Il appartient désormais, au même titre que la légendaire Fonda Pepe, au patrimoine historique, humain et touristique de Formentera, et participe de l’identité singulière et fragile de cette île que nous aimons tant…
Manifestons donc auprès de la municipalité de Formentera notre opposition ferme à un tel projet : avec la belle Lola, disons NON à la fermeture de Pelayo, l’un des derniers témoins authentiques du Formentera que nous aimons !
(Dessin : Luke L. Carter)
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Les décisionnaires
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Pétition lancée le 19 septembre 2024